Sporting | Jony: «El único equipo en el que he sido feliz es el Sporting»

Jony posa para EL COMERCIO en El Molinón. / ARNALDO GARCÍA

«Nico Rodríguez fue el principal responsable de intentar llevar a cabo mi renovación y, sinceramente, no creo que en ningún momento me trasladase una oferta en la que me sintiese valorado»

Javier Barrio
JAVIER BARRIOGijón

«El 'Pitu' me apoyó mucho en esta decisión. Me dijo que en el Sporting podía recuperar mi nivel de confianza. La cabeza en el fútbol es lo más importante». Sonríe sin parar Jony Rodríguez (Cangas del Narcea, 1991), vestido de un riguroso negro, combinado con una juvenil cazadora vaquera. En Estadio de El Molinón con EL COMERCIO como testigo, antes de una extensa entrevista que da para todo, está feliz. «¡Bombillu!», le espeta a un trabajador del club que le ha picado previamente. Está en casa. Se aprecia en cada detalle. Recuerda cualquier pedacito de su historia en el Sporting con una precisión asombrosa. Por supuesto, la portería del fondo Sur, en la que marcó en su estreno, ante el Hércules, y en su despedida, frente al Villarreal. El principio y el final de un sueño que aspira a revivir. La 'descarga' regresa a El Molinón.

-Confiese, ¿sintió algo de vértigo por volver?

-Tuve mil conversaciones con mis amigos, que encima son muy del Sporting, aunque hay algunos del Oviedo, pero somos mayoría rojiblancos (sonríe). Por primera vez en la historia llegaron a un acuerdo para decirme que era arriesgado regresar; que tenía más que perder que ganar. Me fui cumpliendo todos los objetivos propuestos por el equipo. Esta era una apuesta arriesgada, pero siempre soy un tío atrevido. Cuando hice la carta de despedida ya dije que siempre estaría abierto a volver. La gente podía pensar que eso lo dije por cumplir, pero estaba totalmente convencido de ello. Estoy contentísimo de volver a casa y espero que me vaya igual de bien en esta segunda etapa.

-¿Se lo pensó dos veces por el riesgo que entrañaba regresar al Sporting?

-No. Se lo digo con sinceridad. Fuera de España no iba a salir. Fui padre hace poco y tenía que pensar más allá de mi persona. Ahora tengo una familia detrás. No era el momento de irme fuera. Y el Málaga, por otra parte, no quería que saliera a un equipo que estuviera luchando por el mismo objetivo. Al mismo tiempo, yo quería salir a un sitio donde fuera feliz. Llevaba años pasándolo mal. El único equipo en el que he sido feliz jugando al fútbol y disfrutando de verdad ha sido el Sporting. Luché por ello hasta que lo conseguí.

Más Sporting

-¿Cómo se llama su hija?

-Valeria.

-¿Ya es socia?

-(Sonríe). Precisamente lo he hablado con el club en estas semanas. Este viernes me dan su carné. Hacía tiempo que lo quería hacer, pero nunca me coincidía. Ahora es socia y lo será el resto de su vida si le gusta el fútbol.

-Ha forzado mucho por venir, sin importarle la pérdida del estatus de jugador de Primera.

-No creo. No soy un futbolista de 'alto standing'. Me considero, dentro del gremio, un obrero. Hay clases y clases de jugadores. No se me bajan los pantalones por volver a Segunda porque es para estar en mi equipo y sé que seré feliz. Es lo que menos me preocupa. Sé que hay gente que piensa que bajando una categoría pierde prestigio, pero estoy donde quiero. He sido muy feliz y espero volver a serlo. Ahora lo soy.

-Le han 'presionado' un poco los Isma, Sergio Álvarez, Castro...

-(Risas). Al final, además de compañeros, son amigos. Con Sergio, por ejemplo, tengo una relación muy estrecha. Nos vamos de vacaciones juntos y compartimos nuestras intimidades y temas personales. En el momento en que ellos se enteraron también de que existía una posibilidad de que volviera, echaron una mano. No porque sea su amigo, que también, pero porque creían que podía ayudar. El objetivo es ascender y toda la ayuda que venga, bienvenida sea.

