Rubén Baraja reanima a El Molinón

Los aficionados apoyaron durante todo el partido a sus hombres en el debut de Baraja en el banquillo rojiblanco. / DANIEL MORA
Los aficionados apoyaron durante todo el partido a sus hombres en el debut de Baraja en el banquillo rojiblanco. / DANIEL MORA

El estadio rojiblanco recupera cuatro mil espectadores respecto al último partido en una tarde en la que el técnico centró las miradas

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

Le bastó a Rubén Baraja con asomar discretamente por el túnel de vestuarios para recibir sus primeros aplausos como técnico del Sporting por parte de El Molinón. Los espectadores situados en la Tribunona brindaron una tibia ovación al vallisoletano cuando buscaba su asiento en el banquillo local. Su debut sirvió como revulsivo no solo en lo deportivo, sino también a nivel de público. Los 20.013 espectadores que acudieron ayer al estadio superan en más de cuatro mil los registrados en el último partido de Paco Herrera en casa, aunque el horario y el tiempo también condicionaron aquel dato. La ovación con la que la afición despidió el equipo evidenció la buena acogida a la propuesta del nuevo técnico.

Se notaba la expectación entre el sportinguismo por conocer los planes con lo que aterriza Baraja en Gijón. Antes del comienzo del encuentro, algunos aficionados repasaban la alineación del Sporting mientras otros analizaban los métodos del nuevo cuerpo técnico para el calentamiento. Llamó la atención, por ejemplo, que los futbolistas suplentes participaran en el mismo con los titulares en algunos ejercicios.

Vestido con un pantalón gris, un jersey granate y una chaqueta oscura, Baraja se mostró muy activo en él área técnica, aunque dejó también la sensación de permitir cierta libertad a sus jugadores en varias fases del encuentro, como si buscara un equilibrio. El vallisoletano solo se sentó en su asiento para beber una botella de agua y comentar algunos aspectos con su segundo entrenador, José Ramón Rodríguez. Tras el gol de Carmona, Baraja llamó a Álex Pérez y Bergantiños para hacerles indicaciones individuales.

Baraja dio también muestras de su carácter. En la recta final de la primera mitad se le oyó gritar con ímpetu a sus jugadores para corregir sus posiciones antes de una falta lateral sacada por el Tenerife. La estrategia a balón parado ha sido uno de sus principales campos de trabajo en su primera semana en Mareo. También trató de transmitir un mensaje de positivismo a sus jugadores tras algunos errores individuales.

El tempranero gol de Santos allanó el debut de Baraja, igual que el buen fútbol desplegado por su equipo en varios tramos del choque. El ambiente vivido en El Molinón distó radicalmente del de los últimos partidos, como si se tratara de otro estadio distinto. Jugadores como Stefan, discutido hace unas semanas, salieron del césped entre aplausos. Lo mismo le sucedió al exrojiblanco Raúl Cámara al ser sustituido.

El partido sirvió también como cierre de la campaña de donación de sangre promovida por el Centro Comunitario de Sangre y Tejidos de Asturias en colaboración con el Ayuntamiento, el Sporting y Aficiones Unidas. Más de noventa aficionados se pasaron por el autobús situado en el párking de la zona sur de El Molinón, una cifra que fue acogida con satisfacción por los organizadores.

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