Sporting

Sporting | Herrera: «Así el sábado nos van a dar de hostias»

Paco Herrera da indicaciones a sus jugadores entre Bergantiños, Sergio y Quintero./ARNALDO GARCÍA
Paco Herrera da indicaciones a sus jugadores entre Bergantiños, Sergio y Quintero. / ARNALDO GARCÍA

El técnico del Sporting detiene dos veces la sesión para reprobar a sus jugadores por las vigilancias | «¡Todos sueltos y vosotros mirando al partido; así el sábado nos dan de hostias!», critica el entrenador catalán

JAVIER BARRIOGIJÓN.

La rasgada voz de Paco Herrera se endurece y eleva con la evolución del entrenamiento. Es miércoles por la mañana y la acción discurre sobre la alfombra verde del número 2 de Mareo. Esta vez el marcaje al hombre sale del entrenador catalán, del que parten dos premisas para no dar más carrete a los hábitos más dañinos que manifiesta este equipo, simplificados en su expresión más grosera en el eslalon que se pegó Vadillo en El Molinón hace casi un par de semanas desde el centro del campo, desaguando en el tanto del empate del Huesca. «¡O robo, o no me dejo pasar!», avisa a sus pupilos el técnico, que muestra malas pulgas cuando no aprecia eficacia en sus correcciones.

Sucede que, aunque el entrenamiento es exigente, muy dinámico y vigoroso, sin muchas tachas, de cuando en cuando se reproducen sin razón estas desconexiones, con las que Herrera empieza a torcer el morro y a malhumorarse. Y ante esa situación no puede reprimir un primer rugido, que expulsa desde su posición al lado de Ángel Rodríguez, tras un gol de Pablo Pérez. «¡Estamos apretando para arriba y con dos pases nos han metido gol; nos meten dentro la hostia!», protesta a grito pelado.

Más noticias

Otra vez la metáfora de la botella móvil que expresó hace unas semanas Herrera y que persigue a este grupo. «Tenemos un problema de ansiedad muy claro. Nos genera situaciones que no son normales sin balón, apretamos a una botella y nos pasa», alertó entonces.

Ese es el motivo del mosqueo que expresa en la mañana del miércoles el entrenador del Sporting, obsesionado con esas situaciones que se repiten cada fin de semana y que propician una merma en el casillero de puntos. Ya sea en la estampida de Vadillo o en la acción de Embarba del pasado fin de semana que embocó a la red el delantero Raúl de Tomás. Herrera ha detectado la gran importancia de este anomalía que quiere erradicar por la vía rápida. Desea más resistencia y aplomo sin balón ante la ofensiva rival. Una vigilancia más certera y una presión más agresiva. Ese «o robo, o no me dejo pasar», que soltaba al principio de la sesión preparatoria.

Pero esa candidez momentánea no se esfuma con ese sonoro primer «toque de atención», más que una bronca, que normaliza más tarde Álex Pérez. «No podemos despistarnos», enfatiza el central madrileño, alineado con el veterano preparador. El entrenamiento mantiene su tono ardoroso, con buenos detalles de Pablo Pérez y también de Borja Viguera. Hasta Stefan se suelta la melena con un golazo desde una respetable distancia, dibujando su disparo con la derecha una bonita parábola, que deja con la boca abierta al aficionado. A Herrera, que ha reparado en una cadena de errores previos de uno de los dos equipos, no.

Sabedor de la importancia de conseguir los tres puntos el sábado ante el Almería (El Molinón, 20 horas), el técnico abandona el plano de observación en el que se encontraba y vuelve a explotar. «¡Uno solo, otro solo, otro solo!», comienza a enumerar con el balón parado. «¡Todos sueltos y vosotros (por el equipo que acaba de recibir el gol, el que lleva peto) mirando el partido; así el sábado nos dan de hostias!», remata furioso. Ya, más atemperado, reúne a sus futbolistas en un círculo en el centro del campo, igual que hizo tras el rugido anterior, e incide en un plano más íntimo sobre la reincidencia en los errores que está apreciando y que le quitan el sueño.

«Es que tiene toda la razón», apostilla un aficionado, apoyado en la valla, en relación al sentido de la crítica de Herrera. No quiere más fallos de ese tipo. El Almería da el banderazo de salida a una fase del calendario significativa para los rojiblancos, con tres partidos en casa y la visita a Reus, con la posibilidad de hacer una cosecha importante.

Casi todos los jugadores recogen al vuelo el segundo aviso. «¡Junta bien Moi, Nacho!», se le escucha pedir a Carmona, en la búsqueda de una mayor eficacia cuando el balón se escabulle hacia el bando rival y toca amarrar. Con Lora y Álex López en fuera de juego, Herrera recurre al lateral derecho catalán Adri Montoro, llegado este verano a Mareo para enrolarse en el filial, para completar el entrenamiento que, a grandes rasgos, se desarrolla con un partidillo en dimensiones reducidas.

Forma dos equipos Herrera, con una mezcla importante entre ambos, suficiente para no dar por sentado un once y dejar a la libre interpretación alguna pista. En uno de ellos, Stefan y Santos forman sociedad en ataque. El serbio previsiblemente regresará a la titularidad frente al Almería, que llega con todas las alarmas puestas después de encadenar cinco partidos sin ganar y de que el parte médico vaya engordando cada día peligrosamente, con la última baja localizada en Nauzet Alemán, que estará un mínimo de ocho semanas de baja.

Salvo por la alineación de Isma López con Barba y de Calavera con Álex Pérez, no arroja muchas más lecturas la prueba del técnico, que no relaja la intensidad de su marcaje al hombre hasta que los futbolistas se pierden por el túnel de entrada al vestuario de Mareo.

Síguenos en:

Fotos

Vídeos