Sporting

El Sporting se mira con el corazón

Álex Varela con la bufanda del Sporting. / ARNALDO GARCÍA
Álex Varela con la bufanda del Sporting. / ARNALDO GARCÍA

El invidente Álex Varela se ha convertido en uno de los iconos de la 'mareona' por su apoyo al equipo a pesar de su discapacidad

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

Cuando El Molinón entra en efervescencia con un rugido que va a más, Álex Varela dibuja en su cabeza la ocasión de gol del Sporting que intuye por el ruido. Los sonidos que escucha desde su asiento de la Tribunona y una pequeña radio son sus ojos para seguir los partidos de su equipo. Álex sufre desde niño una enfermedad visual degenerativa que actualmente no le permite distinguir más que bultos y sombras, pero que no ha lastrado, ni mucho menos, su pasión por el Sporting.

«Yo de pequeño tenía un mayor resto visual que me era funcional, pero con varias patologías que tengo en el ojo va a menos. Ahora no veo como antes, aunque tampoco fue nunca gran cosa», explica Álex, sportinguista por herencia de su padre, Modesto. Ambos son desde hace algunos años abonados en la Tribuna Oeste de El Molinón, así como socios de la Peña Sentimiento Rojiblanco-La Regence.

La falta de referencias visuales la cubre Álex agudizando el resto de sentidos cada vez que acude a un partido del Sporting. El olor del estadio al subir las escaleras de la Tribunona ya evoca tardes de fútbol. Luego, los cánticos previos al encuentro y el sonido del himno cuando los futbolistas de los dos equipos asoman por el túnel de vestuarios aceleran el pulso. «Ahí ya se me ponen los pelos de punta», admite el joven aficionado, de 23 años que trabaja como vendedor de la ONCE.

«Sigo los partidos por la radio pero también me guío por la actitud de la gente en el estadio»

«Luego cojo mis casos y mi radio para seguir el partido. Me guío también por la gente. De sus comentarios y de las sensaciones que transmiten me entero de las situaciones de peligro y me voy haciendo una idea de lo que está pasando en el campo», resume.

Álex se muestra muy activo en las redes sociales gracias a la tecnología adaptada y permanece muy informado de todo lo que sucede alrededor del Sporting. El mierense, residente en Gijón desde niño y actualmente vecino del barrio de Nuevo Gijón, tiene también palabras de agradecimiento para la peña Sentimiento Rojiblanco, con la que ha recorrido en los últimos años los estadios de España para seguir a su equipo. San Mamés, el Santiago Bernabeú o el Vicente Calderón son algunos de los templos del fútbol visitados por Álex para apoyar al Sporting. «El primer viaje que hice con la peña fue a Vitoria. Me quedé alucinado con la buena organización que tienen, pero sobre todo con la pasión con la que animan al Sporting. Es algo que no sucede en todas las peñas y estoy encantado con ellos». En algunos partidos fuera de casa, Álex también sigue al equipo desde la sede del grupo.

Agradecido a las peñas

La historia de Álex ha calado entre buena parte de la Mareona. El pasado mes, Unipes anunció que el joven seguidor era uno de los cinco candidatos al premio 'Mañana saldrá el sol', con el que la asociación de peñas reconoce cada año la labor de alguna a la persona o colectivo, que haya contribuido a hacer más grande el nombre del Sporting.

Álex no oculta su alegría por la simple nominación, a la espera de la decisión que tomen las peñas a lo largo del mes con sus votos. «Me ha hecho mucha ilusión. No deja de ser importante que alguien con discapacidad se integre en todos los aspectos y también en el mundo del fútbol», valora. El joven seguidor ya ha transmitido a la directiva de Unipes su agradecimiento por pensar en él como candidato al galardón y admite con humildad que «hay otros candidatos que también han hecho méritos para ganarlo, así que vamos a esperar a ver qué se decide».

Álex ha vivido en los últimos toda clase de avatares con el Sporting: ascensos, descensos, partidos traumáticos, victorias inolvidables... Más allá de su propio reconocimiento, al nuevo año le pide una buena racha de resultados que permitan al equipo de Rubén Baraja ir escalando posiciones en la tabla y meterse de nuevo en la pelea por el retorno a Primera. En ese sentido, su mensaje es de un optimismo moderado: «Todavía quedan muchos puntos en juego. Estamos a punto de empezar la segunda vuelta y no hay nada decidido. No hay que lanzar las campanas al vuelo ni en sentido negativo ni en sentido positivo». Independientemente de lo que suceda en los próximos meses, él seguirá acudiendo a su asiento de la Tribunona para convertir en jugadas en su cabeza las sensaciones que le transmiten el ruido y el olor de El Molinón.

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