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Herrera tiene las cosas claras

SIN ACRITUD

Herrera tiene las cosas claras

Paco Herrera lleva tiempo analizando a su Sporting. Antes de que lo llamara Torrecilla ya tenía decidido dejar Valladolid. Para el técnico barcelonés, la plantilla rojiblanca siempre fue su ilusión. El nuevo entrenador tiene claros los principales problemas que ya detectó. En la edición de ayer de EL COMERCIO, en la primera entrevista personal a un medio informativo tras asumir la responsabilidad del banquillo del Sporting, sus explicaciones no dejan dudas. La falta de dos líderes, en el vestuario y en el campo, es un problema serio. Unos no sirven, otros no quieren servir y más de uno va a su bola.

Cuéllar, posiblemente el mejor en el campo, pasó el ejercicio aislado, salvo para provocar la marcha de Abelardo, insultar a algún periodista o ejercer de chistoso en algunas contestaciones a la prensa. Lora tampoco estuvo a la altura, además de haber pasado la campaña casi sin participación, con una línea individualista, tal vez marcada por la suplencia que lo impulsa a comentar que quiere irse. Canella carece de carácter. Y Sergio no tuvo el peso específico para ser un verdadero líder, al menos hasta ahora. En un futuro debería tenerlo. Esto, en cuanto a los capitanes, sin contar ya al 'chipriota' Cases.

En el resto del plantel hay jugadores de raza, que no de mando, como Lillo y Amorebieta, y de un sentimiento especial de amor propio, como Isma López y Carmona. Estos dos últimos, debido al tiempo que llevan en la plantilla, podrían adaptarse a esa función de liderazgo que falta por cubrir, por lo menos en el césped, porque Víctor Rodríguez y Moi Gómez son unos pusilánimes para esta labor y Ndi y Carlos Castro siguen pendientes de madurar. Queda Viguera, que pasó de puntillas por Gijón en su primer año, y Babin, a quien le gusta dejarse notar por momentos. Aunque sus lágrimas de Eibar contrastan con su intención de querer abandonar a su club en la pretemporada para divertirse con la Martinica de sus antepasados, una selección sin identidad de FIFA. Los que vuelven cuentan poco para esta faceta.

En la pasada Liga, el Sporting tuvo poco carácter, lo que fue una de las causas del descenso, al margen de otros errores de planificación, planteamientos y rendimientos. Para el próximo ejercicio, las cabezas pensantes son nuevas. En principio, tanto Torrecilla como Herrera transmiten una imagen que no había de sensatez y de conocimiento de los problemas, tanto de la estructura de la plantilla como de la personalidad de cada jugador, aún pendientes de varios cambios.

Fichar una docena de futbolistas no es complicado. Incorporar jugadores que aglutinen calidad con el carácter preciso es más difícil. Y hacerlo con poco margen de tiempo resulta más peliagudo, sobre todo con la necesidad de acertar.

Herrera tiene las cosas claras. Su asociación con Torrecilla parece perfecta y ambos asumen la presión del ascenso, con el respaldo del consejo. Conocen la teoría y son expertos, pero al final, como siempre, el balón decidirá, aunque es más fácil tener éxito si las cosas se hacen bien, no como hasta ahora. El objetivo también afecta a la filosofía del filial, tras el ascenso de ayer, aunque la prioridad es siempre el primer equipo.

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