Baraja levanta un muro como local

Rubén Baraja durante la sesión de entrenamiento del Sporting este sábado. /ARNALDO GARCÍA
Rubén Baraja durante la sesión de entrenamiento del Sporting este sábado. / ARNALDO GARCÍA

El Sporting, enrachado en su estadio, ha dejado la portería a cero en cinco de los seis partidos del técnico vallisoletano en El Molinón

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

Diego Mariño lleva desde el día de Reyes sin recoger un balón del fondo de una de las porterías en El Molinón. El gol anotado por Sergi Guardiola en el Sporting-Córdoba es, por el momento, el último tanto recibido en casa por los rojiblancos, intratables en su estadio. Desde entonces han transcurrido ya cuatro partidos y 387 minutos sin que ningún rival haya conseguido perforar el muro defensivo sobre el que Baraja pretende construir la identidad de su equipo.

Rubén Baraja tiende de manera natural a encriptar sus intervenciones para centrar su discurso en unas pocas ideas. El viernes, tras el duelo ante Osasuna, el técnico del Sporting destacó en varias de sus respuestas la importancia de rearmar al equipo desde la defensa para crecer. «Una de las claves del rendimiento del equipo en casa es que estamos siendo solventes en cuanto a solidez defensiva. No estamos encajando mucho y es el tercer partido en que somos capaces de sumar desde la portería a cero. Esa es un poco la idea: ser solventes atrás y tratar de que los jugadores asuman el protagonismo ante equipos importantes», apuntó.

El Sporting ha conseguido dejar la portería en cinco de los seis partidos que lleva Baraja como local. El Córdoba, que cayó por 3-2 en El Molinón, es el único equipo que ha sido capaz de anotar algún gol a los rojiblancos en su estadio en los últimos dos meses. El Tenerife, el Alcorcón, el Nástic, el Numancia y Osasuna han pasado por Gijón en este periodo sin obtener rédito goleador.

El cambio del Sporting respecto al primer tramo de la temporada en lo que a rendimiento como local se refiere es abismal y va más allá de lo futbolístico. En sus últimos partidos al frente del equipo, Paco Herrera lamentó la sensación de presión y responsabilidad con la que el Sporting parecía afrontar sus citas en su estadio. Baraja logró revertir en unas pocas jornadas la situación, aunque los malos resultados lejos de El Molinón han impedido al equipo auparse a la zona alta pese a sus méritos en casa.

El buen rendimiento defensivo que está ofreciendo el Sporting en su estadio admite un análisis allá de los números. Los rojiblancos, además de dejar la portería a cero, apenas están concediendo ocasiones de gol a sus rivales. Dos de los candidatos a pelear por el ascenso, como el Numancia y Osasuna, apenas crearon sensación de peligro en sus recientes visitas a Gijón. El viernes, el paso del conjunto navarro se saldó con apenas dos disparos a puerta como bagaje ofensivo: uno de Roberto Torres tras al descanso al capturar un balón suelto en el área y otro de Miguel de las Cuevas en la recta final. Durante el resto del encuentro, Diego Mariño fue casi un espectador ante un equipo que se plantó en Gijón con una gran puntuación como visitante.

La solidez defensiva en este último tramo de la temporada como local está llegando acompañada de un enorme acierto ante la portería rival. El Sporting ha anotado dos o más goles en todos los partidos de Baraja en El Molinón. El Tenerife, el Córdoba y el Alcorcón recibieron tres tantos, por los dos encajados por los porteros del Nástic, el Numancia y Osasuna.

Sin diferencias fuera

Ahora, el propósito del Sporting es transmitir lejos de Gijón la misma solidez que exhibe en casa. Baraja, tras la cita ante Osasuna, evitó hacer diferencias entre el enfoque con el que sus jugadores afrontan sus partidos como local o como visitantes. «No voy a crear una psicosis de jugar fuera y jugar en casa y que parezca un drama», apuntó el técnico antes de recordar que el Sporting ha logrado sumar en las tres últimas jornadas «desde la portería a cero». Es la base sobre la que pretende que el equipo siga creciendo.

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