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El Sporting persigue el renacimiento

Nacho Méndez protege un balón ante Rachid y el colombiano Juan Quintero. / ARNALDO GARCÍA
Nacho Méndez protege un balón ante Rachid y el colombiano Juan Quintero. / ARNALDO GARCÍA

Paco Herrera estudia comparecer con una defensa con tres centrales y el estreno de Nacho Méndez, con más dudas en el ataque | Los rojiblancos, con cambio de sistema, quieren liquidar la crisis ante el Albacete de Enrique Martín

JAVIER BARRIO GIJÓN.

Llegado hasta Albacete por una carretera de sombras, como un viajero sospechoso y cuestionado, el Sporting de Paco Herrera invoca esta tarde su renacimiento particular en el Carlos Belmonte, tierra de 'quijotes' y molinos de viento. La búsqueda de la fórmula para sobrevivir a la ausencia de Sergio Álvarez sigue torturando al entrenador catalán, además de a su cuadrilla, asustadiza y sin sustancia en las dos últimas contiendas, que han dejado con peor pinta la herida de un raquítico ejercicio de seis jornadas -solo una victoria, tres empates y dos derrotas- para un candidato al ascenso. Pero como se suele decir, a grandes males, grandes remedios.

Humanizado en El Molinón en la última jornada, donde fue despedido con una rabiosa pitada en su primera derrota como anfitrión, el Sporting persigue esta tarde el reenganche a la cima, de la que se cayó en el último fin de semana, pero que permanece a tiro de piedra, adentrándose en esta jornada a tres puntos del segundo puesto de la clasificación. Todo es relativo este año en Segunda, con las sensaciones con fecha de caducidad de semana en semana. Y muy inestable, especialmente los estados de ánimo. La dentellada del Cádiz provocó una severa reflexión interna en Paco Herrera, el principal señalado por el desinfle de sus muchachos, alicaído en los primeros días de la semana, pero recuperando su vigor habitual en los últimos.

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El preparador barcelonés, que combate en el Belmonte con el único técnico que puede pelear con su larguísimo trayecto profesional, está resuelto a remendar el boquete defensivo que existe como punto de partida para volver a retomar el hilo de la trama. Flirtea el técnico, en ese sentido, con un cambio de sistema que traería aparejada una defensa de tres centrales y dos carrileros punzantes por la banda. Esta armadura ya sirvió en Vallecas para enfriar la excitación del Rayo y Herrera aspira a que abroche bien este domingo en Albacete para sobrepasar el momento de zozobra, acentuado por el gordo parte de bajas que regateó en el último momento Carmona. Listo para la batalla de los molinos, a la que se alistaron los 18 disponibles más Nacho Méndez.

El debate popular sobre la 'desasturianización' del Sporting, que tiene más miga (y añeja) que la anecdótica situación del pasado domingo frente al Cádiz, propiciada por las lesiones de Sergio y Canella, quedará hoy enterrado muy posiblemente con el estreno del canterano como titular en la Liga. Salió disgustado Herrera con la flacidez que mostró su equipo en El Molinón, abierto en canal desde el centro del campo y muy desprotegido por la anarquía que se propagaba desde el ataque, donde se intuye movimiento. Esta vez, el técnico catalán se propone alinear a tres mediocentros, con el canterano y puede que Rachid, persiguiendo un resultado más equilibrado frente a una roca de oponente que no ha perdido partido en las seis últimas citas del calendario.

Con todo esto, la mayor duda reposaría en la zona de vanguardia, con posibilidades para todos los gustos y muchas variantes por la ausencia de merecimientos para la continuidad. Por ejemplo, no está conforme Herrera con el momento de Santos, cuya incomodidad en la banda izquierda desestabiliza y destroza toda la estructura, mientras que en ataque, en la definición, ha perdido filo el delantero. Y con ello, unos cuantos puntos el Sporting. Podría dar con sus huesos en el banquillo el uruguayo en el arranque después de varias jornadas como titularísimo.

La situación de Stefan tampoco está muy clara frente a un rival que exige sacrificio y vigor en el baile. En esa duda esperan colarse Carlos Castro y Borja Viguera, mucho más corporativos que los dos anteriores y con hambre de minutos. Igual que Pablo Pérez, otro elemento que ha ganado terreno con la apatía que ha dejado el colectivo en el retrovisor. Es en el ataque, en todo caso, donde radican las mayores interrogantes y hay terreno abonado para cualquier combinación.

Ofuscación y crecimiento

El momento de ofuscación del Sporting contrasta con el crecimiento del 'Alba'. La llegada de Enrique Martín Monreal ha estimulado el bombeo positivista hacia todas las arterias del proyecto, con mucho asturiano en la trastienda como Jorge Buergo o Nico Rodríguez, que parecía abocado al descenso hace un par de meses. Sin invenciones, el veterano técnico navarro combate con su pragmatismo de siempre. Su libro de cabecera: una defensa de cinco y una exigencia constante en el terreno físico.

El culto al balón sin profundidad machacó al exrojiblanco Aira, que dejó su sitio a un técnico que pregona un fútbol antagónico y más efectivo, sin complicaciones, ni complejos, favorable al pelotazo y a obligar al rival a atrincherarse por los bombazos. Una de esas espartanas propuestas que suelen producir corte de digestión a los gijoneses, incómodos y perdidos en la gresca este año.

A base de esta resultona austeridad ha ido creciendo el Albacete y Enrique Martín, que únicamente ha cedido una derrota -en su añorada Pamplona- en sus ocho partidos como entrenador del equipo que se cobija en el Carlos Belmonte. Aunque, también es verdad, tiene mucho empate por el camino. Al Sporting esta cotización al alza le pilla con el paso cambiado, con ganas de salir respondón de la crisis, forzado a renacer en un lugar de La Mancha de cuyo nombre...

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