Los secretos de un viejo amigo

Rubén García, durante el entrenamiento de ayer en Mareo. /  A. G.
Rubén García, durante el entrenamiento de ayer en Mareo. / A. G.

El valenciano compartió habitación con el actual delantero del Cádiz durante su etapa en común en el Levante Rubén García advierte del peligro de Barral, al que espera «extramotivado»

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

A Rubén García se le escapa media sonrisa al hablar de David Barral. El extremo del Sporting y el actual delantero del Cádiz coincidieron en el Levante entre 2013 y 2015, en una etapa en la que llegaron a compartir habitación en varias concentraciones. Sin entrar en detalles, Rubén García recuerda a Barral como un tipo «gracioso y que creaba muy buen ambiente en el vestuario». Lo que no oculta el valenciano es el cariño con el que siempre escuchó hablar de su paso por Mareo a su entonces compañero. «Hablaba genial de Gijón, como si fuera su casa», deslizó ayer en Mareo.

El regreso a El Molinón de David Barral será uno de los grandes alicientes del partido del domingo. Rubén García, no obstante, advierte del peligro del delantero gaditano, y más aún en un encuentro cargado de emotividad para él. «Es un jugador difícil de defender. Trabaja mucho para el equipo, es muy competitivo... Tiene unas cualidades muy buenas y dentro del área es letal», explicó Rubén García, que espera a su excompañero «extramotivado» por volver a Gijón.

Barral no será el único peligro que se encuentre el Sporting el domingo. El extremo rojiblanco definió al Cádiz como «un equipo muy rocoso atrás, con gente con mucha experiencia», y destacó que «arriba tienen un punto de velocidad y explosividad» que les les permite «crear peligro a la contra». En ese sentido, Rubén García considera que «se van a cambiar las tornas respecto a lo visto hasta ahora», ya que, en principio, el Sporting deberá asumir el dominio de la pelota.

También explicó Rubén García que el vestuario del Sporting espera que la visita del Cádiz sirva para borrar el regusto amargo que dejó la última jornada. «Veníamos con las expectativas de sumar los seis puntos. Si al final ganamos contra el Cádiz, cambiará la forma de ver el empate contra el Valladolid»

Un partido «especial»

Desde Cádiz fue el propio Barral quien compartió en rueda de prensa sus sensaciones de cara al partido del domingo. El gaditano reconoció que se encuentra ante un momento «especial» por su pasado como rojiblanco. «Estuve seis temporadas allí, todas fueron bonitas y tengo un buen recuerdo. Es un partido marcado en el calendario por toda la repercusión que tuvo para mí», abundó. En ese sentido, Barral tuvo una mención para su principal mentor en Gijón, Manolo Preciado, y recordó que lleva tatuado el escudo del Sporting «en agradecimiento a esos seis años».

David Barral, por último, aseguró que no celebraría un gol el domingo en El Molinón «por respeto al que fue muy equipo».

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