Sporting | «En cuanto Torrecilla me explicó el proyecto tuve en la cabeza volver»

Scepovic posa para EL COMERCIO en el parque Isabel la Católica . / PALOMA UCHA

Stefan Scepovic confiesa sentirse «muy feliz» en el inicio de su nueva etapa en Gijón y desvela cómo fue su salida del club en 2014. «No me dejaron elegir adónde ir», lamenta el delantero

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

Stefan Scepovic (Belgrado, Serbia, 1990), se mueve por Mareo con la seguridad del que conoce bien por dónde pisa. El serbio saborea su regreso al Sporting con ánimo renovado tras una temporada difícil en Getafe. Un día después de ponerse a las órdenes de Paco Herrera, Scepovic recuerda con EL COMERCIO su anterior etapa en el club sin perder de vista el presente. «La gente me está demostrando su cariño. Ojalá juntos logremos grandes cosas», afirma.

-¿Se imaginó el día en que abandonó Mareo que volvería a jugar en el Sporting?

-Yo siempre dije que me gustaría volver. En años anteriores ya hubo alguna conversación con el club, pero el interés no pasó de ahí. Ahora he vuelto y estoy muy feliz.

«En años anteriores hubo conversaciones para volver, pero no el interés no pasó de ahí»«Paco Herrera tiene mucha experiencia. Nos puede hacer crecer y trabajaremos para ello»«Estoy muy contento de volver al Sporting. Tenía una espinita clavada de la etapa anterior»«En Segunda División es muy importante empezar bien y hacerse fuerte en casa»

-Ni el club ni la ciudad han cambiado mucho en este tiempo.

- Algunos compañeros todavía siguen aquí y a otros los conozco de mi etapa en el Getafe. Estoy muy agradecido porque he tenido un recibimiento muy bueno por parte de todos. El día a día en Mareo es igual, pero es verdad que parece que pasado más tiempo del que en realidad ha pasado. El Sporting en estos años ha subido, ha bajado, ha sufrido... Son muchas cosas en poco tiempo.

-¿Cómo surgió la opción de regresar al Sporting?

-Estaba de vacaciones en Grecia y todo pasó muy rápido. Mi representante dijo que había esta opción e inmediatamente dije que sí. También tenía ofertas de España y Francia, pero yo quería estar en Gijón. Aquí me he sentido como en ningún sitio. Me gusta el club, mi familia estuvo muy a gusto en mi etapa anterior... Después me llamó Torrecilla y en cuanto me explicó el proyecto tuve en la cabeza volver. Ojalá pueda estar aquí muchos años.

-¿Qué tuvo en Gijón que no encontró en Escocia y Getafe?

-Encajé bien. Sabía que tenía la confianza del club y del entrenador. En los dos años anteriores marqué 15 goles, y en el Sporting llegué a 23. Luego me fui a Escocia, que es un país distinto, a un club muy grande y a una liga en la que, tal vez, no encaja el tipo de futbolistas que hay en España. La pasada temporada en Getafe viví mi peor año.

-¿Qué le pasó allí?

-En la primera temporada empecé bien, pero creo que el año pasado tendría que haber tenido más opciones. Cuando llegó el nuevo entrenador jugué los cinco primeros partidos. Antes del sexto me llamó y me dijo que me quedaba fuera aunque me había visto bien. Reconoció que no sabía decirme por qué. Desde ese momento hasta la última jornada no volví a jugar como titular. Las veces en que salí tenía cinco minutos y además jugaba en banda. Fue muy difícil. No se lo deseo ni a mi peor enemigo.

-El problema del cambio de posición lo sufrió también en Gijón durante la segunda vuelta.

-Fue una decisión del entrenador y no entro ahí. Me afectó en el aspecto físico. No estaba acostumbrado a jugar en esa posición, que exige un desgaste mayor. Es como poner a un central de lateral ofensivo: no va a pasar del medio del campo. En la jornada 40 era muy difícil soportar la carga física. Llegué reventado.

-El verano posterior también fue díficil para usted.

-Estuve aquí hasta la primera jornada de Liga, incluso participé en algunos amistosos. Mirándolo desde el punto de vista actual, me arrepiento de haberme ido de Gijón. Ese verano pasaron muchas cosas.

-¿Qué ocurrió?

-Cambié de representantes en los últimos días del mercado. Yo esperaba elegir adónde ir, pero no me dejaron ya que era el club el que vendía. Al final salió la posibilidad de fichar por el Celtic y no era el destino al que quería ir. Por mi cabeza pasaron muchas cosas, incluso quedarme aquí, porque estaba muy a gusto. También sabía que yéndome ayudaba al club, que no podía fichar. Nunca salí mal de Gijón. Siempre di las gracias al Sporting y ahora estoy contento de volver. Tenía una espinita clavada de mi etapa anterior. Ojalá lo logremos esta temporada.

-Usted ha vivido la frustración de un 'play off' perdido y de un ascenso. ¿Cuál es la clave en Segunda?

-Cambiar el chip es muy importante. Nosotros, en el Getafe, lo sufrimos el año pasado. Llegaron muchos jugadores que nunca habían jugado en Segunda, y es una categoría cada vez más dura. Ningún equipo se conforma ya con estar ahí, todos quieren subir. También es muy importante empezar bien y hacerse fuerte en casa, como hizo el Levante.

-¿Qué le ha transmitido Herrera?

-Con el míster he hablado un poco. Lo veo muy cercano con los jugadores. Se preocupa por cómo estamos y creo que nos va a aportar mucho. Además, tiene mucha experiencia en Segunda con equipo importantes. Nos puede hacer crecer y nosotros trabajaremos para ello.

-Diez meses después de su salida, el Sporting logró el ascenso.

-Lo recuerdo bien. Estaba en Ibiza de vacaciones y vi el partido. El Sporting acabó al Betis en Sevilla y al final el Lugo empató al Girona casi cuando estaban ya en el vestuario (ríe). Me alegré muchísimo. Sé lo que era para el club, para mis compañeros y para la gente estar en Primera.

-¿No sintió un poco de envidia de sus excompañeros?

-Sí que me quedó esa sensación de pensar que si me hubiera quedado tal vez habría vivido eso, pero en la vida nunca se sabe. A lo mejor me quedaba y conmigo el equipo peleaba por no bajar. Vi en internet la celebración y me pareció increíble. Me acuerdo y se me ponen los pelos de punta.

-Su camino y el del Sporting se cruzaron hace dos temporada en una final por la permanencia en Getafe, incluso anotó un gol que pudo resultar decisivo.

-Más de la mitad del campo era rojiblanco. Recuerdo que antes me habían preguntado si celebraría un gol contra el Sporting y dije que no. No lo hice. En ese partido pudo pasar de todo. En la última jornada dependíamos de nosotros y perdimos, pero ahora estoy muy feliz aquí y no quiero mirar hacia atrás. Ojalá pueda jugar muchos partido como aquel de Getafe con la grada llena de colores rojos y blancos. Será buena señal.

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