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Sporting | «Rachid tiene la llave para seguir»

Rachid, en el primer entrenamiento de la semana del Sporting, pugna por un balón con el gijonés Pablo Pérez./ARNALDO GARCÍA
Rachid, en el primer entrenamiento de la semana del Sporting, pugna por un balón con el gijonés Pablo Pérez. / ARNALDO GARCÍA

El franco-argelino, con opciones de repetir el domingo en el once, ante su gran oportunidad | El centrocampista, que estuvo en el verano muy cerca de salir cedido al Beveren belga, jugó su último partido en El Molinón hace 349 días

JAVIER BARRIOGIJÓN.

Rachid (Bobigny, Francia, 1993) estuvo a una operación este verano de echar el cierre a su taquilla de Mareo. El Waasland-Beveren, de la Primera belga, quería afinar su plantilla con la llegada del franco-argelino, por el que negoció con el Sporting un préstamo por una temporada después de que su fútbol no encandilara a Paco Herrera. Todo estaba encadenado, no obstante, a una segunda jugada, con la culminación del traspaso de uno de los mediocentros de este club ubicado en la región del Flandes Oriental. Pero esa venta se torció caprichosamente. Nadie salió del Beveren y Rachid, que apenas había disputado 665 minutos en el curso pasado entre Gijón y Tenerife, se vio frente a un paisaje oscuro.

«Cuento con él y lo sabe», le tranquilizó públicamente Herrera tras el portazo del mercado, anticipando que, sin opciones ya para salir de Gijón, quién sabe si podría revelarse como un futbolista importante en un temporada interminable. Desde entonces, en estas dieciséis jornadas, su cuerpo ha tocado más el cemento de la grada que el banquillo y que la propia competición, a la que se enganchó en la reciente visita del Valladolid, después de la lesión de Sergio. Ahora, sin el avilesino, tiene ante sus ojos su mayor oportunidad desde que llegase a Gijón en 2013, cuando irrumpió con una prueba para el filial como un desconocido que se había criado en la cantera del Lens francés. Allí había compartido vestuario con el valencianista Kondogbia y con Rafael Varane, del Madrid, con el que todavía mantiene una buena amistad nacida en aquellos años. Casi seguro este domingo abrazará su segunda titularidad consecutiva tras una prometedora segunda parte en Albacete, en la que se echó el equipo a la espalda junto a los agitadores Michael Santos y Rubén García.

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«Ningún técnico duda de sus cualidades. Tiene un buen control de balón, manejo, buen pase, capacidad para repetir esfuerzos y ha ganado físico, pero su rendimiento nunca ha terminado de ser estable. Es capaz de hacer dos grandes jugadas y de estar media hora sin aparecer o tener dos errores gordos», reflexiona Tomás Hervás, miembro de la secretaría técnica del Sporting y quien le dirigió fugazmente en el filial, en el segundo tramo del curso 2014-2015, cuando Abelardo aparcó en el banquillo de El Molinón. «Quizá porque no ha tenido continuidad en competición o porque su fútbol ha sido así, todavía no ha dado ese salto. Posee todas las condiciones del mundo, pero no las ha transformado en rendimiento. Él tiene la llave para seguir», observa.

Han pasado 349 días desde su última titularidad en El Molinón, enterrada en una victoria abultada del Villarreal (1-3). Fue su último partido a las órdenes de Abelardo, su principal mentor en Gijón. Semanas después, Rachid hacía las maletas para salir cedido hacia el Tenerife. La aventura, marcada por los problemas físicos, le reportaría una pírrica participación en cinco partidos. Muy poca cosecha para un futbolista de 24 años. Con todo, quizá este no sea el momento más boyante del proyecto que lidera Paco Herrera, ni la ocasión idílica para que Rachid reflote su trayectoria, pero a Sergio no se le espera hasta el año que viene. En ese sentido, el internacional argelino tendrá como mínimo cuatro partidos para demostrar y convencer.

Interviene Raúl Lozano, secretario técnico del Sporting en 2013, cuando se cerró el fichaje de Rachid para el filial. «Desde que llegó se le vieron muchas condiciones. Le faltaba un poco de físico, pero lo ha cogido. Ha ido progresando poco a poco y ahora le llega una buena oportunidad. Tiene que aprovecharla», enfatiza el salmantino. En las cuatro temporadas que suma en el primer equipo, su fútbol nunca se ha estabilizado, siempre intermitente y bajo sospecha. «Le falta la confianza de un entrenador que le ponga, pase que lo pase, y que él explote. Siempre parece que está detrás de lo demás y a las primeras de cambio sale de los equipos titulares. Pero ahora, desgraciadamente por la lesión de Sergio, le llega la hora de la verdad, una oportunidad muy buena», concluye Lozano.

De personalidad introvertida, aunque muy afable en el trato, Rachid cuenta ya seis temporadas en Gijón. Vive solo en la ciudad, aunque con frecuencia recibe la visita de su madre y de alguna de sus hermanas, que residen en París junto a su padre, originario de Argelia. «Siempre ha sido un chaval de buen trato, educado, cordial y fácil de entrenar. Siempre se ha portado bien», inciden en Mareo sobre su disciplinada personalidad, antes de coincidir en que «tiene muchas condiciones para triunfar, pero no puede dejar pasar más oportunidades». Llega su hora.

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