-¿Hubo un riesgo fuerte de que se rompiera la operación por la irrupción del Granada?

-No. Tenía claras las cosas desde el principio. Si salía de Málaga era para venir al Sporting. Si no, me iba a quedar para tratar de revertir mi situación. Esto último era difícil, pero a los tres días de llegar a Gijón destituyeron a Míchel. Mi situación podría haber cambiado. Al Málaga obviamente le venía mejor la oferta del otro club, porque buscaba lo mejor para él, y el Granada cumplía mejor esos parámetros que el Sporting. Transmití al Málaga lo que quería y que, si no era eso, me quedaría allí intentando revertir mi situación.

«No se me bajan los pantalones por volver a Segunda» «Estamos en una situación para hombres; hay que echarle orgullo y casta»

-¿Es un jugador de un solo club?

-Lo he comentado muchas veces. Me veo muy reflejado, a un nivel más bajo lógicamente, con Iago Aspas. Tiene unas condiciones brutales. Para mí es el '9' de España. Es el Messi de la otra liga. Estuvo en Liverpool, no acabó de cuajar, estuvo en Sevilla y tampoco. Pero volvió al Celta y ha explotado otra vez. Me veo en ese espejo y ojalá me pase como a él. Ojalá me pueda suceder, pero en una escala menor.

-Le han torturado con el peso en Málaga, pero en apariencia está más delgado que cuando estaba en su primera etapa en el Sporting.

-En el Sporting a lo mejor no estaba al nivel estético que suele estar un futbolista, pero estaba en un estado de forma y de confianza que daba igual que, por decir algo, estuviera treinta kilos por encima. Salía y rendía. En Málaga topé con entrenadores que querían que estuviera de una forma y quizá llegaba de un trabajo distinto. Tuve que cambiar un poco todo eso. La gente de fuera habla sin saber en muchos casos. Lo que no puede hacer un jugador es salir a desmentir que está gordo o fuera de forma. Si no estuviese a un nivel físico óptimo, no estaría ni en Primera ni en Segunda. Siempre se puede estar mejor. Yo nunca voy a tener el cuerpo de Sergio Álvarez o de gente que por genética es muy fina. Soy de tener pata y culo, qué le voy a hacer, y puede que dé la sensación de estar pasado peso, pero en ningún caso. Estoy pesando entre seis y ocho kilos menos que cuando me fui de aquí. Es una tontería escuchar que Jony está gordo. Me hace gracia. Como hablar es gratis... Pero va en el sueldo aguantar estas cosas.

Un entrenador serio

-¿Qué tal con Baraja?

-Bien. Es un entrenador muy serio, intenso en su trabajo. Le gusta tener todos los detalles que pueda bien controlados. Es estricto en temas de alimentación y de cuidados personales de cada jugador y creo que es algo que nos viene muy bien a todos. Lo poco que he podido tratarle me parece un gran profesional. Ya era un futbolista muy competitivo, que no voy a descubrir ahora, y trata de inculcarnos ese gen a todos.

-¿Hasta qué punto influyó Nico Rodríguez en su marcha?

-Mi relación con él es nula. Todas las reuniones que tuvieron mis agentes no fueron con otra persona que no fuera Nico. Fue el principal responsable de intentar llevar a cabo mi renovación y, sinceramente, no creo que en ningún momento me trasladase una oferta en la que me sintiese valorado. Pasados muchos meses se me agotó la paciencia. El que toma las decisiones soy yo, es evidente, pero no me sentía valorado y creo que alguien más que el jugador tendría la culpa. No es que mis agentes vinieran aquí una o dos veces; lo hicieron entre cuatro y seis para desatascar esta situación. La negociación no tenía ni pies ni cabeza hasta que lo decidí.

-Javier Fernández tuvo casi un empeño personal por reconstruir la relación con usted.

