Quini, el rey del gol cumple años

Con el Bosco Ensidesa (1967), Campeón de Asturias juvenil. Muñiz (entrenador), Castro, Daniel, Quini, Bernardo, Abad, Zapico y Laureano. Toni Fidalgo, Neco, Villa, Héctor, Juan Valdés, Mingote y Taso. / C, Q.
Con el Bosco Ensidesa (1967), Campeón de Asturias juvenil. Muñiz (entrenador), Castro, Daniel, Quini, Bernardo, Abad, Zapico y Laureano. Toni Fidalgo, Neco, Villa, Héctor, Juan Valdés, Mingote y Taso. / C, Q.

Quini, que hoy cumple 68 años, lleva vinculado casi medio siglo al Sporting, desde que debutó en diciembre de 1968 en el Villamarín

MANUEL ROSETY Gijón.

Ya llovió desde aquel 22 de diciembre de 1968, cuando Quini vistió su primera camiseta rojiblanca. El joven goleador estaba en el Ensidesa, donde ya había destacado en el equipo juvenil, con el que fue campeón de Asturias, con una trayectoria que arrasaba, de la mano del entrenador Muñiz, conocido por 'Cáchala', quien en los años 50 había sido portero del Sporting.

En aquella etapa también estaba su hermano Castro, quien llegó primero al Sporting, reclamado por el entrenador guipuzcoano Román Galarraga ocho meses antes, aunque debutó con Manolo Badás en el banquillo; Juan Valdés, quien también tendría una etapa rojiblanca en los años 70, y el periodista avilesino Toni Figaldo, quien llegaría a ser director general y adjunto a la presidencia en la Liga de Fútbol Profesional. Se da la circunstancia anecdótica que Quini empezó en el Bosco Ensidesa juvenil de extremo izquierdo, con el '11' a la espalda. Luego pasó a interior, posición en la que debutó en el Sporting.

Quini está considerado como el mejor futbolista de la historia del Sporting y es el máximo goleador de la centenaria existencial club gijonés, además de ser la figura con más carisma que refleja la imagen de la entidad.

El 'Brujo' inició su trayectoria en el Bosco Ensidesa como extremo izquierda

En su larga trayectoria, desde que Carriega lo reclamó para hacerlo debutar en Sevilla (Castro, Echevarría, Florín, Uribe, 'Tati' Valdés', Herrero I, Lavandera, Montes, Juan Eraña y Churruca completaban aquel once), Quini disputó 519 partidos oficiales, en los que anotó 272 goles. Muchos fueron importantes, porque influyeron para un ascenso, como el que marcó en 1977 en el viejo Tartiere, mientras que con Carriega firmó 21, que allanaron el camino para la vuelta a Primera División.

El primer gol de Quini en Primera División

El Brujo también tuvo goles que sirvieron para asegurar una permanencia, como los rubricados ante el Real Madrid y el Oviedo en los primeros años de la década de los 70. Otros fueron espectaculares, como los que marcó en Vallecas y ante el Valencia, en Gijón, con unas voleas propias de su sello, similares a la fotografía inmortalizada por el célebre fotógrafo Ubaldo Puche, en otro partido ante el Rayo, esta vez en Gijón, en una acción que no llegó a ser gol. La mejor colección de instantáneas de la vida del Brujo están en D'Quini, el establecimiento de hostelería que regenta su hijo Jorge.

Una de las anécdotas de la trayectoria de Quini se produjo tras causar baja en el Barcelona. El Sporting no puso excesivo interés en su vuelta, ya que en las oficinas de la plaza del Monte de Piedad se había pensado que tras el homenaje que le ofreció el Barça había dejado el fútbol activo, cuando aún le quedaban muchos goles en sus botas. El Oviedo sí mostró interés e incluso llegó a realizar algún entrenamiento con la plantilla azul, pero tuvo que declinar esta opción, después de que en una cena en el restaurante Casa Gerardo, en Prendes, tuviera referencia del interés del Sporting.

Tras dejar el fútbol activo, la faceta de Quini fue muy variada. Estuvo como técnico auxiliar y de secretario técnico a finales de los 90. También ejerció de comentarista de partidos en Radio Nacional y de la selección o de Champions, en la Cope. Regresó al Sporting como delegado, hasta que Javier Fernández lo ubicó como representante institucional del club.

Hoy, día de su cumpleaños, el mejor regalo que espera es un triunfo de su Sporting sobre el Lorca, con tres puntos que serían un bálsamo para empezar a enderezar una situación que, pese a que queda mucho por disputarse, abrió la caja de los truenos. Se apagarán con una victoria, que los 'artistas' deberían brindar al mejor emblema del Sporting.

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