Un triunfo de fe (Sporting 2 - 1 Albacete)

Jony celebra el primero de los goles anotados frente al Albacete en El Molinón./Damián Arienza
Jony celebra el primero de los goles anotados frente al Albacete en El Molinón. / Damián Arienza

El Sporting derrota al Albacete en una segunda mitad para enmarcar y después de sobreponerse al equilibrio forzado por un polémico penalti

Javier Barrio
JAVIER BARRIOGijón

Este Sporting tiene furia y corazón, mucho corazón, además de velocidad y ramalazos de genio. Es el orgullo de El Molinón. Ayer, contra los elementos y la pétrea fortaleza erigida por Enrique Martín, persiguió la victoria como un obseso. Lo hizo con una fe a prueba de bomba y una obstinación sin límites hasta embalar tres puntos de justicia. Mereció un desenlace menos prieto el grupo de Baraja, que rompió al Albacete con su empuje y un gol vitamínico de Carmona, todo pundonor y condensador de lo anterior: fe, constancia y la ambición de un proyecto que lleva dos meses de cosecha estratosférica. La celebración del tanto fue tan emocionante como ver a Lora, sin minutos desde octubre y ejemplar, alentar a sus compañeros sin descanso desde el rectángulo de los entrenadores.

2 Sporting

Mariño; Calavera, Álex Pérez, Barba, Canella; Sergio, Bergantiños; Carmona (Álex López, m. 88), Rubén García (Pablo Pérez, m. 70), Jony; y Nano Mesa (Castro, m. 83).

1 Albacete

Tomeu; Arroyo, Herrero (Delgado, m. 75), Gaffoor; Cifuentes, Dani Rodríguez, Erice, De loz, Morillas; Zozulia (Bittolo, m. 83) y Varo (Acuña, m. 65).

Goles
1-0: minuto 30, Jony. 1-1: minuto 42, Dani Rodríguez, de penalti. 2-1: minuto 84, Carmona.
Árbitro
Figueroa Vázquez, del Comité Andaluz. Amonestó a Jony, Nano Mesa y Sergio; y a De la Hoz, Zozulia, Morillas y Gaffoor
incidencias
13 grados centígrados al inicio. Canella y Arroyo, capitanes. Sacó el Albacete. Antes, Jony recibió el premio de la Liga al mejor jugador de marzo. Las jugadoras del Mavi, campeonas de la Reina, hicieron el saque de honor.

Al culmen llega el Sporting con un interesante poso de madurez, con el que se ha atornillado al ascenso directo, del que desplazó con este nuevo mamporro al Huesca, que había metido presión con su victoria en la víspera ante el Granada, viviendo por unas horas en las alturas de prestado. Faltan cinco jornadas de una Segunda equilibradísima, de foto 'finish' en la cúspide, y el equipo vuela recto hacia la clausura, impulsado por encuentros tan épicos como el de este domingo. Sacó el partido el Sporting con remango, con Canella, Jony y el doble pivote por encima de la media. Aunque nadie se quedó muy atrás. Ni por supuesto Carmona, el hombre de la tarde por su oportuno remache dentro de un choque hosco y de curro, resuelto por raza. Sin atontamiento tras el extraño penalti que se señaló cuando todo estaba bajo control.

Desde su origen, Enrique Martín propuso una guerra de guerrillas. Nada de combatir en campo abierto. Puso coto a los espacios e instó a los suyos a buscar el roce. Un ecosistema que le sienta como un guante a su tropa. Había demasiado tráfico en el centro del campo con la selva plantada por el 'Alba', fornido con el 3-5-2, con el cuchillo entre los dientes en toda las zonas del campo. Culminaba su presentación con una presión que empapizaba la construcción del Sporting. Así inició pronto las hostilidades el equipo manchego en un cabezazo de Zozulia en el amanecer del choque, orientado a los de fuera. Más mala uva llevó otro de Morillas, que sofocó instintivo Mariño.

