«Firmo que el Sporting suba directo y que el Huesca ascienda a través del 'play off'»

«Firmo que el Sporting suba directo y que el Huesca ascienda a través del 'play off'»

Rafel Sastre, excapitán rojiblanco, asiste al tramo final de la Liga con el equipo de su vida en lucha contra un Huesca en el que milita su hermano

JAVIER BARRIO GIJÓN.

A su Binissalem natal regresó hace unos años Rafel Sastre (Mallorca, Binissalem, 1975) con las piernas empachadas de kilómetros y kilómetros de fútbol. Allí vive desde entonces centrado en sus tres hijos, alejado de la pelota, del ruido de la ciudad y matando el gusanillo competitivo de cuando en cuando con alguna maratoniana carrera de montaña. Así es el día a día del último gran capitán del Sporting, cincelado por diez temporadas y 324 partidos con la rojiblanca.

Aunque estos días, como todos los integrantes de la familia Sastre Reus, tiene un choque de sentimientos importante. «Como siempre, estamos apretados. Hasta el último momento del último partido. Parece que si no, no tiene emoción. ¡Qué sufrimiento!», suelta con gracia desde su casa, hasta donde ha llegado con toda su intensidad la batalla por el ascenso directo: Sporting-Huesca.

«Mi hermano Lluis, que juega allí, es mi sangre, pero el Sporting lo ha sido todo para mí también. Es complicado», reconoce de primeras el exfutbolista balear, quien llegó a compartir pasillo como sportinguista con un coloso de la talla de Paolo Maldini en el Villa de Gijón de 2008. Una foto para la historia. En igualdad de condiciones, uno junto a otro. Pero el presente le trae la brutal competencia que se ha establecido entre el equipo de su vida y el Huesca, en el que cerró su trayectoria profesional antes de finalizar en el Atlético Baleares y donde todavía juega su hermano pequeño, uno de los capitanes del grupo de Rubi y con el que compartió vestuario en la temporada 2011-2012.

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«Firmo que el Sporting suba directo y que el Huesca ascienda a Primera a través del 'play off'», concede Sastre, quien, en su desconexión, nunca ha perdido de vista al conjunto rojiblanco. Aunque como futbolista nunca se caracterizó por ser un consumidor voraz de fútbol por televisión, con el Sporting siempre ha hecho una excepción. Nunca ha perdido el hilo. «Lo ideal sería que los dos pudieran subir directos, porque mi hermano está ahí, pero si no, que lo haga el Sporting y luego que el Huesca lo consiga en el 'play off'», repite. Al Rayo ya lo ve a otro nivel: «Está muy fuerte y tiene una ventaja importante. Lo tiene en su mano».

Con Lluis, el menor de los cinco hermanos y al que Rafel le saca diez años, se mantiene en contacto permanente en este final de la temporada. «Hablamos mucho de cómo están. Estuvieron en una racha en la que lo pasaron bastante mal, porque no ganaban, pero ahora llevan cuatro partidos en los que parece que han recuperado el tono», explica Sastre sobre su hermano pequeño, con el que tiene muy poco que ver en el fútbol. Lateral derecho de enorme resistencia y recorrido era el mayor, todo pundonor, Lluis es un mediocentro de físico y condición para la distribución que el Barcelona integró hace unos años a sus categorías inferiores. De ahí saltó al Huesca.

Con cabeza fría

Con todo, lo que le ocupa y preocupa es el Sporting. Otra vez al filo de la navaja en la carrera por el ascenso a Primera. «Este sábado tiene que ganar al Barcelona B como sea. Es un partido crucial para meter presión a los rivales, pero hay que afrontarlo con mucha cabeza fría. El equipo se lo juega todo, pero si se pasa de frenada eso tampoco será bueno. Tiene que tener el punto exacto de tranquilidad y de excitación», considera. Algo que no resulta sencillo cuando el Sporting juega de local: «El Molinón te empuja siempre hacia esa sensación de ganar como sea, de atacar continuamente, pero hay momentos en los que se necesita calma. Espero que el equipo tenga el punto justo de todo para sacar el partido adelante».

Aunque la tabla refleja apretura, nervio y urgencia, al balear le gusta lo que ve desde que Rubén Baraja llegase a Gijón. «Me pasaban el otro día una clasificación de cuando el Huesca estaba líder, con una ventaja bastante amplia, y el Sporting se situaba a dieciséis puntos. Imagínese lo que ha conseguido Baraja desde que llegó con esa remontada. Ahora veo un equipo muy serio y con resultados», observa el exfutbolista rojiblanco. El final de temporada lo pillará en Binissalem, pero, pese a la distancia, no perderá la onda de un final de campeonato que vuelve a estar al límite. Casi de foto 'finish' «Ya estamos acostumbrados a esto, ¿no?», bromea.

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