Épica para tocar el cielo

Los jugadores del Sporting se conjuraron antes del entrenamiento de ayer en Mareo para dar la vuelta a la eliminatoria ante el Valladolid./ARNALDO GARCÍA
Los jugadores del Sporting se conjuraron antes del entrenamiento de ayer en Mareo para dar la vuelta a la eliminatoria ante el Valladolid. / ARNALDO GARCÍA

Los rojiblancos se aferran a El Molinón para protagonizar una remontada histórica

VÍCTOR M. ROBLEDOGIJÓN.

Los aledaños de El Molinón registraban a primera hora de la mañana de ayer una calma tensa. Algunos aficionados, ataviados con camisetas rojiblancas, apuraban las horas para adquirir en las taquillas una de las pocas entradas que aún quedan a la venta, mientras otros hacían visitaban la estatua de Manolo Preciado, un gesto convertido ya en un clásico de las grandes citas. El sportinguismo ha vivido en los últimos diez años de todo en su estadio: ascensos inolvidables, derrotas dolorosas, salvaciones épicas... A las últimas generaciones, sin embargo, les falta por vivir algo: una remontada histórica. Hoy, contra el Valladolid, la página en blanco espera una gesta.

Tanto el sportinguismo como el propio equipo han dedicado los últimos días a tratar de pasar páginas tras la derrota en el José Zorrilla y convertir la decepción en motivación para un día grande. Ayer, unos doscientos aficionados acudieron a la Escuela de Fútbol de Mareo para animar a los futbolistas durante la última sesión previa al partido. Hubo bengalas, bufandas y banderas, pero sobre todo se escuchó un grito: «¡Sí se puede!».

Las alineaciones que asomen por el túnel de vestuarios de El Molinón diferirán muy poco de las que Rubén Baraja y Sergio González utilizaron el pasado jueves en el José Zorrilla. Salvo sorpresa mayúscula, ambos técnicos realizarán un único cambio respecto al equipo de entonces. Por parte del Sporting se espera la vuelta de Álex Pérez al centro de la zaga, mientras que Míchel Herrero recuperará su puesto en el centro del campo del Valladolid. Ambos se perdieron el partido de ida al estar sancionados por acumulación de amonestaciones.

Más Sporting

Para el Sporting, el regreso de Álex Pérez puede tener un peso mayúsculo en sus planes. Desde el vestuario se ha insistido en la importancia de mantener la portería a cero como base mínima para soñar con la remontada. El pasado jueves, tanto Juan Rodríguez como Federico Barba sufrieron enormemente en sus duelos con Jaime Mata, un futbolista muy corpulento y con buen juego de espaldas. En ese sentido, las características de Álex Pérez son, a priori, las que mejor se adaptan en la plantilla rojiblanca para frenar al máximo goleador de Segunda.

En la sesión de ayer, Rubén Baraja también dejó entrever un plan B. Durante la última fase del entrenamiento, el técnico rojiblanco ensayó con un sistema con tres centrales y tres delanteros en el que Bergantiños ocupaba el eje de la zaga, con Carmona y Jony como carrileros. Sería, en todo caso, una opción para la recta final si el partido se pone muy cuesta arriba y el Sporting tiene que recurrir a la épica para mantenerse con vida.

Rivales sin secretos

El Sporting y el Valladolid se conocen como dos púgiles acostumbrados a enfrentarse. Será la tercera vez que ambos equipos se midan en apenas tres meses, por lo que los secretos de uno y otro hace tiempo que quedaron al descubierto. La mayor diferencia respecto a los combates anteriores estará, a buen seguro, en el factor ambiental. Superado el shock inicial, el sportinguismo parece mentalizado para asumir su papel protagonista en el partido más importante de la temporada.

Esta mañana, en las taquillas continuarán despachándose casi en silencio las últimas localidades disponibles. A las 18.30 horas, la imagen será muy distinta. La afición se ha movilizado para recibir a los jugadores y darles el primer grito de aliento. La historia más grande aún puede reescribirse.

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