«Su recuerdo perdurará siempre»

Quini, muy emocionado, muestra el diploma que le acredita como Hijo Adoptivo de Gijón, en un acto celebrado en 2016. / DANIEL MORA
Quini, muy emocionado, muestra el diploma que le acredita como Hijo Adoptivo de Gijón, en un acto celebrado en 2016. / DANIEL MORA

Mariano Rajoy se une al pésame unánime por el fallecimiento del mítico jugador

R. MUÑIZ / CH. TUYA / N. A. ERAUSQUIN / L. CASTRO GIJÓN.

«Su recuerdo perdurará siempre entre los amantes del deporte». Las palabras de Mariano Rajoy evidenciaron que el lamento por la pérdida de Enrique Castro, Quini, excede los límites de su ciudad de adopción y de su patria chica. Porque en el adiós a Quini quisieron estar políticos nacionales, como Albert Rivera, «se va uno de los grandes de nuestro fútbol. Hasta siempre, Quini», hasta uno de los chigreros más populares de la ciudad. «Ha muerto un poco de la historia de Gijón», dijo Armando Rodríguez, propietario de El Globo. Entre ambos, todos.

La primera, la alcaldesa de Gijón. Carmen Moriyón confesó: «me llena una inmensa tristeza. El jueves pasado tuvimos la inmensa suerte de compartir con él los preparativos del homenaje a su hermano. Estaba muy emocionado». Porque no parecer protagonista, pese a serlo, siempre fue, como el gol, su meta. «Será al de los dos, ¿no?». Ese diálogo, mantenido la entonces alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, y Quini define el talante del mítico jugador. Le anunciaba la regidora la intención de dedicarle un parque en la ciudad. Enrique Castro hizo que la zona, a la vera de El Molinón, se llame para siempre Hermanos Castro. «Él era así», decía ayer la exregidora que no dejaba de repetir «qué pena, qué pena, era una gran persona, excelente deportista, un encanto con todo el mundo, siempre pendiente del Sporting, de Gijón. Perdemos a una gran persona, a un gijonés no nacido en Gijón. Pero espléndido».

Tanto que la ciudad le nombró 'Hijo Predilecto', recordaba el portavoz del PP gijonés. Mariano Marín lamentaba «una gran pérdida que todo Gijón va a sentir muchísimo. F ue un referente y no solo en el campo deportivo, con logros impresionantes en su época, sino un ejemplo para muchos chavales, una forma de vida, un referente, una buena persona», enumeraba.

En 2016, Gijón pagó su deuda con su eterno embajador y le nombró Hijo Adoptivo

Una relación que Fernando Couto, vicealcalde gijonés, resumió en «el tremendo vacío que deja en la ciudad. Será muy difícil de cubrir, ya que Quini trasciende todo lo deportivo, todo lo social... Es la figura más querida de Gijón».

Adjetivos utilizados también por el presidente del Principado. Javier Fernández lamentó la muerte de Quini, «una leyenda del fútbol y una persona cercana y querida, dentro y fuera del mundo del deporte. Un referente de trayectoria personal y deportiva extraordinaria». Para el jefe del Ejecutivo asturiano, con el actual delegado del Sporting se va «alguien identificado por su profunda vinculación con su tierra, con su condición de asturiano».

Su antecesor en el cargo, Vicente Álvarez Areces, entiende que «es un golpe para todo el mundo... Una persona tan querida, se hace difícil creer que ha sucedido, además, de una forma tan inesperada, después de haber vencido al cáncer».

«Asturias pierde un paisanu»

Porque Quini caía bien allá donde iba. Daba igual a quién tuviera enfrente. De alma rojiblanca, nacido en Oviedo y criado en Avilés, tenía un encanto especial para dejar aparcadas las rivalidades futbolísticas y embrujar, al igual que en el campo, con su simpatía y humildad. Hoy le lloran en Gijón, pero también en la capital del Principado y en la localidad que le vio crecer, en su barrio de Llaranes, donde pasó su infancia y juventud.

De la misma forma que acaparó premios en su etapa deportiva, colgadas las botas, también sumó reconocimientos. Basta echar un ojo al callejero gijonés, donde está por partida doble. Desde 2014 lleva su nombre una avenida al lado de El Molinón, donde tantas veces se coreó su nombre, y en 2008 el parque inglés se renombró como parque de los Hermanos Castro.

En 2016, Gijón pagó una deuda pendiente con este embajador del municipio, aunque nacido ovetense, y fue distinguido como Hijo Adoptivo. «En el fútbol lo conseguí todo, pero este título es fuera de lo normal, es mucho más profundo. No tiene que ver con el deporte, sino con las personas, que son lo más grande que hay», aseguró entonces tras recordar con su humildad, marca de la casa, los inicios futbolísticos en el colegio de los Padres Salesianos de Llaranes (Avilés) y en el Bosco Ensidesa, los compañeros que tuvo a lo largo de su carrera -«sin ellos, 'Quini' no existiría», apuntó- y el cariño recibido por los gijoneses y aficionados del Sporting.

Hubo homenajes más grandes, pero sobre todo, multitud de muestras de cariño allá dónde iba y actos más pequeños, pero igualmente querido, incluso homenajes indirectos, como dar nombre al trofeo que organiza la Federación de Peñas Sportinguistas y EL COMERCIO. Como resume el rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, «Asturias pierde un gran paisanu, un asturianu universal, que siempre estará en nuestro recuerdo».

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