Baraja exprime el tiempo por Jony

Baraja exprime el tiempo por Jony
Baraja, durante la rueda de prensa que ofreció ayer en El Molinón, tras el entrenamiento que se desarrolló a puerta cerrada. / DAMIÁN ARIENZA

El preparador, que descarta a Santos para Zorrilla, decidirá hoy sobre la inclusión del cangués en la lista

Javier Barrio
JAVIER BARRIOGijón

Hasta hoy, a última hora de la mañana, Rubén Baraja estará pendiente de Jony, aguantando la incertidumbre. La puerta del autocar no se cerrará sin la última actualización del parte sobre el estado del cangués, que ayer participó en el entrenamiento a puerta cerrada en El Molinón, pero sin abandonar en ningún momento la mueca de preocupación. «Hasta última hora no vamos a saber cuál es su evolución», sostuvo el entrenador vallisoletano, varado en esa incertidumbre, pero espantando cualquier tentación que derive hacia el lamento: «Con o sin Jony tenemos que hacer un gran partido para ganar en Valladolid».

A nivel interno abunda el escepticismo. La musculatura del cangués, diagnosticado con una elongación en sus isquiotibiales izquierdos, seguía echando humo en los últimos días tras el importante esfuerzo que realizó ante el Reus. En ese marco, todo dependerá de cómo se despierte hoy el extremo, santo y seña de este grupo, bandera de la remontada del Sporting en esta fase de la temporada. Fundamental con sus cuatro goles, cuatro asistencias y una colección de regates, condicionador de los planteamientos rivales. «Si se encuentra al cien por cien, estará, pero si no se siente con esa tranquilidad, igual hay que pensar en que no esté de inicio», prosiguió Baraja.

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Podría darse incluso la posibilidad de que el preparador extienda la convocatoria a 19 jugadores y se diera un día más de plazo, preparado para cualquier desenlace, pendiente de las sensaciones que manifieste en el último entrenamiento de la semana Jony. Sobre Santos, con Rubén García listo y descartando ya sin titubeos a Guitián, concedió algo más. El horizonte del uruguayo está en el Carranza: «Va muy justo para este partido y sí que igual la semana que viene pueda estar ya disponible».

Sobre el extremo y el uruguayo pivotó mayoritariamente la lectura de Baraja previa al encuentro de mañana en Valladolid. Su casa. «Este partido es especial», reconoció el técnico, que alertó de la dificultad de la cita. No en vano, el entrenador vallisoletano no ha abrochado aún como profesional del banquillo una victoria en Zorrilla. Un empate con el Elche (1-1) y una derrota con el Rayo (2-1). Y como jugador solo la logró en una ocasión con el Valencia. Quizá por eso subrayase con reiteración la complejidad del choque: «Sé de la extrema dificultad a la que nos enfrentamos en este partido».

Las situaciones reales

En Valladolid estacionó Baraja y de ahí no se apartó ni para analizar, de refilón, el liderato del equipo. «No hay que ocultar que estamos en una buena situación, pero todas estas cosas de puntos, de cuentas, no me quitan energía. Me centro en las situaciones reales y lo que me preocupa es el partido de Valladolid», atajó el entrenador vallisoletano, rechazando «hablar de hipótesis». Finalizó recordando que «quedan ocho partidos y todos van a ser importantes y diferentes». Con una réplica de naturaleza similar se pronunció cuando se unió el encuentro de Zorrilla a la salida, en la siguiente jornada, al Ramón de Carranza, concluyendo sobre el listado de aspirantes que «veo a siete u ocho equipos que con los puntos que quedan tienen posibilidades de llegar al objetivo final». Por eso no quiso cargar de dramatismo la jornada: «Independientemente de lo que pase quedarán siete partidos y con opciones para todos».

No pasó por alto el entrenador del Sporting el desplazamiento masivo de sportinguistas, cifrado en unos 4.000 seguidores rojiblancos en la grada del José Zorrilla. «Me parece una pasada», acertó a señalar. «Es una gran motivación y, por otro lado, una responsabilidad enorme. Vienen para ayudar al equipo y, lógicamente, sin su aliento y apoyo no estaríamos en esta situación», enfatizó agradecido en la víspera del encuentro. Mirando de reojo a Jony, exprimiendo el tiempo para la posible recuperación del cangués.

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