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El Sporting pica alto en Almería

Rubén García, en la última sesión, bromea con José Ramón Rodríguez, segundo de Baraja. / ARNALDO GARCÍA
Rubén García, en la última sesión, bromea con José Ramón Rodríguez, segundo de Baraja. / ARNALDO GARCÍA

Baraja recupera a Rubén García y medita dar continuidad esta tarde al once que derrotó al Rayo Vallecano, con Álex Pérez y Guitián en el centro de la defensa | Los rojiblancos buscan una victoria en los Juegos Mediterráneos para regresar al ascenso directo

JAVIER BARRIO GIJÓN.

Aunque de forma temporal, con letra pequeña por el aplazamiento del Huesca-Albacete tras el grave accidente sufrido por Pelayo Novo, el Sporting tiene esta tarde entre sus manos la posibilidad de recuperar su sitio en el ascenso directo. Cinco meses después, con un remonte vertical y laborioso, pica alto el equipo de Rubén Baraja, desmelenado y dinamitero, lanzado por una tendencia que ha encarecido el premio gordo y ha puesto patas arriba las alturas. Pero para acomodarse en esa privilegiada situación tiene que pasar, primero, por encima del Almería de Lucas Alcaraz. Y no será precisamente coser y cantar. Promete vender caro su pellejo el rival en los Juegos Mediterráneos. Un estadio soso, desabrigado, pero famoso por triturar esperanzas sportinguistas.

Propone hoy la cartelera un encuentro movido, corajudo y de roce. De mala uva. Con más brega que lustre. Lo que se intuye en cualquier asalto en el que participe un oponente que se aprieta el cinturón para no caer a las brasas, soltando los puños a la desesperada. Cuatro jornadas lleva el grupo del incombustible Lucas Alcaraz de desinfle y caída, con un empate y tres derrotas consecutivas, adelgazado, justo es decirlo, por las lesiones. Mantiene, con todo, una distancia de cuatro puntos con el descenso. Pero esa alarmante carta de presentación le fuerza a ser más hueso para el grupo de Baraja, que se encuentra en un momento definitivo. La confirmación del suma y sigue. La primera de las diez jornadas para asaltar la cumbre y regatear la tortura del 'play off'. Siempre es mejor vivir en la tranquilidad del sofá, con el mando a distancia en la mano.

Con el radar permanentemente activo tendrá que estar hoy el Sporting, sin concesiones y necesariamente espartano en su parte del campo. Como hasta ahora, con Mariño engordando su leyenda hasta los 674 minutos sin goles, coincidente con este momento de plenitud estadística del colectivo: diecinueve puntos cosechados de los últimos veintiuno que ha ofrecido la competición. Especialmente listo, con las orejas tiesas, tendrá que estar hoy el Sporting en las acciones de estrategia. Justo la especialidad de la casa, que la sirve el local Rubén Alcaraz, un mediocentro prestado por el Girona. Funciona normalmente como una buena escoba, recuperador, pero después actúa como el más preciso cirujano en los golpes francos. Posiblemente sea el 'francotirador' más fino y certero de la categoría. Contra los márgenes de su ubicación, de hecho, se revela como el máximo goleador del Almería con ocho tantos. Alerta roja. Peligro.

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Contra todo esto, Baraja se mantendrá continuista, sin decisiones estridentes, dando bola al once que tumbó al Rayo Vallecano hace una semana en un partido de muchos quilates entre dos pesos pesados. Sobre la bocina llegó Rubén García a la convocatoria para la cita de hoy en los Juegos Mediterráneos. El técnico le había dejado el día anterior entre interrogantes y el mediapunta valenciano lo agradeció. Peloteó sin molestias en la última sesión y se subió por la tarde al avión. Listo para la batalla. Igual que Hernán Santana y Barba, aunque el italiano tendrá que esperar turno por el momento creciente de Guitián, asociado otra vez con Álex Pérez. Como en sus tiempos -no tan viejos- en Pucela. En tierra quedaron Álex López, Borja Viguera, Carlos Castro y el lesionado Juan Quintero.

Músculo contra músculo

Entre los tres puntos se interpone el Almería, fortalecido en las últimas jornadas por una defensa de cinco, aunque Lucas Alcaraz parece dispuesto a renovar su traje en esta ocasión con un trivote tras el batacazo de Reus y las bajas, que se acumulan en su armario. Músculo contra músculo. Tres peloteros para frenar el poderío del dúo Bergantiños-Sergio, que cada vez suena más afinado e influyente en el vertiginoso fútbol de este Sporting. Por ahí merodeará el citado Rubén Alcaraz, cañonero y lanzador de los imprevisibles Gaspar y Pozo, sobre todo este último. Talento intermitente, pero al fin y al cabo talento.

La punta de lanza será el argentino Pablo Caballero, con un mazo en la cabeza para las acciones de estrategia. Un jugador de culto para el sportinguismo. Por si las moscas también se guarda en la recámara Alcaraz un pequeño surtido de soluciones. Lass Bangoura, aquel prodigio del Rayo que se fue apagando por su irregularidad, siempre ha sido un agitador de libro por su explosividad y su punta de velocidad. Ojo avizor. Tiene colmillo este Almería, concebido para una situación bien distinta, pero que alcanza el tramo decisivo con todas las luces de emergencia activas.

La faena es incómoda, pero excitante para un equipo que se ha situado como un vendaval ante las puertas del ascenso directo. Dependiendo de lo que suceda a la misma hora entre el Rayo y el Cádiz, en Vallecas, el subidón de una victoria podría darle hasta para el liderato temporal. No va más.

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