El Sporting pone las luces de emergencia

Herrera, pensativo, durante el entrenamiento.
/ARNALDO GARCÍA
Herrera, pensativo, durante el entrenamiento. / ARNALDO GARCÍA

La lesión de Sergio hace tambalear el equilibrio del equipo, apoyado solo en Álex Bergantiños Los rojiblancos, con una crisis de pegada, solo han ganado un partido de los últimos cinco

JAVIER BARRIO GIJÓN.

Resultan innegables los dos pírricos puntos que separan al Sporting del ascenso directo, pero también las señales de peligro que desprenden los partidos más recientes de la cuadrilla de Paco Herrera, que solo ha cosechado una victoria en los cinco últimos encuentros. Manifiesta el proyecto en este punto del curso una crisis de pegada, que resultó grosera frente al Valladolid, como el descontrol que se extendió como una infección por todas las líneas del campo al calor de la inesperada lesión de Sergio Álvarez, acentuando esa sensación de que se avecinan curvas y que habrá que abrocharse el cinturón para sobrellevar el temporal.

El motor del Sporting se ha parado, encendiendo algunas luces de emergencia, que han adquirido un marcado matiz naranja con la lesión del avilesino, sobre cuyas espaldas y las de Bergantiños reposa el equilibrio del equipo. Los pronósticos, nada halagüeños y que esperan por la confirmación de la resonancia a la que será sometido en estas próximas horas, anuncian una rotura fibrilar en el gemelo de su pierna derecha y un tiempo de baja que se extenderá casi hasta el periodo navideño. Su ascendiente en este equipo, como el del gallego, queda fuera de toda duda tras el desaguisado táctico que trajo como consecuencia su lesión durante el calentamiento previo al partido frente al Valladolid, con importantes desórdenes en todas las líneas y una imagen de puro descontrol.

Herrera cavila estos días sobre el nombre de su sustituto, aunque el momento de duda del Sporting tiene un calado mayor. La dolencia del avilesino es la punta del iceberg de un amago de crisis de juego y resultados de los rojiblancos, que solo han podido ganar al Almería en los cinco últimos encuentros del calendario, con tres empates y una derrota, además de la dependencia extrema que se ha generado del estado de forma colosal de Diego Mariño. La falta de pegada ha alimentado ese desinfle, con muchos puntos escapándose por el desagüe en esta franja de encuentros.

Desde el inicio de la temporada, el Sporting ha atemorizado con una pegada notable, con toda esa alegría sustentada en el físico de los dos pivotes y de un sistema defensivo que agobiaba a los delanteros rivales. Hasta las últimas citas, en las que ha perdido los colmillos. Ahora genera ocasiones, de claridad meridiana, pero se desenfoca a la hora de la verdad. En Reus, Michael Santos no embocó en las dos claras acciones que tuvo. Frente al Valladolid, las ocasiones se sucedieron de forma sonrojante, pero ni Stefan, ni Moi Gómez, ni Santos, ni Álex Pérez, atinaron a vencer a Masip, que le hizo sombra a Mariño con otro gran partido. En Vallecas también tuvieron opciones claras para rematar al Rayo Moi Gómez y Viguera.

Hay un par de factores más que añadir a la cuenta del Sporting, que encaja muy mal los golpes y ha manifestado muy poca capacidad para replicar a los goles de los rivales. De hecho, ha sido incapaz de remontar un partido en estas trece primeras jornadas del campeonato y, por el contrario, ha terminado firmando el empate en cuatro partidos en los que se había puesto por delante en el marcador. Los 'desmayos' en la segunda mitad son otro de los aspectos que más quitan el sueño a Herrera y Ángel Rodríguez.

La posesión tampoco ha sido uno de los puntos fuertes de este Sporting, que finalizó con un 32% frente al Valladolid. Pero no es una cuestión que preocupe en exceso a los técnicos, dependiendo del tipo de partido y del escenario, porque ante el Valladolid tuvo ocasiones de sobra para morder en la yugular al equipo de Luis César Sampedro, pese a haber catado tan poco el balón. En la mayor parte de sus encuentros, en ese sentido, el Sporting manejó menos la pelota que su rival, pero siempre atacó mejor. Aunque esa ausencia de balón contribuyó el domingo a la sensación de desgobierno que dejó en el ambiente el grupo. Todo, en cualquier caso, tiene mejor arreglo a dos puntos del ascenso directo.

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