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El Sporting persigue una bendición de líder

Varios futbolistas del Sporting, durante el último entrenamiento de la semana, realizan una serie de estiramientos en el número 2. / ARNALDO GARCÍA
Varios futbolistas del Sporting, durante el último entrenamiento de la semana, realizan una serie de estiramientos en el número 2. / ARNALDO GARCÍA

Herrera, que incluyó a Nacho Méndez en la lista, mantiene la duda en el lateral izquierdo y sobre el concurso de Moi Gómez | Los gijoneses viajan hasta Vallecas a por el primer puesto de la categoría, en un trayecto obstaculizado por un Rayo creciente

JAVIER BARRIO GIJÓN.

El Estadio de Vallecas, longilíneo de figura y abrigado por una barriada obrera, es una instalación cimentada por mitos. Algunos de carne y hueso, mientras que otros cabalgan entre la realidad y la leyenda. Allí ofreció Bob Dylan su primer recital en España, en 1984, y en ese mismo escenario, cinco años antes, Quini fabricó una volea imposible que jamás caerá en el olvido por su plástica ejecución y su disparatado nivel de dificultad. Sin embargo, la agobiante sensación que provoca en los futbolistas rivales -tiene cinco metros menos de largo y tres menos de ancho que El Molinón- manifiesta algo de leyenda negra según la procedencia del narrador; motivo de preocupación para los forasteros, que llaman su atención sobre esta circunstancia a la que no quieren dar coba en la desembocadura de la calle del Payaso Fofó.

Delante de esa estructura grisácea aparca esta tarde el Sporting, que expresa las mejores sensaciones de la temporada y que busca el liderato con una victoria. Sin florituras, pero solvente, regular y eficaz en la última semana de resultados. El problema es que el ejercicio en el mismo tramo de tres partidos del Rayo, que amenaza desde la puerta de entrada con un viejo conocido como Óscar Trejo, resultó superlativo: nueve de nueve. El resumen de un contendiente desmelenado y sobresaliente. Tras encasquillarse en una fase intermedia ante Osasuna en Vallecas y en Huesca, la cuadrilla de Míchel ha cogido vuelo en esta fase, intimidante, iniciando una ascensión hacia las alturas durante la que se ha encontrado con los codos del equipo de Herrera.

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Espoleado por un millar de sportinguistas, el Sporting tiene su prueba del algodón en la ardiente tarde vallecana. Los tres últimos encuentros confirmaron la recuperación del grupo, más fiable defensivamente -solo un gol en contra en ese trío de partidos- y solvente en ataque. Por eso, el sportinguismo y el propio Paco Herrera suspiran por la vuelta de tuerca y una victoria de confirmación ante un rival de idéntico pelaje. Todavía se escucha en el ambiente el pegajoso eco de los viajes a Soria y Pamplona. Y el partido de hoy presente ingredientes similares, con un oponente directo plantado al otro lado del campo, bien conjuntado, potencial aspirante a todo, musculoso en casa y temible en ataque, con el exrojiblanco Trejo y Embarba de colmillos. Nueve goles llevan entre ambos de cosecha. A estos dos sumó en la previa el entrenador del Sporting a Raúl de Tomás, con el que compartió trayecto en Valladolid.

El mazo de cartas de Herrera permaneció esta semana, celoso, en su bolsillo. Hay dudas más que razonables sobre el once que se encarará esta tarde con el del Rayo, arrancando desde el lateral izquierdo, de alquiler sin opción a compra tras la lesión del lavianés y el buen cumplimiento del antaño extremo. Recuperado Canella, el técnico deslizó en la previa que una sociedad Isma López-Santos le hacía más gracia en El Molinón, aunque en algún ensayo de la semana incrustó de forma sospechosa al navarro con Barba, con Álex Pérez formando pareja con Calavera en el otro equipo. Cuenta con una ligera ventaja el lavianés, por aquello del equilibrio, pero para nada decisiva. Por otra parte, parece difícil de creer que el preparador vaya a meter al uruguayo en la reserva, prescindiendo de su verticalidad y el caos que puede ocasionar con su velocidad ante uno de los equipos que más goles reciben en su campo.

En cualquier caso, la principal duda la ha suscitado la irrupción del imberbe Nacho Méndez, alistado en una convocatoria por segunda vez esta temporada en la Liga, que ha catado poco. La Copa ya fue otra historia en su estudiado crecimiento. Porque en ella le dio tiempo hasta a destaparse como goleador. El ruido de su llamada insinúa un papel importante en la trama de esta tarde para el centrocampista luanquín, aunque los resultados de la última semana amagan más con un alargue de elementos, sin que sea descartable alguna matización de última hora. En ese sentido, Herrera ya llamó el viernes su atención sobre la fortaleza del fútbol interior del Rayo, cómodo acumulando mucha gente por dentro y facilitando las bandas como peligrosa vía de escape para los rivales. Por ahí podría tener cabida Moi Gómez.

Recuerdos en rojiblanco

Míchel llega al galope de un grupo embalado, el mejor de la última semana en toda la categoría y que ha comenzado a cortejar los puestos más cotizados de Segunda. El exfutbolista madrileño promulga un fútbol incisivo y ofensivo, alumbrado por el exfutbolista del Sporting, inesperado máximo goleador de su equipo en este inicio de temporada, y todo ello equilibrado por un centro del campo boscoso y poblado de elementos. Pero no solo de Trejo se alimentan los recuerdos del Sporting, que en su camino hacia el gol tendrá que vencer al guardameta Alberto García, quien vivió tres temporadas en Gijón a la sombra de Iván Cuéllar. También se guarda Míchel en el banquillo algún talento de probada calidad, como el veterano 'Chori' Domínguez, que como revulsivo todavía puede causar daño.

La decisión más sonora y dolorosa del técnico madrileño en la víspera fue el descarte de Roberto Trashorras, desplazado de una convocatoria por primera vez desde febrero. El motor del fútbol del Rayo durante su etapa en Primera vive tiempos convulsos. En la semana fantástica vallecana no disputó ni un minuto y su decadencia fue ayer a más, con su salida de la convocatoria. Ese movimiento demuestra el momento de seguridad por el que atraviesa la cuadrilla de Míchel, ante la que el Sporting medirá el nivel de eficacia de su pararrayos frente a lo que se anuncia como una tormenta eléctrica de enjundia. Una confirmación de que este equipo, que recuperará el liderato con una victoria, sabe batirse en las alturas.

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