Sin miedo a las alturas

Sin miedo a las alturas

El Sporting de Baraja, inmaculado en El Molinón, se mide a un Albacete rocoso que acumula tres meses sin perder fuera

JOSÉ ÁNGEL GARCÍAGIJÓN.

El Sporting no quiere perder la cabeza. Elevado a las primeras posiciones antes del tramo decisivo, impulsado por una espectacular racha de victorias, el cuadro gijonés quiere exhibir su fiabilidad como local para ganar esta tarde (16 horas, El Molinón) al peligroso Albacete. Tres puntos que le permitirían continuar una semana más en ascenso directo, después de verse desplazado de forma provisional por el triunfo agónico logrado ayer por el Huesca ante el Granada en su feudo tras remontar un resultado adverso.

Desde la llegada de Rubén Baraja al banquillo, el cuadro rojiblanco ha convertido su estadio en un fortín, inexpugnable para los rivales. Nadie ha conseguido puntuar en Gijón y eso es una aval mayúsculo para un equipo que pelea por lo máximo en esta categoría. El Sporting ha ganado los diez últimos partidos que ha jugado ante su público y ahí está una de las claves que mejor explican el impulso que ha dado un equipo, capaz de conjugar solidez defensiva como pegada en el área contraria. Es tan positiva la dinámica de los gijoneses en la segunda vuelta que ni tan siquiera han añorado en exceso la ausencia de Michael Santos, su máximo realizador. Salvo el empate en el Carranza, los rojiblancos han superado a sus contrincantes, con dosis de sufrimiento en ocasiones, pero siempre fiables atrás.

En los últimos once partidos, Mariño solo ha recibido dos goles (en Almería y ante el Reus en casa), un punto de partida para cualquier aspirante que se precie y dato demoledor que asusta por sí solo al resto de candidatos.

Aquel que oposita, como en este caso le pasa al Sporting que opta al ascenso, tiene que pasar pruebas de forma periódica. El equipo sorteó dos jornadas consecutivas lejos de El Molinón y lo hizo con nota, reuniendo un botín de cuatro puntos tras dos viajes complicados ante dos conjuntos que luchan también en la zona alta de la clasificación. No es cosa menor haber arrancado la victoria de Zorrilla ni resistir ante el Cádiz, que agotaba sus últimas opciones de luchar por el billete directo para Primera.

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No es menos difícil el reto de esta tarde por mucho que la tabla indique lo contrario. El Albacete es un enemigo duro de pelar. Pueden dar fe de ello equipos de la zona noble como el Rayo Vallecano, Huesca u Oviedo, entre otros. Ninguno fue capaz de superar el entramado táctico de un viejo zorro como Enrique Martín, capaz de sacar el máximo rendimiento a una plantilla en la que no sobresalen grandes nombres y en la que protagonismo reside en el trabajo colectivo.

Solo así se puede explicar que el cuadro manchego, decimocuarto clasificado, siete puntos por encima de los puestos de descenso, acumule ya más de tres meses sin conocer la derrota lejos del Carlos Belmonte, un registro al alcance de pocos conjuntos. Fuera de casa, el Albacete es un bloque muy incómodo. Describe una máxima del balompié que acumular defensas no es sinónimo de éxito cuando uno acude a un enfrentamiento. Sin embargo, el cuadro de Martín ha demostrado que sabe defenderse y no renuncia al ataque con dos carrileros que apoyan al centro del campo. No todo es positivo en el Albacete que, en las últimas cinco jornadas, solo ha sumado tres puntos gracias a otros tantos empates. Eso ha permitido a los equipos de abajo acortar distancias y elevar la incertidumbre sobre el desenlace de la competición.

Tiene por delante el Sporting, por tanto, el desafío de derribar la muralla manchega, sin perder un ápice de su solvencia atrás. Parece evidente que cuanto antes consiga hacer diana en la portería rival, más accesible será el triunfo final. Bien lo sabe Baraja, consciente de que el equipo puede sacar mucho rédito ante un contrincante que podría variar su esquema táctico si se ve por detrás en el marcador.

El Sporting, a pesar de la conocida ausencia de Santos, tiene jugadores rápidos que pueden hacer daño de medio campo para delante. Será una buena ocasión para recuperar la mejor versión de Jony, un tanto apagado en las últimas semanas, víctima de los problemas físicos que arrastró en algunos partidos y que lastraron su rendimiento.

La responsabilidad goleadora volverá a recaer en la figura de Nano Mesa, quién ha demostrado su plena adaptación al equipo, elevando sus prestaciones con el paso de las jornadas. Quizás no presente los números del uruguayo, pero también es cierto que genera mucho juego para sus compañeros y no deja de presionar, dificultando la salida de balón de los rivales, siguiendo así el plan trazado por Baraja. Salvo sorpresa inesperada, el técnico apostará por el mismo equipo empató ante el Cádiz hace siete días y que apenas sufre alteraciones salvo por cuestiones puntuales.

Tampoco faltará el jugador número doce. El Molinón, tal y como reclamó el entrenador en la víspera, será una caldera para encarar un partido fundamental -hasta el final es evidente que todos lo son- y empujar a los futbolistas rojiblancos. En juego está mantener el pulso en la cabeza y seguir dependiendo de uno mismo, una circunstancia importante cuando los tres aspirantes al ascenso directo están tan igualados y apenas hay concesiones. Puede ser una jornada propicia si Rayo o Huesca pinchan en sus respectivos compromisos. Podría incluso el Sporting recuperar el liderato que se dejó en el Carranza con su valioso empate. Las cuentas, no obstante, solo salen ganando esta tarde.

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