Una Segunda oportunidad

Una Segunda oportunidad
E. C.

Álvaro Bustos y Álex Barrera, formados en Mareo, regresan al fútbol profesional

JAVIER BARRIOGIJÓN.

Tres ascensos, tres historias bien distintas que sugieren una segunda oportunidad profesional. Un salto de altura hacia una cumbre que ya pisaron. Jorge García, Álvaro Bustos y Álex Barrera, hijos legítimos de Mareo, se han ganado a pulso su derecho a competir en la misma categoría que el Sporting, aunque el central, cuya continuidad con el Rayo Majadahonda está apalabrada sin la tranquilidad de la firma, hable del futuro con más reservas que sus otros dos compañeros. Tiene callo. Aguarda al papel. «Tengo ganas de firmar la renovación, pero vamos a esperar. Cuando nos despedimos, el entrenador y el presidente me dijeron que contaban conmigo. Lógicamente, el club está actualizándose para competir en el fútbol profesional y estamos todos esperando», relata.

La suya es posiblemente la historia más asombrosa del trío. Muy diferente desde el punto de vista institucional -el objetivo del Rayo, aunque el año anterior ya había disputado el 'play off', era la permanencia en Segunda B- y también en lo personal. A sus 33 años -tiene ahora 34-, el futbolista gijonés quiso regresar a Asturias el pasado verano. Llamó a la puerta del Caudal, pero le respondieron con una negativa. Igual que el Lealtad, que tampoco le mostró interés. Pero llegó el telefonazo del exfutbolista José María Movilla. Nueve meses después, merced a una apretadísima eliminatoria con el Cartagena con suspense hasta el último segundo, su equipo tocó el cielo.

«Nadie contaba con que fuéramos a subir y menos en la primera eliminatoria. El Rayo es un club pequeño y humilde, pero resultó un año genial, con un ambiente increíble en el vestuario. El objetivo era salvarse sin sufrir y el equipo logró ascender», remata con un poso de orgullo. El mismo grado de satisfacción expresan Bustos y Barrera, el más rezagado en la consumación del salto a Segunda. Su Extremadura abrazó el domingo el fútbol profesional, con el mediocentro de Viella abotonado al doble pivote. Como toda su vida. La suya, también la de Bustos, es una historia de superación tras un par de años al 'tran tran', abandonando el Sporting por la puerta de atrás y renaciendo tras superar dos duras experiencias, precipitadas por lesiones de gravedad.

«Ya no contaba con volver a El Molinón, pero si se da va a ser el partido más especial», reconoce el defensa

Barrera, de 27 años, dejó Mareo hace dos veranos. La oferta de renovación que Nico Rodríguez le puso sobre la mesa voló cuando se confirmó la permanencia del Sporting. Sin confianza de Abelardo y con una rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco de la rodilla izquierda, su calvario ya se había iniciado unos meses antes. «Había tenido un par de años en los que me fueron muy bien las cosas, pero luego llegó esa lesión y, a partir de ahí, también la falta de confianza de la persona que me tenía que valorar. Se juntó todo un poco y otra mala decisión fue ir al Zaragoza», asume. El clima en La Romareda era tormentoso entonces y apenas enlazó cinco titularidades en un año.

«Puede ser que me diera cierta rabia salir del Sporting porque era el equipo de mi casa, pero quería jugar. No sé si fue la decisión acertada o no, pero todo esto me ha llevado a celebrar un ascenso con el Extremadura», subraya, concluyendo sobre su vuelta a la élite que «necesitaba llevarme una alegría después de tanto tiempo de malas sensaciones». Pese a que tuvo un inicio de perfil bajo por una lesión en el brazo, Barrera terminó en la titularidad, con 19 partidos en el once. Incluido el último episodio frente al Cartagena.

Sin regalos

A Álvaro Bustos, en Mallorca, tampoco le han regalado nada. Como el mediocentro, su apuesta fue radical. Bajar un peldaño. Dejó el Nástic en enero y se embarcó en un proyecto de Segunda B con aspiraciones. Una aventura peligrosa. «Ha sido una carrera complicada. Después de las lesiones que tuve -una rotura del ligamento cruzado en cada rodilla durante su etapa en el Sporting- conseguí asentarme en el Mirandés. Luego fiché por el Nástic y pasé medio año complicado. Decidí jugármela con el Mallorca y me salió bien», observa antes de iniciar las vacaciones. Su equipo cantó bingo a la primera en el 'play off'. Frente al Mirandés.

De los tres, Bustos, que ha compatibilizado la banda izquierda con la derecha en Mallorca, donde ha coincidido en las islas con Dani Ndi, otro exsportinguista, fue el único que se quedó con la miel en los labios en el Sporting, sin posibilidad de debutar más allá de la Copa del Rey. Todavía le queda un regusto amargo por eso. «Creo que la pretemporada que hice cuando el Sporting ascendió a Primera fue buena. Me hubiera merecido una oportunidad, pero no llegó. La vida no se acabó ahí. Y la opción me la dio el Mirandés», reflexiona tras pasar quince años en Mareo.

Pero eso, consideran los dos, forma parte de una historia pasada, con otras personas involucradas. Ahora, el retorno a El Molinón y el reencuentro con el Sporting les ilusiona. «Estoy ansioso por ver cuándo será el partido», reconoce el extremo. «Tenía ganas de que se diera incluso la posibilidad de jugar contra el filial en el 'play off' y ahora será una vuelta a lo grande. Tengo muchas ganas de volver a El Molinón y reencontrarme con todo el mundo. Será muy bonito», visualiza el mediocentro.

Con alguna reserva más por su situación contractual, aún en el aire, Jorge prolonga, matizando que «me dará rabia si no se produce, pero si sigo en el Rayo será lógicamente el partido más especial, porque ya no contaba con poder volver, aunque me habría gustado no tener que valorar este supuesto y que el Sporting hubiera ascendido».

Síguenos en

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos