El Molinón como medidor de altura

El Molinón como medidor de altura
Panorámica de El Molinón en el partido disputado esta temporada, en la primera vuelta, frente al Oviedo. / ARNALDO GARCÍA

El Sporting, uno de los equipos del momento como local, recibe al mejor visitante de la categoría

Javier Barrio
JAVIER BARRIOGijón

Con la parafernalia, el músculo y la presión del recién descendido, el Sporting y Osasuna colisionarán frontalmente dentro de tres días en El Molinón (21 horas). De ese choque voltaico, entre dos pesos pesados, saldrán chispas. Y, dependiendo del resultado, pueda dejar una amplia cicatriz si la trama desemboca con derrotado. Conviviendo con todas esas particularidades, Rubén Baraja está cuidando con mimo todos los detalles y matices de la contienda.

«Es una semana muy importante porque viene a El Molinón un rival directo, que tenemos además a tres puntos, y al que queremos dar caza», ilustra Diego Mariño, ponderando ese ingrediente especial en la preparación del encuentro del viernes: «Osasuna es un gran rival, que tiene muchas variantes de juego y muy buenos jugadores. Tenemos que tener las ideas muy claras y todo bien trabajado para que el viernes no haya ninguna duda», subraya el guardameta.

Aunque expresan dos personalidades muy distintas con el balón, hay trazos similares en la configuración, medios y el desarrollo de uno y otro proyecto, a los que separan tres pírricos puntos en la clasificación. En muchos aspectos resultan casi clónicos. Rubén Baraja y Diego, Martínez, por ejemplo, son dos entrenadores prácticamente recién aterrizados en el fútbol profesional, con 64 partidos, el primero, y 69, el segundo. Solo Míchel (43), Luis Tevenet (42), López Garai (27), Rubén de la Barrera (27), Gerard López (27), Nano Rivas (6) y Joseba Etxeberria (2) tienen menos horas de vuelo.

Mas 'nacionales'

Con las plantillas más nacionales de la categoría (solo tres extranjeros en cada bando), un presupuesto parecido (32,9 frente a 33,1 millones de euros) y un volumen de incorporaciones similar para afrontar un retorno exprés (14 del Sporting por 12 de Osasuna), el rasgo más curioso de los dos es el caprichoso cruce de debilidades y fortalezas. Mientras que el Sporting es, junto al Valladolid, el mejor equipo de la categoría en casa de los cinco últimos partidos, su rendimiento como visitante cae en picado y estrangula su ejercicio global.

Más Sporting

Osasuna también funciona con dos velocidades, pero la marcha de más la aplica como visitante -el que más puntos ha hecho con el Nástic- y el freno de mano lo echa en El Sadar, rompiendo su tradición casera. El viernes, curiosamente, se pondrán a jugar con su mejor perfil. Porque, apunta Mariño, «está claro que nuestra asignatura pendiente ahora mismo son los partidos de fuera porque, aunque tratamos de hacer las mismas cosas que en El Molinón, no nos terminan de salir; estamos atenazados».

Si marca, no pierde

La cita trae un bordado dorado para el Sporting, sabedor de la inyección de adrenalina que recibiría si noquea a Osasuna en una jornada propicia para recortar puntos. Además del duelo de los rojiblancos y de la visita del Oviedo a La Romareda, el Rayo recibe al Huesca. Un costalazo, por contra, supondría un golpe colosal, a catorce partidos para el final del curso regular. Y Osasuna, en palabras de Carlos Clerc, va a por ello. Se plantará en Gijón «sin ningún complejo», fiando sus opciones de éxito a la fórmula de «mantener la portería a cero» y «competir» para lograr una victoria con la que «meter presión a la categoría». Con pico y pala tendrá que derribar el equipo de Baraja ese muro, representado en sus cinco últimas visitas, en las que solo concedió dos goles en dos derrotas: frente al Oviedo (1-0) y ante el Huesca (1-0). Aviso para navegantes. Salvo en la segunda jornada, cuando hincó la rodilla en León, siempre que ha marcado en sus viajes nunca ha perdido.

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