-Soy de las personas que nunca se arrepiente de lo que dice. Pero quizá cuando me fui las formas no eran las correctas en cuanto a los términos en los que me expresé, pero era lo que pensaba. No me arrepiento. Ya lo dije en la presentación. Me reuní el año pasado con él y nos dijimos las cosas a la cara. Creo que Javier ha dado un paso adelante en la renovación de jugadores importantes y se ha implicado más en ello, como se vio con Sergio. En mi caso, creo que a Javier no le llegaba toda la información de lo que pasaba en esas reuniones entre mis agentes y el director deportivo. Fue lo que hablé con él en esos encuentros que tuvimos. Si no, era impensable que, con mis agentes viniendo aquí cuatro, cinco o seis veces, no se estuviera cerca de llegar a un acuerdo. Javier me dijo lo que pensaba y aclaramos la situación. No quería irme del Sporting estando mal con alguien porque fue el equipo que me dio la oportunidad de ser profesional. En esta vida hay que ser agradecidos.

-Y el reto con el que regresa es de altura con la búsqueda de un segundo ascenso a Primera.

-El equipo bajó a Segunda y es un claro candidato al ascenso. No estamos en la situación que todos queríamos, es evidente, pero estamos en una situación para hombres. Hay que echarle orgullo, casta y, hablando mal y claro, huevos. Apretar y sacar esto adelante. Solo tenemos que fijarnos en el sexto clasificado. Cuando lleguemos a él, al quinto. Y así. Hasta donde lleguemos. No sirve de nada echar cálculos si no respondemos en el campo. Tenemos que estudiar cada partido y rendir todos los fines de semana.

-¿Qué vestuario se ha encontrado? Es la incorporación número 27 en dos temporadas.

-Muy bueno. La gente es espectacular, muy sana. Es importante tener esa mezcla de veteranía y de juventud y creo que la hay. No somos ni muy maduros, ni muy inmaduros. Hay un término medio, que es el ideal. Es un vestuario muy del Sporting, con Cane, Lora, Sergio...

-Está siendo el pegamento entre el equipo y El Molinón. ¿Qué le pediría al sportinguismo?

-Nada. No puedo pedir nada. La gente lo único que quiere es ver que nos esforzamos y, sabiendo eso, vamos a tener muchas posibilidades de ganar. Al final, El Molinón aprieta. Mucho. Tenemos que mostrarle esas ganas de que queremos ir a por el partido desde el minuto uno. Tienen que sentirse identificados con el equipo. Fue una de las claves del último ascenso. Había una comunión espectacular. Nunca he olvidado que cuando perdimos con el Betis, la primera derrota de la temporada, la gente nos aplaudió sin parar, rendida a nosotros porque sabía que nos habíamos dejado todo en el partido.

-¿Sintió muchos nervios en su reestreno frente al Alcorcón?

-Sí. No fue un partido normal. Venía de cuatro o cinco días en los que prácticamente dormía dos o tres horas. Eran momentos jodidos. Me había pegado mil kilómetros en coche para llegar. Presentación, entrenamiento y a El Molinón. Hasta que pasaron dos días del partido no lo asimilé todo. Mis amigos me pasaron vídeos de cuando salté al campo con la ovación de la gente. Fue alucinante. Se me pusieron los pelos de punta. Me sorprendió que, pese a haber pasado dos años, me seguían manifestando su cariño y apoyo. Es que me para la gente por la calle cuando me ve. ¡Me dan las gracias, a mí! ¡Por volver! Siempre voy a estar en deuda con esta gente.

-Lo del Lugo fue un partido extrañísimo.

-Sí. De esos partidos puedes perder uno de cincuenta. Es increíble que lo hayamos perdido porque la victoria suponía para nosotros coger un tren muy bueno. Arañábamos puntos a todos los rivales. Pero cuando lo dejas todo en el campo, lo intentas de todas formas, no puedes reprochar nada al equipo. Pasamos del 0-1 al 1-0 en unos segundos. Lo normal es que ganásemos nueve de cada diez partidos como este.

