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Sporting | Sobrevivir sin Sergio Álvarez

Sporting | Sobrevivir sin Sergio Álvarez

Desde que se asentó en el primer equipo del Sporting, el avilesino solo se ha perdido 29 partidos en cinco años Sufre una rotura de grado dos en el gemelo derecho y estará entre cuatro y seis semanas de baja

JAVIER BARRIOGIJÓN.

«En medio del campo nos quedamos cojos», describió con tono amargo Paco Herrera tras el enfrentamiento con el Valladolid. La búsqueda de una fórmula para sobrevivir a la ausencia de Sergio Álvarez, cuya rotura fibrilar de grado 2 en el gemelo derecho se confirmó ayer, atormenta estos días al técnico. No es para menos. El avilesino, que estará entre cuatro y seis semanas de baja, y muy posiblemente no volverá a respirar el aire de la competición hasta el año que viene, es uno de esos jugadores que atornillan a los equipos con independencia del perfil de su gobernador. En las cuatro últimas temporadas ha superado de forma holgada los dos mil minutos, llegando a su cumbre en la 2014-2015, cuando disputó 3.441.

Músculo y pundonor, el que hasta hace una semana era el mayor 'ladrón' de balones de toda la categoría -suma 102 robos y fue superado en esta jornada sin competición para él por Aitor Sanz, con 106- ha observado cambios de entrenadores y proyectos en las cinco últimas temporadas sin ser descabalgado del once titular. La dependencia que manifiesta el fútbol del Sporting del avilesino es brutal hasta el momento. No tiene parangón con otros veteranos del vestuario, como Roberto Canella, Nacho Cases o el propio Isma López. Aunque participó de forma testimonial en sus tres primeras temporadas, cuando era un mediocentro imberbe y nervioso frente al rugido de El Molinón, desde la 2013-2014, la de su despegue profesional verdadero, tan solo se ha perdido 29 contiendas con un balance realmente sintomático: 7 victorias, 8 empates y 14 derrotas para el equipo rojiblanco. Sobrevivir, una vez más, sin Sergio. Todo un reto para Herrera.

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En todo ese tiempo ha sido un jugador que ha regateado con bastante frecuencia la enfermería, con la luz verde activada permanentemente para los entrenadores. Sus principales bajas han provenido de las sanciones, aunque tampoco ha sido Sergio un mediocentro especialmente castigado por el gremio arbitral. Con todo, el avilesino ha estado en fuera de juego en tres ocasiones, en los tres últimos años, incluido el caso actual, por lesiones que requieren un margen de recuperación amplio, como sucede ahora, cuando se le espera para los primeros días del año que viene, aunque por plazos podría llegar al último encuentro de 2017, frente al Granada, establecido para el 20 de diciembre. Parece, en todo caso, poco probable.

Con el primer equipo, la primera lesión de gravedad de Sergio llegó el 8 de noviembre de 2015. En un violento choque, durante un Atlético-Sporting, el centrocampista sufrió una luxación acromio-clavicular del hombro izquierdo. Fue operado varios días después y se estipuló su baja en unos tres meses. Su primera convocatoria, para un Madrid-Sporting del 17 de enero, desembocó en su primera titularidad, lo que reveló el grado de confianza que tenía Abelardo, el entrenador del equipo entonces y su gran valedor, en el fútbol del avilesino.

Pintaba bien el verano de 2016, con el Sporting madurando para la temporada durante un 'stage' en Portugal. En un accidentado amistoso frente al Rio Ave, no obstante, todo empezó a torcerse. El Sporting salió magullado de ese duro partido y el avilesino sufrió una lesión muscular, concretada en una resonancia posterior en una microrotura fibrilar en el cuádriceps de su muslo derecho. Necesitaba un mes como mínimo para recuperase, pero el futbolista llegó a tiempo para estrenarse en la primera jornada del campeonato y recortar unos días al calendario.

La última lesión, que tiene su eco estos días, le dejó en fuera de juego en los últimos ejercicios del calentamiento previo al choque ante el Valladolid, amenazando con dejarle sin fútbol hasta el año que viene.

El abanico de posibilidades que maneja Paco Herrera es reducido, aunque el técnico encajó su sonora baja el domingo con su filosofía de siempre: «Habrá que inventar algo, no pasa nada». En todo caso, y a diferencia de lo que sucedió en el preámbulo del partido frente al Valladolid, Herrera tiene tiempo para madurar distintas opciones con la intención de hacer sobrevivir al equipo a la baja de Sergio, el músculo de su propuesta.

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