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El Sporting amarra a Castro y Carmona

Carmona y Castro, tras sus renovaciones.
Carmona y Castro, tras sus renovaciones. / ARNALDO GARCÍA

El club renueva al delantero hasta 2022 y amplía el contrato del futbolista balear hasta 2021 | «Hemos renovado con la idea de volver a jugar en Primera con este club y esperemos que sea lo antes posible», asegura el jugador mallorquín

JAVIER BARRIOGIJÓN.

En una larga mañana de despacho, con intercambio de documentación y mareo permanente de bolígrafo, Miguel Torrecilla aseguró a Carlos Carmona -con nuevo contrato hasta 2021- y a Carlos Castro -renovado ayer hasta 2022- a un proyecto más extenso en el tiempo con el Sporting, que busca fortalecer el núcleo del vestuario, además de abrir la puerta y dejar entrar aire fresco. «Creo que hemos renovado con la idea de volver a jugar en Primera con este club», deslizó el balear. De los dos, el blindaje del delantero de Ujo, que ahora tendrá una cláusula de 30 millones de euros en Primera y de 10 en Segunda, retumbó con más fuerza por su complejidad. No era un desenlace sencillo de presagiar, toda vez que el canterano, de 22 años, llegó a meditar seriamente en algunos momentos del último curso poner fin a su estancia en el Sporting, al que hasta ayer únicamente le unía un año más.

«A veces un futbolista quiere jugar y sí que se pudo pensar en esa opción (salir del Sporting), pero quiero jugar y estar aquí. Este es un acuerdo bueno para todos», confirmó este jueves el propio Castro, que verá mejoradas sus condiciones y su estatus. La llegada de Torrecilla y Paco Herrera alteraron el estado de ánimo del delantero, quien reconsideró la impresión de que su carrera deportiva se estaba estancando peligrosamente en los últimos tiempos en Gijón. El deshielo propició el acercamiento y su agente, Gelu Rodríguez, cerró ayer su renovación con el director deportivo salmantino en una gestión adelantada por EL COMERCIO.

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«Era cuestión de ponerse de acuerdo», manifestó el delantero, que iniciará su cuarta temporada en el primer equipo rojiblanco. «El club me ha mostrado esa confianza y era un poco lo que necesitaba. Hemos llegado a un acuerdo y estoy muy feliz», subrayó Castro, cuyo padre, así como su hermano, participaron en la última fase de la reunión. Javier Fernández y Ramón de Santiago llegaron a asumir el peso de la gestión por Castro el curso pasado, relevando a Nico Rodríguez, para intentar amarrar una continuidad que se antojaba complicada.

Aclarada su situación, el delantero rojiblanco no regateó la presión del año que se le avecina al proyecto gijonés. «Nos fuimos tocados tras el descenso, pero desde hace unas semanas ha habido un cambio de chip y estamos centrados en Segunda. El objetivo es ascender, aunque hay que ir poco a poco», avisó, sin soltar el cartel que se ha colocado este año sobre el escudo del Sporting: «Los equipos nos tienen que temer a nosotros, más que nosotros a ellos. Hay que ir a por todas, pero día a día».

Torrecilla redondeó el día atornillando la situación de Carmona, una de las salvedades dentro del catastrófico ejercicio coral de la pasada temporada, con un papel individual notable, finalizando el curso al acecho de los 2.000 minutos en competición y con ocho goles a la espalda. Con ese reclamo, Vicente Forés, su agente, recibió alguna propuesta este verano para cambiar de aires, aunque su contrato todavía estipulaba dos años más en Gijón y el jugador, además, quería continuar peloteando para el Sporting. «Había varios equipos interesados, pero el club se puso en contacto con mi agente y todo fue rápido», verbalizó el mallorquín. «Seguir tantos años en este gran club es un motivo de felicidad. Espero que se cumpla el contrato y contribuir a devolver lo antes posible al equipo a Primera», dijo.

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