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El Sporting comprueba su talla en Soria

Moi Gómez, incluido en la convocatoria, aunque no viajó con la expedición, deja atrás a Jordi Calavera durante un ataque.
Moi Gómez, incluido en la convocatoria, aunque no viajó con la expedición, deja atrás a Jordi Calavera durante un ataque. / A. GARCÍA

Los rojiblancos buscan un triunfo de confirmación ante el Numancia, el equipo local más fuerte de la categoría | Sin Mariño y Álex Pérez, Paco Herrera medita la titularidad de Calavera y Bergantiños, y abre la duda con Stefan

JAVIER BARRIO GIJÓN.

Los Pajaritos cargan de buen grado desde hace unos cuantos años con una oscura leyenda para los foráneos. Funciona el estadio del Numancia, inclemente en el invierno y en tardes destempladas como la que se anuncia hoy, como un fino detector de fortalezas y debilidades, impulsor de literatura negra para el perdedor. Un filtro para potenciales candidatos al ascenso y gallitos en general, que por lo general tienden a terminar sin cresta, ni plumas. Por el contrario, la victoria visitante, cuando llega, supone una bendición para el año. Un buen augurio. Porque el recinto soriano promete en noventa minutos una clase magistral de Segunda División: peligro por las alturas, fútbol directo, dominio de los espacios, cuerpo a cuerpo, velocidad y disputa. En tardes como esta, hay que ser capaz de desabotonarse y bajar al barro.

Allí estaciona esta noche el Sporting, con el ruido del derbi bien digerido, para pasar la prueba del algodón y testar la fiabilidad del proyecto, que no se mide precisamente a un telonero. La tarde anuncia un espectáculo austero, con un contendiente al otro lado del campo clásico de la categoría. No necesita el balón para vivir este Numancia, que se manifiesta poco concesivo en defensa y pegajoso en la presión, aunque, cuando olisquea la pérdida, enhebra contragolpes de vértigo, lanzando sus flechas, especialmente el rápido Pere Milla, su hombre gol. Un termómetro ideal para confirmar que no hay fiebre en la azotea.

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En un campo proclive a la tiritona visitante y que cuenta por victorias sus dos actuaciones caseras, no podrá contar Herrera con el guardameta Mariño, ni con el defensa Álex Pérez. Aunque tenía asumidas desde hace varios días las ausencias de ambos, con secuelas arrastradas desde la confrontación ante el Oviedo, la baja del portero es especialmente sensible para el técnico, obligado a estrenar a Whalley en competición liguera un año y medio después de su llegada, con la inclusión del joven Dani Martín en la lista.

Moi Gómez, pendiente de que su pareja dé a luz, espera unirse hoy a la expedición en Soria

Sus ausencias no tuvieron una sonoridad traumática en la víspera, pero fueron los detalles más llamativos en la convocatoria que alumbró el técnico, que desveló una duda más con Moi Gómez, cuya pareja está próxima a dar a luz y que ayer no viajó con los 18 expedicionarios -el plan es que se incorpore hoy en Soria, salvo que se retrase el parto, y que, ya con él, haya un descarte-, y que únicamente cuenta con dos centrales específicos para la tarde. En ese sentido, el contador de Xandao -anticipó Herrera- comenzará a funcionar definitivamente a partir del encuentro del martes en la Copa, otra vez frente al Numancia, inseparable del Sporting estos días.

Menos aliño, más solvencia

Con estos ingredientes, Herrera estudia una faena con menos aliño, pero en la búsqueda de una mayor solvencia ante un rival que penaliza con saña el error. Habrá novedades en el once del técnico catalán, además de las obvias, encarnadas en Whalley y Quintero. Jordi Calavera, por ejemplo, confía en salir de titular en la sacudida. Quiere velocidad por las alas el entrenador del Sporting; planes de fuga ante la presión del Numancia y un equipo práctico y batallador en las zonas sensibles, pero sin que la propuesta pierda fuelle y los jugadores se desnorten. Por ahí podría colarse Álex Bergantiños. Hasta ha amagado Herrera con una posible titularidad de Viguera, quien ha hecho méritos diarios para tutearse con Stefan. No es propio del técnico, en todo caso, tanta alegría en sus decisiones.

Desplazado desde Zubieta, Jagoba Arrasate lleva tres temporadas puliendo la espartana propuesta del Numancia, que exhibe una factura intachable en Los Pajaritos y que pudo echarle el guante el lunes al Sporting en la clasificación, aunque terminó sucumbiendo en Reus. Sin pirotecnia, su equipo amenaza desde la presión, en un engañoso sometimiento. Así, en la primera jornada cayó el Huesca de Rubi. En la tercera, el Almería. Ambos partidos resueltos con 1-0, ambos desatascados por el escurridizo Pere Milla, prestado por el Eibar y que ejerce de martillo en Los Pajaritos, cuya parroquia apenas cata el balón. En cambio, enumera un alto porcentaje de ocasiones en el marco rival.

Camaleónico, el Sporting tendrá que faenar esta tarde como un equipo de Segunda para lucir al final del día como un candidato de Primera o, al menos, mantener su tendencia huérfana de derrotas y su estatus en la tabla. Tiene claro Herrera que nada se pude desechar y menos en Los Pajaritos, donde las tres únicas victorias del equipo rojiblanco en liga completaron tres ascensos.

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