El Comercio
Sporting

Una clase magistral bajo tres palos

Diego Tuero observa la estirada de un niño del primer turno del campus durante un ejercicio en el número 5.
Diego Tuero observa la estirada de un niño del primer turno del campus durante un ejercicio en el número 5. / FOTOS DAMIÁN ARIENZA
  • Diego Tuero, entrenador de porteros del primer equipo, protagonista en el campus

  • «Paco Herrera se presenta por sí mismo. Ahí están sus años de fútbol, su trayectoria y sus éxitos», asegura

«¡Muy buena, muy buena!». A la espalda de un niño, que se estira valiente en un intento de detener un balón a mano cambiada en el primer turno del campus de Mareo, Diego Tuero observa y bendice el desparpajo. «Están en una edad muy bonita en la que solo tienen que pensar en disfrutar y en algo muy importante: formarse a través del deporte», explica el entrenador de porteros del Sporting, el reclamo principal en una de las porterías del campo número 5, donde se registra la acción.

Avanza el mediodía de un ventoso miércoles, donde el balón vuela caprichoso. Poco antes un niño ha tenido un pequeño percance en un intento por atrapar el balón que se salda con un golpe y una lectura. «A veces estas cosas pasan. El fútbol es muy bonito, pero esto es lo mejor y a la vez lo peor de la portería», sostiene el técnico de Venta de las Ranas ante los niños del primer turno del campus, que le escuchan con atención.

Todavía está muy fresca la noticia de su vuelta al Sporting, en un año en el que inicialmente había optado por separar su camino del de Rubi y su cuerpo técnico por una cuestión personal. Incluso había asumido la posibilidad de pasar un año en blanco, aunque en las oficinas de Mareo disponían de muy buenos informes de este preparador de porteros, que había dejado huella durante sus meses de estancia en el Sporting por su profesionalidad, a quien se le abrió la puerta de nuevo.

«Ha sido todo de forma bastante natural. Había una circunstancia familiar que hacía que en este momento de la vida tuviera que tomar una determinación (separar su camino del de Rubi), pero luego surgió el interés del Sporting y estoy muy agradecido a todas las partes: a Rubi, a Javier (Fernández), el presidente, a Torrecilla, a Paco Herrera y a su cuerpo técnico, que me ha acogido muy bien», concede.

El aval del banquillo

Sobre la valía del técnico catalán no tiene dudas. «Ha sido una elección muy sensata, en la línea de lo que intenta transmitir el club. Paco (Herrera) no tiene que ser presentado y menos por mí», considera el preparador rojiblanco. «Ahí están sus años de fútbol, su trayectoria y sus éxitos. Se presenta por sí mismo», remacha tajante.

Con el objetivo del ascenso, recoge las manifestaciones de Torrecilla y el propio Paco Herrera. «Si lo dice el míster, está claro que el objetivo es el ascenso por ciudad, afición y potencial», comenta con una sonrisa. «Tenemos que ir a por él con humildad, paso a paso, porque es muy importante en una categoría tan igualada», considera, antes de repetir, al igual que Nacho Cases, que «seguir en el Sporting es para mí cumplir un sueño de niño».

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