El portero se mantiene al margen del grupo por una contusión en el muslo derecho

Diego Mariño, ayer, con Antonio Maestro.
Diego Mariño, ayer, con Antonio Maestro. / ARNALDO GARCÍA

El guardameta, que concluyó el derbi con secuelas, será examinado mañana en la vuelta al trabajo del equipo

J. B. GIJÓN.

«Me dolía, pero en la ocasión anterior creo que había hecho una buena parada. Estaba perfecto y habría pedido el cambio si no hubiera estado en perfectas condiciones. Quedaban diez minutos y aguanté». Diego Mariño observó ayer parte del entrenamiento desde la entrada al vestuario del primer equipo, acompañado por Antonio Maestro, jefe de los servicios médicos.

El guardameta arrastra una fuerte contusión en el muslo derecho, tras un encontronazo en la fase final del encuentro frente al Oviedo, por la que recibe tratamiento. En principio, su concurso en Soria no debería correr peligro. De hecho, como él mismo recordó ayer en Mareo, pudo concluir el encuentro en El Molinón, aunque Whalley calentó en la banda por si acaso después de que recibiera el golpe. Pero los servicios médicos aguardarán hasta mañana, en la vuelta al trabajo del equipo, que descansará hoy, para realizar una nueva valoración.

También terminó el derbi con alguna secuela el central Álex Pérez, con molestias musculares, quien será observado por los servicios médicos en las próximas horas. Más allá de estos dos casos, Herrera tiene a toda su plantilla a disposición para el partido que se disputará el sábado en Los Pajaritos frente al Numancia (20.30 horas).

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