-¿Será titular el domingo?

-El míster no suele dar muchas pistas. Yo mismo pensé que en Lugo repetiría con el equipo de Alcorcón. No lo sé. Como todos, me encantaría salir de inicio, claro, pero es una cuestión del entrenador. Yo soy un recién llegado. Si decide que tengo que salir de inicio, encantado de la vida.

-¿Cómo ha sido este año y medio en Málaga?

-Difícil. Hemos pasado por momentos malos. El año pasado teníamos un muy buen equipo, pero no encontrábamos el camino correcto hasta que llegó Míchel y dio con la tecla. Pero el hecho de no empezar bien a nivel grupal también me repercutió a nivel individual. Venía de ser un jugador importante en el Sporting y allí era uno más, que partía de cero. Pasé de tener a un entrenador que confiaba ciegamente en mí a otro con el que me lo tenía que ganar poco a poco. Quizá ese cambio me costó. Ya sea por mi culpa o por falta de continuidad, no pude soltarme, ni mostrar mi nivel. Me duele por la gente de Málaga que tenía unas esperanzas puestas en mí muy grandes. No pude hacerles disfrutar, pero es parte del fútbol. Ojalá pudiera haberles brindado buenos partidos.

Continuidad en el Sporting

-La gran pregunta del sportinguismo. ¿Va a seguir?

-Es difícil que le conteste a eso porque no hay opción de compra. Es una cesión para estos meses. Mis posibilidades de seguir pasan por que el Sporting ascienda. Al fin y al cabo me restan dos años de contrato en el Málaga y la idea que tienen allí es que recupere mi nivel. Creen que estos seis meses me pueden venir bien de cara al futuro. Lógicamente, ustedes ya saben mi opinión. Por mí estaría aquí muchos años. Al mismo tiempo, soy consciente de que me debo al Málaga y esto es un acuerdo en el que tres partes tienen que llegar a un mismo puerto. Será difícil si no se consigue el ascenso, no por mí, sino porque el Málaga quiere mirar también por sus intereses.

-Va a jugar estos meses a cañón.

-A cañón. Si no creyese en que vamos a ascender no habría venido. Lo más fácil era quedarme en Málaga a verlas venir.

-¿Este es un segundo renacer para usted?

-Eso espero (sonríe). Lo que más me interesa es ayudar a devolver al equipo a donde merece estar. El fútbol es mi trabajo, pero en los trabajos también tienes que ser feliz y llevaba dos años sin poder mostrar mi nivel. Me daba rabia. Me frustraba conmigo mismo. Me producía una ansiedad y una responsabilidad tan grande que, cuando me tocaba salir al campo, quería hacer tanto y tan bien que me perjudicaba.

-Su fichaje no le habrá hecho mucha gracia al sector oviedista de sus amigos...

-(Risas). Va a ser un partido especial por lo que supone que después de tantos años se vuelva a vivir un derbi. Siempre están las bromas y apuestas entre los amigos del Sporting y del Oviedo... Le cuento una anécdota. Tengo amigos que estuvieron en aquel partido en el que ganamos 1-4 en el Tartiere con el Sporting B. Cuando entrábamos al túnel de vestuarios al terminar el partido, la gente nos insultaba y demás, lo típico. Pero hay una foto en la que salen dos de mis amigos insultándonos a todos, ¡incluido a mí! (Risas). Estas serán dos semanas de piquilla en la que seguro que nos jugaremos alguna cena o alguna historia.

-¿Está preparado para que le silben los oídos?

-Como en todos los derbis por la rivalidad que hay. Obviamente no soy bien recibido en Oviedo, pero no es algo que me preocupe. Igual que me silban en Oviedo, lo van a hacer en otros campos. Quizá con más ganas allí, pero es lo que toca.

-¿Firma que suban los dos y que gane el Sporting este derbi?

-A mí lo que me interesa es que suba el Sporting. Los otros dos equipos que acompañen al Sporting que sean los que tengan que ser.

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