Los padres de la gran racha

Medina, Prendes y Molinucu, ayer, en Campo Valdés, donde se reunieron con EL COMERCIO para repasar la racha del Sporting en la temporada 56-57. / ARNALDO GARCÍA

El Sporting aspira a igualar en Zorrilla las ocho victorias consecutivas de la temporada 56-57

VÍCTOR M. ROBLEDOGIJÓN.

En los menos de cien metros que separan la Antigua Pescadería Municipal de Campo Valdés, Molinucu, Prendes y Medina se detienen hasta cuatro veces para saludar a algún conocido. La presencia de los tres emblemáticos exfutbolistas del Sporting pronto acapara las miradas y el cariño de los vecinos que pasean a esa hora por el Muro. Muchos de ellos crecieron viéndolos cada dos domingos defender la camiseta rojiblanca en El Molinón y tal vez recuerden la histórica racha que alcanzaron en la temporada 56-57, cuando el Sporting sumó ocho victorias consecutivas en Segunda División. El domingo, el Valladolid, el equipo de Rubén Baraja aspira a igualar la gran 'rachona' sportinguista, un récord vigente desde hace más de sesenta años.

Aquel Sporting -entonces Real Gijón- era una máquina de ganar. Lo hizo ininterrumpida entre las jornadas seis y trece de Liga, y casi siempre por goleada. Salvo al Indautxu, al que derrotó por la mínima a domicilio (0-1), el resto de partidos se saldaron con resultados tremendamente abultados. El equipo entrenado por Jesús Barrio arrancó su racha el 14 de octubre de 1956 ganando al Racing de Ferrol en El Molinón por 4-0 y mantuvo el ritmo anotador durante dos meses: 4-0 al Barakaldo, 1-4 al Sestao, 3-0 al Girona, 6-1 al Caudal, 1-3 al Terrassa y 4-0 al Racing, entonces denominado Real Santander.

«A ese equipo no lo ganaba nadie. Había jugadores excepcionales, como Prendes y Molinucu. Jugábamos al ataque completamente. Era una monada vernos jugar», asegura Medina, una de las piezas clave en los esquemas del técnico.

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Sánchez, Biempica, Ortiz, Armengol o el meta Sión eran otros de los futbolistas destacados en el Sporting de Jesús Barrio. Quien más titulares acaparó, no obstante, fue el delantero Ricardo Alós, cedido por el Valencia. Ricardo destrozó todos los registros goleadores de la época al anotar 46 tantos en los 34 partidos. Al Lleida le metió seis en la goleada por 11-0 en enero de 1957. Sus últimos tres partidos como rojiblanco antes de regresar a su club se saldaron con tres goles ante el Alavés, cuatro ante el Eibar y otros tres ante la Cultural.

Medina, socarrón, asegura que Ricardo «supo aprovechar el equipo que tenía detrás, porque se las poníamos para empujar». Molinucu, por su parte, destaca el papel de Jesús Barrio. «El entrenador nos exigía unas veces más y otras menos, era para todos igual. Fue una buena época», explica el mítico exfutbolista, que dejó el Sporting al término de aquella temporada tras trece temporadas en el primer equipo.

La histórica racha del Sporting se cortó el 16 de diciembre de 1956 tras empatar ante el Alavés en Mendizorroza. Los rojiblancos ganaban 2-3 en el minuto 90 y acariciaban prolongar su buen momento una semana más, pero el delantero Ucelay igualó el marcador en una de las últimas acciones del partido y dejó la marca del equipo en ocho victorias.

La plantilla del Sporting, antes del último partido de la temporada 56-57, ante el Eibar. De pie, Armendáriz, Ortiz, Pocholo, Luis Bellón, Gallo, Bolinches, Barrio, Pellicer, Armengol, Altisén, Garbayo, García, Santiago y Sión. Agachados, Quique, Ricardo, Molinucu, Torre, Prendes, Cabal, Antonín, Medina, Gago, Sánchez y Biempica.
La plantilla del Sporting, antes del último partido de la temporada 56-57, ante el Eibar. De pie, Armendáriz, Ortiz, Pocholo, Luis Bellón, Gallo, Bolinches, Barrio, Pellicer, Armengol, Altisén, Garbayo, García, Santiago y Sión. Agachados, Quique, Ricardo, Molinucu, Torre, Prendes, Cabal, Antonín, Medina, Gago, Sánchez y Biempica. / E. C.

Pese al varapalo, el Sporting mantuvo su ritmo. En la jornada 18 recuperó el primer puesto -perdido durante dos semanas en beneficio del Sabadell- y no lo soltó hasta el término de la competición. A cuatro jornadas del final, los de Jesús Barrio ya habían asegurado el ascenso a Primera gracias, en buena parte, a sus 107 goles.

«Hay mucha diferencia entre aquel fútbol y el actual, pero yo quiero que el Sporting gane todos los partidos y bata ese récord. Soy de los que sufre durante la semana con el equipo», admite entre bromas Medina. Su excompañero Prendes se muestra ilusionado con los de Baraja. «Cuando empezaron la Liga creí que si se mantenían hacían bastante, pero luego empezaron a ir para arriba y ahora creo que vamos a subir», apunta el antiguo delantero, satisfecho además porque el equipo rojiblanco tiene «una plantilla muy igualada y los cambios que hace afectan muy poco».

Sesenta y un años después, el Sporting tiene al alcance superar una marca que parecía imbatible y dar un paso hacia un ascenso como el que vivieron Molinucu, Prendes y Medina con un equipo que sigue siendo historia.

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