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El Sporting se juega el triple

Paco Herrera da instrucciones a Nacho Méndez y Carlos Castro, los dos de espalda, durante una fase del entrenamiento de ayer en el número 2 de Mareo./ARNALDO GARCÍA
Paco Herrera da instrucciones a Nacho Méndez y Carlos Castro, los dos de espalda, durante una fase del entrenamiento de ayer en el número 2 de Mareo. / ARNALDO GARCÍA

Busca ante el Huesca la primera serie de tres victorias consecutivas desde el curso 2014-2015

JAVIER BARRIOGIJÓN.

«Seguramente hemos hecho el partido más equilibrado entre defensa y ataque», ponderó Paco Herrera en el Reino de León, con la voz apagada, coagulada por el esfuerzo colosal de sus cuerdas vocales durante noventa minutos de curro y remangue. A las puertas de la jornada 10, donde se establecen las primeras conclusiones, el Sporting navega con viento a favor, espigado, presentando una factura casi impecable: líder de la categoría, intratable en El Molinón -ha cosechado en Gijón 10 puntos de 12 posibles- y manifestando el registro de goles en contra más bajo junto a Osasuna, que hoy recibe al Albacete, quien pueda afear su estadística y embellecer más la de los gijoneses. Y la semana todavía tiene más miga que corteza.

«El partido frente al Huesca es importantísimo», observaba ayer Diego Mariño. «Si culminamos esta fase tan apretada del calendario con otra victoria supondría una semana fantástica; poder sacar nueve puntos de nueve, consolidarnos en la zona alta de la clasificación, sobre todo contra rivales como este», concluyó el meta del Sporting, que expresa como ningún otro futbolista la notable capacidad defensiva que ofrece el proyecto en este incipiente punto: solo ha recibido el gallego tres goles en ocho partidos -Whalley lamentó los otros tres en la competencia de Soria-, de los seis que acumula el equipo en nueve citas.

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El Sporting corre lanzado al reencuentro con Rubi, líder del Huesca, de regreso a El Molinón capitaneando uno de los proyectos más valorados en este momento. La clasificación comienza a aullar con el tirón que ha pegado el equipo de Herrera desde las alturas, decidido a cerrar la semana con un pleno de triunfos y nueve puntos puestos a buen recaudo. Al valor práctico de esta golosa posibilidad se suma la conquista histórica. Porque lleva el Sporting desde la temporada 2014-2015, en el germen del histórico ascenso del proyecto de Abelardo, sin abrazar tres victorias consecutivas. Aquel año abrochó este pleno en tres fases de la competición. De momento, el grupo de Paco Herrera aguanta bien la comparación de su inmaculado hermano mayor, con los mismos números, incluso mejorando la estadística de goles recibidos. Ocho sumaba aquel proyecto, seis lleva el actual.

Mariño: «Hemos vuelto a encontrar una línea e incluso creo que la hemos mejorado»

Conviviendo con una exigencia alta, incluso exagerada por momentos para un proyecto remozado en profundidad, con 26 jugadores incorporados en apenas dos años, Herrera siempre se mantenido a flote al equipo en esta fase de desperezamiento de la competición. Salvo por dos jornadas, ha aguantado en los seis primeros puestos de la clasificación, acomodado con frecuencia en las dos posiciones de ascenso directo y gobernando con reincidencia la categoría. El grupo ha espantado, además, una importante crisis de identidad, nacida en la segunda mitad del choque frente al Oviedo, agigantada con el derrumbe del Sporting en Soria, primero, y en Pamplona, quince días después. Cinco goles en contra sin argumentación ofensiva desataron una polvareda, de la que se ha fugado Herrera contraatacando con Sergio y Bergantiños, y un compromiso más coral. Mención especial, en ese sentido, tuvo la actuación de Stefan en León.

Aunque resulte menos estético de lo que el catalán está acostumbrado a orquestar, su corrección ha resultado tremendamente efectiva, secando el arsenal enemigo, afilando el colmillo al contraataque y la brutal pegada que siempre ha tenido este Sporting. Únicamente dos disparos pudo colocar el Sevilla Atlético en la portería de Mariño. La Cultural, el martes, solo pudo enfocar otro par. Y Bergantiños, pese a tener un arranque turbulento, ha sido piedra angular en estas dos victorias y en este mejor comportamiento, equilibrando el exceso de alegría que asume el equipo en su ataque.

«Creemos que el estar arriba y ganar partidos pasa por la seguridad defensiva, por recibir poco. Arriba tenemos mucha calidad y somos muy buenos y, si defensivamente estamos fuertes, vamos a tener ocasiones seguro», sintetizó ayer Diego Mariño. «Hemos vuelto a encontrar una línea e incluso creo que la hemos mejorando. El buen juego llegará, pero no podemos perder lo otro», concluyó.

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