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Sporting | Un punto de anarquía y descontrol

Sporting | Un punto de anarquía y descontrol

El Sporting no pasa del empate en un partido en el que el Valladolid se sintió como en casa

Andrés Maese
ANDRÉS MAESEGijón

Volvió Stefan y lo hizo con un gol a los cuatro minutos del inicio del partido. El regreso soñado del delantero se hizo realidad ante su gente para alegría de El Molinón. El guión apuntaba maneras para doblegar a un rival directo, pero pronto se empezó a torcer.

En realidad se torció en el calentamiento cuando Sergio Álvarez se llevó la mano a su gemelo derecho y se fue al vestuario. No podía jugar. Inmediatamente Carmona se unió al resto de los titulares para ser de la partida, pero a cinco minutos del final fue Canella el que intensificó los ejercicios para capitanear al Sporting.

1 Sporting

Mariño, Calavera, Álex Pérez, Barba, Isma López, Bergantiños, Moi Gómez (Rachid. M, 82), Rubén García (Carmona. M, 76), Canella, Santos y Stefan (Pablo Pérez. M, 81).

1 Valladolid

Masip, Antoñito, Kiko Olivas, Deivid, Nacho, Luismi, Borja, Hervías (Míchel. M, 72), Iban Salvador (Óscar Plano. M, 58), Toni (Mayoral. M, 87) y Mata.

Árbitro:
Cordero Vega. Amonestó a Bergantiños, Calavera, Santos, Rubén García. En el Valladolid vieron amarilla: Nacho, Deivid, Borja, Toni Villa
Goles:
1-0: M, 4. Stefan. 1-1: M, 74. Luismi.
Incidencias:
partido disputado en El Molinón ante 18.986 espectadores.

Todavía ahora habrá algún jugador rojiblanco que se esté preguntando en qué posición jugó porque resulta complicado interpretar la idea que el preparador tuvo para intentar ganar al Valladolid.

El choque empezó con Canella, Isma López y Santos en la banda izquierda preguntándose cada uno de ellos dónde tenían que situarse.

Moi Gómez jugó de enganche, en la banda izquierda y de doble pivote.

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Stefan estuvo en todos lados menos en el área, donde en teoría le pide Herrera que esté. Y Rubén García apareció donde podía ante la anarquía creada desde el banquillo.

A todo esto, el Valladolid, que fue por debajo en el marcador durante setenta minutos, jugó a su antojo. Las conversaciones entre Herrera y sus jugadores fueron constantes, pero nadie pareció entender nada.

Una vez más el Sporting se dejó someter por su rival. Jugó en función del Valladolid y cuando eso sucede y tus delanteros no están acertados te pueden empatar como así lo hizo Luismi en la segunda mitad.

Stefan y Santos tuvieron dos ocasiones muy claras. De esas que no se pueden perdonar si quieres ser la referencia ofensiva del Sporting.

Pero también es cierto que si no llega a ser por Mariño, El Molinón hubiera terminado desquiciado por completo.

La desesperación de la grada se dejó notar en la segunda parte ante la superioridad del Valladolid. Sin Sergio el equipo se desorientó en el centro del campo. Una parcela fundamental en este juego. Sin brújula es imposible encontrar el camino.

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