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El Sporting demora la decisión sobre la continuidad de Herrera

Paco Herrera, durante un entrenamiento en las instalaciones de Mareo.: /ARNALDO GARCÍA
Paco Herrera, durante un entrenamiento en las instalaciones de Mareo.: / ARNALDO GARCÍA

El club gijonés se da un plazo para confirmar que el entrenador sigue en el banquillo | Varios factores juegan a favor de que el técnico lidere el domingo al equipo, lo que se espera sea ratificado por Miguel Torrecilla públicamente

JAVIER BARRIO GIJÓN.

El Sporting se ha concedido un tiempo muerto hasta el inicio de la semana, evitando precipitarse con una decisión sobre el futuro de Paco Herrera, pese a la devastadora imagen ofrecida en el Miniestadi. El club ha transformado una resaca dura en un periodo de reflexión de unas horas durante el que sopesará todos los pormenores relativos a la delicada situación en la que se encuentra el técnico, que pisa terreno resbaladizo con el equipo desmoronándose. Ayer, en todo caso, no había una decisión tomada dentro de dos direcciones bien definidas, aunque todo apuntaba a la continuidad, que se espera sea refrendada por Miguel Torrecilla.

En las últimas horas, la impresión que se imponía en el club se orientaba a que el entrenador dirigiría al Sporting el próximo domingo frente al Tenerife en El Molinón, pero al mismo tiempo se reconocía una gran preocupación por la imagen que Paco Herrera transmitió tras el partido frente al Barcelona B. En la sala de prensa del Miniestadi se le vio derrotado y muy tocado. Resignado a su suerte. «El que estoy fallando soy yo. No doy con la tecla y no encuentro soluciones para que el equipo juegue mejor», llegó a decir. Ese es uno de los motivos que impulsaron al club a considerar un relevo en el banquillo en algún momento en estas horas.

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En todo caso, tras el viaje a la Ciudad Condal ya se habían mantenido algunos contactos con Herrera que posiblemente se prolongarán hasta el comienzo de la semana. En Mareo quieren saber si realmente el entrenador catalán se siente con fuerzas para seguir y reconducir una dinámica terrorífica: 6 partidos sin ganar, con 10 goles en contra; únicamente siete puntos cosechados de los últimos 27 que se han puesto en juego y una riada de malas sensaciones. O, por el contrario, si asume que no puede reparar esa realidad.

A su favor juegan una serie de variables que el club también está teniendo muy en cuenta en su análisis de la situación. Tanto el consejo como Miguel Torrecilla admiten como atenuante que la plantilla está bajo mínimos y que, sin ir más lejos, Herrera tuvo que confeccionar la convocatoria para viajar a Barcelona con siete bajas, algunas de calado: Sergio, Bergantiños, Lora, Rachid, Xandao, Álex López y Jordi Calavera. No se pasa por alto, en ese sentido, que el fin de semana que viene muy posiblemente Bergantiños, Lora y Xandao puedan estar ya a disposición del preparador, y que tras el parón navideño, si no sucede antes, Sergio volverá a la competición. No es una cuestión menor. La estadística del Sporting sin el avilesino es demoledora. Desde que se lesionó frente al Valladolid, por ejemplo, el equipo ha disputado cinco partidos con dos empates y tres derrotas, rompiendo la imbatibilidad de El Molinón y recibiendo goles en todos esos encuentros.

La semana de la junta

Otro aspecto que no se obvia es la cuestión económica. El despido de Paco Herrera descuadraría el presupuesto e influiría en la partida para el mercado invernal. Los técnicos consideran que la llegada de un par de futbolistas (un extremo y un mediocentro) pueden ser decisivos en el viraje del Sporting, estimulado por la recuperación de futbolistas como Sergio. Pero, con todo, el club necesita saber si Herrera está realmente convencido de que la situación es remontable y si la preocupante sensación que transmitió en rueda de prensa se ajusta a un estado de ánimo duradero, más allá del bajón pospartido.

El Sporting, en cualquier caso, no quiere demorar mucho tiempo su reacción. De apostar por la continuidad, como parece, estudia trasladar su refuerzo a Herrera con una intervención pública, posiblemente de Miguel Torrecilla, la máxima autoridad de la parcela deportiva, para cerrar filas en torno al entrenador. Sobre todo porque, si sigue el técnico, en las oficinas de Mareo temen un ambiente complicado en el encuentro del domingo tras el derrumbe del equipo, que suma dos derrotas consecutivas. De ahí que se quiera zanjar cualquier debate en la preparación del choque.

En el escenario de un despido, ahora mismo improbable, el club también tendría que agilizar la búsqueda de un nuevo profesional en una semana en la que además habrá junta de accionistas el jueves. Ese es otro de los puntos negros en esta encrucijada en la que se encuentra el Sporting. Hay varios técnicos que se han relacionado con el conjunto rojiblanco, pero el consejo considera que ahora mismo no hay un entrenador en el mercado con el currículo y la experiencia de Herrera, quien, por otra parte, fue totalmente respaldado a nivel social en su llegada. Tampoco se quiere 'quemar' a José Alberto López, que está protagonizando un gran año con el filial y que la lógica apuntaría como la solución de la casa.

Mientras, Miguel Torrecilla, al que se dirigen todas las miradas, mantiene su confianza en el preparador barcelonés y es partidario de darle un margen teniendo en cuenta todos los ingredientes anteriores, con la esperanza puesta en finalizar el año de forma decorosa frente al Tenerife, en El Molinón, y en el viaje a Granada. Javier Fernández, por su parte, se ha destacado por ser un dirigente paciente con los entrenadores, considerando, por otra parte, que Torrecilla es la máxima autoridad deportiva y la persona que más peso tiene en esta decisión. La preocupación, en todo caso, es mayúscula, pero se confía en el criterio del director deportivo y en la reacción de Herrera.

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