El Sporting da sus primeros pasos

El cuerpo técnico. Paco Herrera, Ángel Rodríguez (segundo entrenador) , David Chorro (preparador físico) y Diego Tuero (entrenador de porteros). / DANI MORA
El cuerpo técnico. Paco Herrera, Ángel Rodríguez (segundo entrenador) , David Chorro (preparador físico) y Diego Tuero (entrenador de porteros). / DANI MORA

Paco Herrera traslada a la plantilla que un 80% de sus entrenamientos serán con el balón Amorebieta no se ejercitó con sus compañeros ya que ultima su fichaje por el Independiente de Avellaneda de Argentina

ANDRÉS MAESE GIJÓN.

A las 10.15 horas de la mañana, la puerta del vestuario del primer equipo del Sporting en Mareo se abrió ante la mirada de los 110 niños del campus que esperaban con las manos extendidas a los protagonistas. El primer hombre en pisar el terreno de juego fue el propio técnico. Paco Herrera. Decidido y sonriente, encabezó la puesta de largo del cuadro gijonés. El catalán fue saludando uno a uno a los más pequeños que formaban un pasillo desde el vestuario hasta el campo número dos. Hacía frío y llovía fuerte.

Pocos fueron los seguidores que se acercaron a las instalaciones para presenciar la primera sesión de este nuevo Sporting. La desilusión por la pasada campaña y la ausencia de fichajes no terminan de convencer a una afición que mira de reojo los movimientos del club en el mercado veraniego. Además, las condiciones meteorológicas tampoco acompañaron en el día uno de la era de Herrera.

El Sporting arrancó la pretemporada 2017-18 con el único objetivo de volver a Primera División. Lo hizo en el campo número cinco de Mareo en medio de una cortina de lluvia. El técnico lo describió como «orbayu», pero, por momentos, el agua cayó con fuerza desde el cielo para infortunio de los jugadores.

No levantó el tono de voz en ningún momento. Paco Herrera no parece ser un hombre al que se le vea impaciente y nervioso en los entrenamientos. El preparador muestra una calma continua durante el trabajo de sus futbolistas. Da a entender que todo lo que rodea a su equipo lo tiene completamente controlado.

El primer paso del catalán en el campo fue reunir a los 25 jugadores con los que contó ayer en la doble sesión inicial para explicar sus métodos de trabajo. Fue prudente. No quiso impresionar a nadie con su planificación para llegar en perfectas condiciones a la competición que arranca en mes y medio.

Los jugadores son consientes de que ayer comenzó la peor parte de las pretemporada. A la plantilla le toca sudar la gota gorda y por ello Herrera suavizó su discurso y aclaró que «tendremos 10 minutos de trabajo físico, pero el 80% de la sesión será de ejercicios de balón». El catalán aprovechó esta circunstancia para sacar su lado más bromista: «A mí tampoco me gusta, me salen granos con el trabajo físico y el gimnasio, pero es algo que hay que hacer».

Antes de que los futbolistas se pusieran a las órdenes de preparador físico, David Chorro, Herrera hizo un repaso de lo que será la pretemporada rojiblanca. «Las primeras sesiones tendrán una duración de aproximadamente una hora, una hora y diez minutos como mucho», comentó». Una vez que concluyeron las palabras del técnico, Chorro tomó los mandos.

La primera actividad sirvió para conocer las respuestas cardiacas de cada futbolista rojiblanco. Cada uno de los 25 jugadores que se ejercitaron ayer en Mareo llevaron un pulsómetro que no dejó de medirles las pulsaciones. El preparador pidió calma a sus jugadores y explicó que «tan solo es un examen para conocer cómo responde vuestro cuerpo a ciertos estímulos». Una vez que David Chorro maneje los primeros datos de la plantilla, conocerá con exactitud las evoluciones físicas de cada profesional a lo largo de la pretemporada de seis semanas de duración.

La ilusión y el buen ambiente reinaron sobre el terreno de juego. «Veo a la plantilla muy motivada», afirmó Herrera tras la primera toma de contacto. Los jugadores parecen haberse recuperado del mazazo que significó el pasado curso. Las vacaciones han surtido efecto y el equipo ya está concienciado de estar en la zona alta de la clasificación hasta abandonar la categoría.

Ahora el turno es para todos y cada uno de los profesionales que forman la primera plantilla rojiblanca. Algunos lucharán por ganarse la titularidad en los entrenamientos. Otros, como Bustos, Julio y Rachid, por intentar convencer a Herrera de que están preparados para formar parte del Sporting de la próxima campaña. Por último, algunos de los jóvenes del filial vivirán una nueva experiencia. Su futuro está en el aire porque Herrera no cierra las puertas a nadie.

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