No lo pasó bien el grupo de Baraja en el desperezamiento de la tarde, con un oponente bien atrincherado al otro lado del campo y que, ante las dudas locales, empezaba a salir de excursión con cierta frecuencia hacia Mariño. Otro partido surgió cuando Jony entró en calor. El cangués puso color, subiendo el volumen de la grada con un precioso taconazo que dejó en el molde a Arroyo. A raíz de esta jugada empezaría a toser el Albacete, chirriante por su banda derecha e incómodo en la anchura. Aunque tenía por ahí al zaguero madrileño y al refuerzo de Cifu, olía a quemado. Y llegó el gol. Un bingo con el primer cartón. Tuvo que ser el '16', la bandera de este increíble remonte, quien venciera a Tomeu tras un centro de Rubén García, amansado por Nano Mesa, y dos remates. El definitivo, con la derecha, a la que quitó el óxido.

El plan de viaje de Enrique Martín perdió burbuja. Pudo hacer el segundo el Sporting en un disparo de Rubén, bien replicado por Tomeu, y en una segunda intentona de Nano Mesa, a quien birló el gol el incansable Zozulia en la línea. El ucraniano completó una bestialidad de partido. Pero cuando mejor se ponían las cosas, Figueroa Vázquez señaló un dudoso penalti que disparó la bronca en El Molinón, apretando el encuentro. La acción fue al límite, sin que se apreciara contacto de Jony sobre Arroyo, que corría por delante del cangués y se escurrió cuando el extremo amagó con meter la pierna para intentar birlarle el balón. El cangués se llevó la tarjeta por su protesta y Dani Rodríguez venció a Mariño en el duelo desde los once metros. La grada entró en cólera y no abandonó su mosqueo.

Pese a lo injusto del garrotazo, este no dejó huella en las filas locales. Se mantuvo en perfecto equilibrio el equipo de Baraja, que compareció con garbo al segundo acto de la trama. Los segundos volaban y el cabreo seguía vigente. Acobardados por el genio del Sporting, los visitantes se diluyeron, limitados a una defensa espartana y a la pelea constante de Zozulia. Un buscavidas de nivel. Jony colocó otro centro en el área que Nano Mesa, astuto, anticipó, incrustándose por delante de Tomeu, aunque cabeceando por encima de su portería.

Sobresaliente Canella

El partido se desbocó y el Sporting empotró al 'Alba', desconchado, que libró el segundo en varias ocasiones en una lluvia incesante de golpes. Por la izquierda, por donde empujaban Jony y un sobresaliente Canella, y por la derecha. Saliendo desde allí, Carmona se relamió con el gol en un par de ocasiones. En la mejor, tras un centro del lavianés, Tomeu le escamoteó la gloria. Pero no llegaba el gol, pese a invocarlo por todos los medios. Buscó Baraja más físico con la entrada de Pablo Pérez, que ventiló la zona a la espalda de Nano Mesa, por donde había corrido mucho Rubén García.

Con nuevo actor en el reparto, el Sporting siguió a lo suyo, primoroso con el tándem Sergio-Bergantiños, contra el papel de sometido que se había arrogado el Albacete, que brindaba por su suerte y trataba de poner un cepo al partido con faltas y pérdidas de tiempo. Figueroa Vázquez, que no quiso saber nada en una caída de Pablo Pérez, contribuía a ese proyecto de parálisis. Baraja dobló la apuesta con Castro, sustituto de Nano Mesa, justo después de que Pablo Pérez dejara el larguero tiritando.

A seis minutos del final, el Albacete dobló. Llegó el coreado gol de Carmona, que empujó con todo un balón manso en el área, y el rival ondeó la bandera blanca. Hasta Álex López, que había jugado su último partido en octubre, se sumó a esa furiosa reacción final con una actitud que desató aplausos en El Molinón, que abrochó una histórica décima victoria consecutiva. La Romareda espera.

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