Baraja pone las cartas sobre la mesa

Baraja pone las cartas sobre la mesa

El técnico regresa el domingo a Valladolid, su casa, para defender el liderato de Segunda

Javier Barrio
JAVIER BARRIOGijón

Austero, extremadamente correcto, Rubén Baraja (Valladolid, 1975) no ha basculado hacia la depresión en estos meses. Ni ha descarrilado, con el viento a favor, por el éxito, del que seguramente nunca morirá. «Es una persona muy cabal y normal. Muy seria», sintetiza Miguel Ángel Ferrer, 'Mista', goleador en aquel Valencia de Benítez. El de la pétrea sociedad Albelda-Baraja. El de las dos ligas y el broche de la UEFA. Posiblemente, la experiencia que cinceló su carácter como preparador y definió su idea, que no va de farol. «Todo tiene un porqué. Había genes ganadores en aquel grupo, pero el entrenador lo hizo mejor. Una persona importante como era Benítez, un padre, un maestro», describe Curro Torres, otro compañero de viaje de Baraja por la ciudad del Turia.

Entrenador de libreto clásico y ordenado, alejado de la experimentación a la que siempre recurre U2, su grupo musical de cabecera, el 'Pipo' ha volteado la decadencia del Sporting como un calcetín. De camino a su Valladolid, a donde regresa el domingo para defender y sostener el liderato de Segunda, produce optimismo en cantidades industriales: líder, ingeniero del equipo que más partidos ha ganado de la categoría, el que más goles ha hecho en los últimos dieciséis partidos y el que menos ha recibido, colándose, además, en la historia. Igualó ante el Reus la racha de nueve triunfos consecutivos como local de la temporada 1978-1979 y la de siete victorias en siete jornadas del curso 1979-1980. Y está a una celebración de alcanzar el mejor momento de forma de siempre, perdido en los cincuenta. Ocho triunfos.

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«Conozco a 'Pipo' y está muy capacitado. El Sporting como equipo, antes y después de su llegada, sigue siendo aspirante, pero él es muy trabajador y ha aportado sus cosas. Conozco a la persona y tiene capacidad de sobra para guiar al proyecto hacia la conquista del objetivo en este final», observa Torres sobre el vallisoletano, curtido por los achicharrantes focos mediáticos del Valencia. Incluso el domingo, con su equipo atornillado al liderato, no bajó la guardia. «Las dinámicas pueden llevarte a engaños», aseguró circunspecto. La moderación por bandera. Siempre. «Es un tema de carácter y personalidad. Es aparentemente serio, pero es que siempre ha sido así. Si analiza sus entrevistas como jugador, eran muy similares. No es proteccionismo ante los medios, es su carácter», repite David Albelda, que ya intuía su futuro entonces. «Había una probabilidad alta de que entrenara. Era muy completo y daba siempre importancia a la táctica».

En ese perfil bajo de apariencia, atronador en el verde cuadrilátero, Baraja ha levantado la candidatura del Sporting en dieciséis partidos, pescando 37 puntos de 48 posibles. Nadie tiene una tendencia tan acusadamente alta. Ni siquiera el Zaragoza, que seguiría su estela cuatro puntos por debajo en una improvisada clasificación de este tramo. «Hablé con él antes del partido de Reus para desearle suerte. Tiene las cosas muy claras y es lo que transmite a los jugadores. Se nota», abunda Mista, que comparte la visión de Albelda sobre su pasado y presente: «Era muy parecido como jugador a lo que puede verse ahora. Un tío muy ordenado, recto, tanto dentro como fuera del equipo».

El mayor de tres hermanos

Tan ordenado, como equilibrado. El punto de temprana madurez del que es el mayor de tres hermanos: Rubén, Luis (preparador físico) y Javi (exfutbolista y técnico del cadete del Valladolid). Su Sporting suelta martillazos sin compasión, pero sabe recogerse como nadie. Un equilibrio que le lleva a liderar la estadística goleadora de los dieciséis últimos encuentros, con 31 tantos, marcando dos o más en diez de esos partidos, y concediendo solo 11 tantos en contra, acercándose cada vez más a la solvencia de Cádiz y Osasuna. ¿Otra vez la escuela de Rafa Benítez? Hay opiniones para todos los gustos. «Benítez nos marcó. Fue una referencia, pero luego, claro, cada uno tiene un carácter», concede Curro Torres, explicando sobre Baraja que «era uno de los capitanes de aquel Valencia y siempre mostró una enorme personalidad, y mucha influencia sobre los compañeros».

Interviene Albelda. «Rubén es una esponja de Benítez y de muchos otros entrenadores que ha tenido. Sí que es verdad que en Segunda, si se defiende bien, un equipo como el Sporting tiene mucho ganado porque es de los que más calidad tienen. Cada entrenador tiene su fórmula y Rubén le ha cogido el truco en un momento clave. Ha convertido al Sporting en un grupo muy solvente y es uno de los proyectos más fuertes ahora mismo, con muchas posibilidades de subir». Y prolonga Mista: «Algo se le ha tenido que quedar de Benítez porque fue el entrenador con el que vivió sus mejores experiencias. Este Sporting es ordenado, tiene garra y va hacia delante». Con las cartas sobre la mesa.

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