Baraja pide «que El Molinón sea una caldera» y empuje al equipo desde el inicio

Rubén Baraja. / A. G.

El técnico asegura que el equipo afronta el partido «como una final en todos los sentidos» y recuerda que «hacer un gol lo cambia todo»

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

Rubén Baraja cree al cien por cien en las posibilidades del Sporting de superar la eliminatoria ante el Valladolid. El técnico rojiblanco aseguró que el equipo afronta el partido «como una final en todos los sentidos y con gran ambición». «Es seguir o morir», resumió.

Baraja quiso destacar la reacción mostrada por sus jugadores en la segunda mitad en el José Zorrilla, una imagen a la que se agarra para darle continuidad esta tarde en El Molinón: «Tenemos que salir a morder y a atacar desde el minuto uno». En ese sentido, el técnico hizo especial hincapié en el importante papel que puede jugar la grada para espolear al equipo.

«Espero que ya la llegada al campo sea excepcional y que todo el mundo juegue el partido desde antes de que comience. Necesitamos que El Molinón sea una caldera y que reviente», continuó Rubén Baraja, que se mostró además «convencido de que lo va a hacer». «Si conseguimos ese vínculo, el Sporting es capaz de todo», añadió.

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El técnico explicó que los futbolistas deben «saber jugar con cabeza, pero meterle corazón» en un partido de enorme carga emocional. Además, admitió que el equipo va «a correr riesgos», porque «no es momento de especular».

Preguntado por argumentos a los que puede aferrarse un sportinguista, Baraja recordó los buenos números del equipo en El Molinón: «Hemos hecho 28 goles y hemos recibido ocho en contra. Salvo contra el Rayo, en todos hemos hecho dos o más goles. Me quedo con lo positivo».

El Sporting contó durante la sesión de ayer con la visita de dos de sus jugadores de la pasada temporada, Fernando Amorebieta e Iván Cuéllar, que aprovecharon para saludar a sus antiguos compañeros y desearles suerte de cara al partido de hoy.

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