Un choque generacional

Un choque generacional

Rubén Baraja, exponente de la nueva ola de entrenadores, se mide al técnico más curtido de Segunda

Javier Barrio
JAVIER BARRIOGijón

Como sucede con las grandes bandas de música, que siempre llenan y cumplen en cualquier auditorio frente a público de todo tipo y condición, a Enrique Martín Monreal nunca se le pasará el arroz. Tiene cuerda y música para rato. En Gijón se plantará con 62 'tacos', como le gusta remachar, y 424 partidos en la mochila, lo que le convierte de largo en el entrenador más experimentado de Segunda. Un escalón por encima de Juan Antonio Anquela (307). Demasiado callo como para achantarse en el ardor de El Molinón, donde nació hace unos meses el impulso energético de Rubén Baraja. Entrenador de nuevo cuño y con un horizonte ambicioso, sonoro en sus primeros meses en el Sporting. 20 años y 351 partidos separan a los dos. Un choque generacional en toda regla.

«El otro día, estando en Italia, leí un periódico. Vi una información sobre un entrenador, Zeman, que tenía 70 'tacos' y dirigió a la Roma, además de a otros muchos equipos. Sigue entrenando en la Serie B. ¿Por qué no voy a hacerlo yo? En esta vida hay que ilusionarse con todo. A los chavales de Osasuna les decía: 'En edad me ganaréis, pero en ilusión, no'. La vida es un baile de ilusiones y, si no bailas, estás muerto. Hay que bailar y bailar», explicaba Enrique Martín el pasado mes de septiembre en una entrevista con EL COMERCIO. Con ese ánimo roquero se plantará al final de la semana en Gijón.

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Uno y otro se cruzarán el domingo en un partido crucial para los de casa, ansiosos por enlazar otra victoria que permita engordar su candidatura y acelerar el paso entre el Rayo, primero, y el Huesca, tercero. No será una tarea de coser y cantar. Tres meses lleva sin caer a domicilio el Albacete, fortificado por ese 5-3-2 que es marca de la casa para Enrique Martín, que ha levantado la cara del proyecto diseñado por Nico Rodríguez en verano. Diez victorias, doce empates y siete derrotas. Solo ha concedido 21 goles en los 29 partidos que ha dirigido. La cifra más baja de Segunda tras el Cádiz (16). Todo un hueso que tratará de impedir por todos los medios que el partido se desboque demasiado y el Sporting luzca con la combustión que tanto le gusta cuando juega delante de su hinchada.

«Tenemos el partido del Sporting el domingo. Hay que ir a por él, sabiendo que es un gran equipo, un gran estadio, pero nosotros respondemos habitualmente. Hemos respondido bien a estas situaciones y no me cabe ninguna duda de que el domingo vamos a responder», anunció el pasado fin de semana. El mensaje de Baraja en Cádiz no tuvo tanto detalle, pero sí el mismo sentido de fondo. «Ha sido un encuentro igualado (el del Carranza) en cuanto a juego y ocasiones. Empatar en este campo, ante un gran rival, nos sirve para sumar un punto más. Ahora hay que hacerlo bueno en El Molinón», reflexionó el entrenador del Sporting.

Muchos partidos de rival

Prepara con las orejas tiesas el partido la cuadrilla de Baraja. Y tiene motivos para ello, más allá de las singularidades del Albacete, con muy mala leche en el balón parado y en otras facetas clásicas del fútbol. El Sporting es el tercer equipo al que más ha visto la cara el entrenador de Campanas, con el que se ha cruzado en 18 ocasiones, con un balance de resultados equilibradísimo: seis victorias, seis empates y seis derrotas. No se le da especialmente mal a Enrique Martín El Molinón, pese a que tuvo un aterrizaje doloroso en Gijón como entrenador, viendo desde el banquillo, ojiplático, aquel grosero 7-1 de enero de 1994 frente a Osasuna. El encuentro de los cuatro tantos de Escaich pasó a la historia como la mayor goleada conseguida por el Sporting en Primera. Pero lo cierto es que, después de aquello, ganó dos partidos, empató otros tres y perdió dos. Con Baraja en el otro banquillo, mientras, solo tiene un único precedente. De hace dos temporadas. Entrenaba el vallisoletano al Elche, que derrotó a Osasuna en su campo y cedió un punto, en la segunda vuelta, en El Sadar.

«El Sporting está en una racha ascendente. En este momento es uno de los serios aspirantes», apuntó hace unas semanas Martín Monreal, quien añadió un potente ingrediente emocional en el estirón del Sporting: «El desgraciado fallecimiento del amigo Quini les ha dado una fuerza añadida. Hay un componente emocional especial en ese grupo, además del futbolístico, claro, en el que no anda corto».

En el primer entrenamiento de la semana, el navarro, al que le encanta el cara a cara con sus jugadores, se reunió con su plantilla media hora. Baraja, que combina el libreto clásico con la modernidad en algunas parcelas, se encerró ayer con los suyos en el número 1. Distintos métodos, el mismo fin.

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