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Sporting | 'El paisanín' sube el último peldaño

El centrocampista Nacho Méndez, en Mareo./ARNALDO GARCÍA
El centrocampista Nacho Méndez, en Mareo. / ARNALDO GARCÍA

Aquellos que mejor le conocen destacan del centrocampista sportinguista su carácter batallador y su buena visión de juego Nacho Méndez, rojiblanco desde 2010, peleará para hacerse un hueco en el primer equipo

DANI BUSTO GIJÓN.

A la hora de 'leer' el fútbol, era como «un paisanín en pequeño». Nacho Méndez (Luanco, 1998) tenía cinco años y ya destacaba sobre la pista del polideportivo de Luanco. En el Marino, club que le «enseñó a andar» en esto del fútbol, llamó pronto la atención. Bien lo recuerda el presidente del club marinista, Luis Gallego, quien describe al actual centrocampista del Sporting como un jugador «muy listo, muy inquieto y, según fue creciendo, muy noble».

Uno de los primeros clubes que se fijó en aquel niño luanquín, ya con ocho años, fue el TSK Roces. «Nada más que lo vi, el primer día, tomé nota, y al final de la temporada hablamos con sus padres para ver si Nacho quería venir a jugar con nosotros», describe Víctor Holguera, coordinador deportivo del club gijonés en aquella época. «Cuando se incorporó al equipo comprobamos que tenía condiciones técnicas muy buenas. Un zurdo como él... y protegía muy bien el balón. Leía muy bien el fútbol, como un niño más mayor», enumera Holguera.

Eso sí, en el TSK Roces la exigencia era alta, y para ser titular había que esforzarse en cada entrenamiento. Era un niño «tímido», pero de «mucho genio», que recibió «muchas patadas» en el centro del campo e incluso «derramó alguna lágrima» cuando su equipo no ganaba. Estaba claro que al luanquín le gustaba competir siempre al máximo y que no le gustaba perder «ni al parchís».

Después de cinco temporadas de formación, entre las edades benjamín y alevín, en las instalaciones de Covadonga, el Sporting llamó a su puerta en 2010. Y Nacho no rechazó la oportunidad de vestir de rojiblanco, unos colores que ha defendido en las últimas ocho temporadas, desde categoría infantil hasta llegar a debutar con el primer equipo, en Segunda División, en la campaña recientemente finalizada.

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Su progresión en el Sporting fue siempre constante. Cubrió etapas y subió todos los escalones hasta convertirse en el timonel del filial rojiblanco durante las dos últimas temporadas. En ellas, el equipo regresó a Segunda B y disputó los 'play off' de ascenso a Segunda.

Su personalidad se fraguó con los años. «Era el líder del grupo tanto dentro como fuera del campo, y técnicamente es un jugador muy completo», recuerda Sergio Meana, técnico del club sportinguista y quien fue entrenador de Nacho Méndez en el Cadete A. En aquellos años, el luanquín compartía puesto en la medular con una joven promesa del fútbol asturiano como es Manu García, fichado poco después por el Manchester City. «Nacho siempre fue trabajador, él siempre quiso ser futbolista y le daba igual la competencia que tuviera para hacerse con la titularidad», valora Meana.

Por su parte, Víctor Holguera recuerda algunos duelos de alta tensión entre el Sporting y el TSK Roces en División de Honor, con Nacho ya como rojiblanco: «Ya le vimos alguna vez sacar su genio a relucir... ¡Se enrabietaba si no le salían las cosas!».

Desde Mareo se describe al 'ocho' rojiblanco como un jugador con visión de juego, que no se 'esconde' del balón y que es capaz de manejar los tiempos del partido. Además de entrar en la refriega cuando hay algún balón dividido -«Si tiene que saltar, saltará, y si tiene que ir al choque, chocará»-. Aptitudes y actitudes, todas ellas, que pueden ser confirmadas por los aficionados sportinguistas que acuden de manera habitual a presenciar los partidos del filial en el campo número 1.

Fruto de su buen hacer, el joven luanquín ya fue convocado, el año pasado, para participar en jornadas de entrenamiento con la Selección Española Sub 19, en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas (Madrid).

Importante para Nacho Méndez también fue la figura de José Alberto, un entrenador con el que coincidió en varias categorías dentro del Sporting. La confianza del técnico asturiano en el centrocampista fue clave, ya que el jugador se afianzó en el once del filial y fue uno de los canteranos que llamó la atención de los técnicos del primer equipo como Paco Herrera, primero, y Rubén Baraja, después.

Con el Sporting participó esta última campaña en once partidos de Segunda, en los que jugó 515 minutos, con una asistencia a Nano Mesa, además de haberse estrenado como goleador en la Copa del Rey, frente al Reus, con un tanto que dio el billete a su equipo para la siguiente ronda, en la que también participó, ante el Numancia.

Ahora, Nacho afrontará una ilusionante pretemporada, en la que peleará, ya como un paisano de veinte años, por abrirse su propio hueco en el primer equipo sportinguista.

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