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Sporting | «Puedo dar más y me tengo que exigir mucho más»

El delantero riojano Borja Viguera, ayer, en el salón de concentraciones del Sporting en Mareo./ARNALDO GARCÍA
El delantero riojano Borja Viguera, ayer, en el salón de concentraciones del Sporting en Mareo. / ARNALDO GARCÍA
Borja Viguera - Futbolista del Sporting

«No me arrepiento de haber fichado por el Sporting. Las decisiones que he tomado en mi vida han sido al cien por cien del convencimiento»

JAVIER BARRIOGIJÓN.

La sala de concentraciones del Sporting deja la sospecha de una larga charla. Hay varios sofás ordenados por filas, como en un cine, y una pizarra blanca de fondo salpicada por varias flechas y guías. En medio de todo, Borja Viguera (Logroño, 1987), un futbolista que gana en la distancia corta, con recorrido y calado en la conversación, y que no da la batalla por perdida en Gijón, a donde llegó tras un intenso aprendizaje y reciclaje como jugador, sin olvidar su cometido en esta función. «Me acuerdo siempre de Markel Bergara, que está ahora en el Getafe. Me decía que tuviera el gol en la cabeza porque hace años, cuando era un chaval de la cantera de la Real, me gustaba más hacer sombreros, caños y todas estas cosas. Nunca he olvidado esa frase».

-Lo del 'reggaeton' en los vestuarios le ha pillado de maduro.

-Es la música que se escucha hoy. Antes hablabas con el compañero de al lado sobre el colegio, las notas, las chicas... Todo cambia.

-¿Qué música escuchaba en el vestuario del Athletic?

-Más o menos lo mismo. El año de la final de la Copa frente al Barcelona, eso sí, poníamos mucho la canción de 'Mi gran noche' (risas).

-¿La de Raphael?

-¡Esa! No sé cómo llegó al vestuario, pero empezamos a cantarla. La poníamos en el autocar y en el vestuario. Sonó muchísimo. Nos llevó entre comillas hasta la final (sonríe).

-Creo que es toda una personalidad en el vestuario de Mareo...

-Me gusta crear buen ambiente y ser positivo. Es muy importante para un equipo tener un buen vestuario. Parece que a los que venimos de fuera, sobre todo del año pasado, nos da igual, pero no. Todos luchamos por lo mismo. Sufrimos y queremos tener un futuro aquí. Puede que no seamos como Róber (Canella) o Sergio, que llevan aquí desde pequeños, pero queremos muchísimo al Sporting.

-Se acuerda de este mensaje: «¡Gracias Borja! Tus vecinos».

-Eso pasó en Vitoria. Tuve allí dos años maravillosos. Después de ascender a Segunda, me encontré un día con un cartel dándome las gracias en la luna del coche. Me hizo mucha ilusión.

-Cristiano Ronaldo le entregó el premio en su día al mejor goleador de Segunda. Menudo momento.

-Solo quería que me diesen el premio, hablar tres segundos y volver a mi sitio (sonríe). Es el fútbol. Un día estaba sin jugar en Albacete, en Segunda B, y al año siguiente fiché por el Alavés, ascendimos y todo cambió. Pasé de jugar en Segunda B a la 'Champions' con el Athletic. A estar en una competición que antes veía con mi mujer en el sofá de casa con una cerveza o una Coca-Cola en la mano. Eso es fruto del trabajo, de no rendirme.

-¿Se acuerda de su primer partido en El Molinón?

-Con el Alavés. Perdimos 2-0. En la segunda parte llegó un gol de Carmona en un saque de banda de Luis Hernández. Me acuerdo que iba junto a los recogepelotas, le daban una toalla y sacaba. Aquel balón quedó por ahí muerto y Carmona, con lo 'perro' que es (se ríe), apareció y marcó. Luego, Santi Jara metió el segundo.

-¿Y cómo es desde dentro?

-Impresiona. El ambiente, el ruido, el himno cuando sales... Da gusto jugar. Es una atmósfera de fútbol de antes; de domingo a las cinco, de cuando iba con mi padre a Las Gaunas y pedía mi agua y mi 'Kit Kat'. Me llegaba el olor a puro del de abajo, del de arriba. El Molinón mantiene esa esencia.

-¿Intimida al futbolista local?

-Aprieta al rival y a su equipo. El jugador está exigido porque está en un club que tiene que volver a Primera. Si no hace bien su trabajo, le tiene que exigir. A veces es difícil jugar con esa presión, pero somos profesionales y hay que convivir con ello. No sirve de nada pedir sin dar algo a cambio.

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-¿Y cómo lleva la exigencia sobre su persona? En su descargo, tan solo ha jugado 26 partidos desde que llegó.

-Entiendo que las expectativas eran altas y por eso a lo mejor se me exige más. Soy consciente de a qué sitio venía y soy realista. No he dado el rendimiento que todos esperaban, yo el primero, pero me voy encontrando cada vez mejor. El míster confía en mí y voy a aprovecharlo. Puedo dar más y me tengo que exigir mucho más.

-¿No se arrepiente de haber fichado por el Sporting?

-No. Ni muchísimo menos. Todas las decisiones que he tomado en mi vida han sido al cien por cien de convencimiento. El año pasado fue complicado, pero ahora estamos en el camino para devolver al Sporting a Primera. Estoy encantado en el club, en la ciudad; este tiempo me gusta, el Norte me gusta, El Molinón me gusta. ¿Si podría estar más contento? Claro. Si estuviera jugando, metiendo goles. Pero trabajo duro para ello.

-¿Se ha planteado salir en el mercado de invierno?

-No tengo en la cabeza salir a ningún sitio. No sé qué pensará el club porque ya sabe cómo es esto, pero yo voy a seguir trabajando muy duro.

-Paco Herrera ha mostrado mucha confianza en usted.

-Desde el primer momento que hablamos, en pretemporada, me dijo que confiaba en mí, que sabía qué jugador era y que me quería recuperar. Le estoy muy agradecido. Es de los entrenadores más cercanos que he tenido.

-¿Cómo se toma la crítica?

-He tenido suerte en ese aspecto, pero me molestan las faltas de respeto. Lo veo mucho en las redes sociales. Alguien que está viendo un partido desde el sofá de casa, detrás de un móvil, desde el anonimato, y pone: «fulanito no mete una, que se vaya ya a...». Más allá de eso, me tomo bien la crítica. Creo que eso transmito. Sé cuándo hago las cosas mal. No comparto, por ejemplo, que se vaya al campo con la idea preconcebida de pitar.

-¿En qué momento está el equipo?

-Nos han hecho daño los dos últimos partidos en casa. Es evidente. Pero si ganamos, nos volvemos a meter en la pelea. Hay tiempo para cambiar esto y qué mejor día que el domingo.

-¿Siente que tiene que ganarse el respeto de El Molinón?

-Quizá los jugadores que nos quedamos del año pasado estemos más señalados. Soy consciente de que el club venía de dos años buenos, con la gente de la casa. Hubo muchos fichajes y no salió bien. De los que nos quedamos, Diego (Mariño) está siendo fundamental, Óscar (Whalley) todavía no ha tenido la oportunidad, y quizá Moi (Gómez) y yo estamos más expuestos a la crítica. Pero solo nosotros podemos cambiarlo.

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