La plantilla realiza su primer examen

Álvaro Bustos realiza la prueba de espirometría. /  DAMIÁN ARIENZA
Álvaro Bustos realiza la prueba de espirometría. / DAMIÁN ARIENZA

Los primeros jugadores se sometieron a un estudio médico para analizar su estado antes del inicio de la pretemporada

A. MAESE GIJÓN.

La pretemporada para los jugadores del Sporting comenzó ayer lejos de los campos. Los primeros lo hicieron en las instalaciones médicas de Mareo, donde se sometieron a un estudio médico para analizar su estado físico antes de que se pongan a trabajar con Paco Herrera. «Realizamos un test de esfuerzo, un electrocardiograma y espirometrías, en las que se ve la capacidad respiratoria de cada jugador, entre otras pruebas», señaló Antonio Maestro, jefe de los servicios médicos del club.

Desde ayer y hasta el mismo lunes por la mañana, cada uno de los futbolistas de la primera plantilla deberá pasar por la enfermería rojiblanca. Las pruebas rutinarias adquieren su importancia para conocer cómo llega cada jugador después del periodo vacacional y para que los servicios médicos puedan comparar las evoluciones físicas durante la temporada.

En este aspecto, el Sporting también tiene controlada la alimentación de cada uno de los rojiblancos. «El trabajo de la nutricionista Beatriz Manchón nos ayuda para los hábitos alimenticios», hizo hincapié Maestro, que también destacó que «podemos intentar corregir, desde el punto de vista nutricional, los malos hábitos que puedan tener los futbolistas».

Los primeros que pasaron las pruebas fueron Álvaro Bustos y Julio Rodríguez. Después fue el turno de Isma López, Canella y Moi Gómez. En torno al mediodía, los canteranos se sometieron a los diferentes tests. Ambos tendrán la ardua tarea de intentar convencer a Paco Herrera durante la pretemporada de que su sitio está en la primera plantilla del Sporting.

Por el momento, los resultados de los exámenes médicos fueron de aprobado. Los jugadores realizaron los trabajos asignados por el club para el verano satisfactoriamente y nadie ha llegado con un kilo de más a las instalaciones. «Sería muy sorpresivo que alguien tenga alguna alteración en su peso», concluyó Antonio Maestro.

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