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El Sporting reclama el Reino del gol

Bergantiños trata de tocar un pase ante Stefan, con Isma López, que apunta esta noche al once, en el fondo de la imagen. / ARNALDO GARCÍA

Los rojiblancos buscan esta noche un impulso a su condición de visitante ante una Cultural sin grises, goleadora en ataque y complaciente en defensa | Herrera estudia cubrir la baja de Santos con Isma López, con posibilidades en el once para Moi Gómez y Pablo Pérez

JAVIER BARRIOGIJÓN.

En la paleta de colores que utiliza Rubén de la Barrera, el técnico más precoz de la categoría -31 años le separan de Paco Herrera-, no existe gama de grises. Puede que por el atrevimiento de la juventud, su planteamiento va en una sola dirección. Sin dobleces, torciendo poco el pescuezo, a derribar la portería rival a cañonazos. Por eso, el Reino de León se ha convertido en el reino del gol, con una hinchada acostumbrada a ver celebraciones por doquier. Muchas de ellas, es verdad, del rival. Por eso, la Cultural solo contabiliza menos tantos a favor que el Valladolid y únicamente tres equipos, incluido su vecino, maldicen tantos goles en contra o más que el proyecto más singular y extremista de la categoría. Por eso -y aquí se acentúa esa ausencia de grises-, tan solo ha aguantado la portería a cero frente al Almería.

El Sporting está invitado esta tarde a uno de estos homenajes al gol en los que se han convertido los partidos de la Cultural, un combatiente distinto y sin complejos en las áreas, frente al que la cuadrilla de Herrera aspira a bendecir su recuperación e impulsar su condición de visitante, coagulada en los dos últimos desplazamientos de los rojiblancos. En Soria y Pamplona se vieron las mayores vergüenzas de un proyecto que, por contra, en El Molinón no ha tenido rival. Pero la estabilidad en las alturas necesita sustento también con el ejercicio de forastero, que, en este caso, propone un reencuentro histórico: desde noviembre de 1961, hace casi 56 años, no se enfrentaba el Sporting a la Cultural en León en la Liga. Casi 2.000 aficionados rojiblancos aderezarán esta nueva foto.

Tras un año catastrófico, el refinamiento del paladar del sportinguismo mantiene todavía al equipo bajo una continua sospecha, en ocasiones hasta exagerada, pese a que Paco Herrera ha mantenido a su equipo en las alturas desde la primera jornada y el vestuario ha sufrido una remodelación casi radical. Venció el Sporting al Sevilla Atlético, pero no convenció de forma rotunda ni general, aunque no haya nadie que pueda poner en duda el triunfo de los rojiblancos. En partidos como los de hoy, con un rival de gatillo fácil y con gusto por jugar a la ruleta rusa, se puede restablecer ese respeto, sobre todo en una semana que propone asomar la cabeza y demarrar si vienen bien dadas hoy en León y el viernes frente al Huesca, en un acelerón del calendario de los que no gustan a los entrenadores.

Quintero y Rachid fueron los descartados para el viaje que se completará en el día

El equilibrio es lo que trae de cabeza a Paco Herrera en la literatura previa del partido; para hacer los cambios justos, sin estridencias, persiguiendo que el equipo combata con algún elemento de refresco para no perder gas el viernes ante el Huesca y el rendimiento del colectivo no se vea afectado. Por el Reino de León no pasará Michael Santos, quien ayer todavía se manifestaba un poco aturdido por su encontronazo del sábado con Caro, quien se lo llevó por delante en una violenta secuencia que dejó K. O. al delantero. Su baja abre la puerta del once a Isma López, al que últimamente ha sacado partido Herrera como extremo revitalizante para agitar las segundas mitades de los partidos.

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Pablo Pérez o Moi Gómez

Apuntó el técnico barcelonés para el viaje, cuyo inicio se demorará hasta este mediodía por la cercanía geográfica, a diecinueve jugadores. En tierra quedarán Rachid, Quintero y el lesionado Michael Santos, y, por el contrario, al autocar subirán los equipajes de Lora y Borja Viguera, quienes vieron el triunfo ante el Sevilla Atlético desde la grada de El Molinón. A la posibilidad de Isma López se suma alguna más, como el asalto a la titularidad de Pablo Pérez o la vuelta de Moi Gómez. No quiso dejar muy claro Herrera qué le ronda por la cabeza sobre esto, pero después de que el equipo enfocara el tiro ante el Sevilla Atlético no se espera un meneo de consideración al once, ni por dibujo, ni por nombres, aunque alguna novedad caerá.

Más que exuberancia, el Sporting demanda un estilo sobrio y solvente como forastero. Entre los dos últimos encuentros, los rojiblancos tuvieron que retirar cinco goles de su red, noqueados por el Numancia y Osasuna, respectivamente, que manifestaron una superioridad aplastante, ahogando la prolífica ofensiva del conjunto gijonés. No se ha expresado el Sporting como un equipo de grises cuando fracasa, tendiente al lado más catastrófico de la interpretación en los momentos de debilidad. Esto quiere cortar de raíz esta noche Herrera, obstinado con la idea de cerrar el viernes con un pleno de victorias, la segunda frente a un equipo complaciente en su retaguardia, condición reflejada en que es el local más goleado de Segunda junto al Rayo.

La fiabilidad defensiva no parece traer de cabeza a Rubén de la Barrera, un prometedor entrenador de la nueva ola, singular por la puesta en escena de su equipo y también porque sus atuendos rompen con la clásica vestimenta de los entrenadores profesionales. Aseguran desde León, no obstante, que se ha atemperado un poco la Cultural en los dos últimos partidos, y que ha bajado el fuego de su radicalidad ligeramente. Pero el suyo sigue siendo un planteamiento transgresor en el que su lateral derecho Isaac, por poner un ejemplo, puede terminar jugando como mediocentro. No se le ponen límites a la imaginación. Sus señas de identidad son el gobierno del balón y una presión agresiva y adelantada, bendecida por la prestigiosa academia catarí Aspire, propietaria del club leonés, al que el Sporting reclama la corona del Reino del gol.

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