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Sporting | El líder no quiere discutir su corona

Jony, en un momento del entrenamiento de ayer, acelera en la búsqueda de un balón. / ARNALDO GARCÍA
Jony, en un momento del entrenamiento de ayer, acelera en la búsqueda de un balón. / ARNALDO GARCÍA

El Sporting, que recupera a tiempo a Jony, busca en Valladolid un triunfo para atornillar su situación | Rubén Baraja medita la titularidad del cangués en un equipo que volverá a cerrar con Álex Pérez y Federico Barba

JAVIER BARRIO GIJÓN.

En plena sobremesa castellana se presenta hoy el Sporting, empujado por una peregrinación colosal de cuatro mil incondicionales, como loco por lucir un liderato más holgado delante de ellos al final del domingo. El fino olfato de Rubén Baraja ha detectado una oportunidad de oro para acelerar el proceso de confirmación después de poner patas arriba la clasificación con un remonte sobresaliente. Prueba de ello es que a las puertas del José Zorrilla no se ha guardado nada en la despensa, exprimiendo la semana hasta el último día para anotar el nombre de Jony sobre la bocina. Y de esa guisa, con todo o casi todo (Santos se quedó en tierra mentalizándose ya con el Cádiz), se presentará el proyecto rojiblanco en Valladolid. Lo hará frente a un rival inclasificable. Al menos hasta que el balón comience a rodar.

Anuncia la jornada dominical un partido de suela y genio en la ciudad del Pisuerga, coloreada de rojiblanco. Y no faltará el del extremo cangués. La bandera ofensiva del fútbol del Sporting subió al autocar en el último momento después del tiempo extra que se concedió Baraja para resolver. Sudó el extremo en la última sesión como uno más, sin dejar sospechas en sus acelerones, e hizo raudo el equipaje para Valladolid. En Zorrilla confirmará titularidad o descabalgamiento del once, esperando turno. En cualquier caso, la afinada lista de dieciocho futbolistas confirmó su recuperación plena, insinuando más lo primero que lo segundo, que situaría a Isma López por delante de Canella. La noticia tuvo eco en el bando contrario.

A falta de ocho partidos para el desenlace, el Sporting inicia la defensa de su corona frente al Valladolid, que circula con los cuatro intermitentes puestos y un nuevo conductor al volante. La semana resultó agitada en esta ciudad. Despedido Luis César Sampedro, el club pucelano se puso en manos de Sergio González. Otra historia, otro libro de estilo. Exfutbolista profesional y técnico de la nueva hornada, bautizado en el banquillo del Espanyol hace tres años, ha sembrado de dudas la preparación del partido en Gijón. Tanto que no hay una certeza de qué se va a encontrar el Sporting esta tarde, salvo, eso sí, una ruptura con la radical filosofía del gallego. Donde sí que existe certeza, por otro lado, es en la consideración de que el equipo gijonés está ante una ocasión única para subir el volumen en un momento cumbre, con todos los rivales directos con tiritona. Los últimos, el Cádiz y el Tenerife.

El espectáculo se encuadra en el retorno de Rubén Baraja a Valladolid. Su patria familiar y futbolística, aunque los galones le llegaran años después en Valencia. La misma que le recibirá con el morro torcido por la revolución que capitanea y que lleva amenazante este domingo a sus puertas. El entrenador rojiblanco se ha convertido en un surtidor de buenas sensaciones, liderando el levantamiento del Sporting hasta el primer puesto. Directo a la cumbre. Suma nueve victorias consecutivas como local y siete en las últimas siete jornadas. No deja de ganar. Su desmelene ha llegado en el momento idóneo, acentuado por el desinfle de equipos como el Huesca. Y ahora le llega la ocasión de iniciar la defensa de la corona, apretada por el marcaje del Rayo, con los mismos puntos, y la cercanía todavía del equipo de Rubi, con dos menos.

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Álex Pérez y Barba

Con el alistamiento de Jony, Rubén Baraja insinúa un once sin mayores novedades, salvo por la esperada ausencia de Santos, que volverá a ser sustituido por el agitador Nano Mesa, ansioso por que el técnico vallisoletano le siga dando cuartelillo. No está descartada, con todo, la posibilidad de que el extremo cangués se guarde hasta la segunda mitad y no tenga una exigencia tan grande de minutos. Quedará pendiente del criterio de Baraja, que recuperará la sociedad Álex Pérez-Barba para la ocasión después de descartar el concurso de Guitián, que obligaba a pagar al Valladolid. Hernán Santana y Quintero, lesionados, además de los descartes de Viguera y Álex López, completaron la lista de ausentes junto al uruguayo y el cántabro.

Al otro lado del rectángulo se encontrará el Sporting un oponente excitado por el cambio de entrenador. El puñado de días que ha dirigido Sergio promete un grupo más frío y calculador. Con las líneas adelantadas, pero sin asumir tantos riesgos con el balón como su antecesor, uno de los máximos goleadores y de los más goleados. Esa alegría, sin excesivo rédito, anticipó la fecha de caducidad de Luis César Sampedro, despedido tras ceder en Tarragona y caer hasta la undécima posición de la clasificación.

De lo que sí presume el Valladolid es de su proverbial pegada, encarnada en el prolífico Jaime Mata. A sus 29 años, con mucho trote de Segunda B y Segunda a sus espaldas, el delantero madrileño se encuentra en el clímax de su trayectoria profesional. Es el santo y seña de su equipo, un peligro en los remates dentro del área. Un '9' de los de siempre. Suma 26 goles, aglutinando casi el 50% del total de los tantos que ha festejado este año el conjunto pucelano, conjurado para resurgir frente al Sporting. Por eso no será un cita de descorche fácil para los rojiblancos, que enfilan la primera de dos salidas consecutivas de nivel. Una oportunidad de oro para atornillar el liderato antes del desenlace final, que ahora mismo plantea una llegada de foto 'finish'.

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