A veintiún puntos de Primera

A veintiún puntos de Primera

El Sporting, lanzado por ocho victorias consecutivas, encara como líder las siete últimas citas

JAVIER BARRIOGIJÓN.

El código de Rubén Baraja solo reconoce una máxima inflexible. Rumiar el éxito dentro de las cuatro paredes del vestuario de Mareo. Nada de floripondio externo. Nunca morir de éxito, tragándose la euforia del momento. Porque queda mucho, recordó ayer el Huesca con un ajustadísimo triunfo frente al Barcelona B en El Alcoraz. «La victoria en Valladolid supone mucho refuerzo. Nos da autoestima y confianza y nos hace ver la realidad de esta categoría. Quedan siete partidos y aún hay mucho que sufrir y que trabajar», resumía el técnico con su proverbial perfil bajo dentro de la grisácea estructura del José Zorrilla.

El Sporting agarra con fuerza el liderato a falta de siete jornadas para el final. Veintiún puntos por discutir y decidir tiene por delante, con una brecha abierta y creciente a su favor de nueve con el primer equipo que pisa zona hueca, fuera del 'play off', papel encarnado por el Zaragoza. El laborioso éxito de Zorrilla atornilla todavía más el liderato de un equipo que ha llegado con la corneta en la boca al tramo definitivo, con la posibilidad de alcanzar, aunque resulte tremendamente complejo, el techo de los 85 puntos. Garantía de ascenso directo. El Huesca, eso sí, no pierde de vista la matrícula del equipo gijonés. Ayer logró un agónico triunfo que le mantiene a dos puntos del Sporting y del Rayo, recuperando el pulso tras ocho jornadas de desinfle y caída libre.

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Con este vigor llega el grupo rojiblanco al clímax de la competición, que le deparará tres enfrentamientos en El Molinón y cuatro lejos de él. Amenazaba tormenta el mes de abril, con dos salidas consecutivas ante dos rivales amenazantes, pero en la primera obtuvo el mayor botín posible el equipo de Baraja, que hizo hincar la rodilla al Valladolid de Sergio González. Ahora, el domingo, viajará el Sporting a Cádiz, con una propuesta austera, aunque profunda por sus dos temidos futbolistas de banda. Será el partido «más importante de la temporada», en palabras de Rubén García, que podría volver a asociarse con el uruguayo Michael Santos, que camina hacia la recuperación. Ayer volvió a completar una sesión fuera del grupo, pero mañana podría reintegrarse ya a los entrenamientos. La hipótesis de una victoria en el Carranza -sería la novena consecutiva y supondría el techo en la historia del club- pone los dientes largos a cualquier sportinguista. Sería un zarpazo casi definitivo porque el equipo habría superado pletórico el tramo más complicado del calendario y abrazaría los seis últimos partidos a la cabeza.

Desembarco del Albacete

Una semana después regresará el Sporting a El Molinón para recibir al Albacete, posiblemente el equipo más corajudo de esta segunda parte por su fútbol aguerrido y sus escasas concesiones defensivas. Un hueso. Prolongaría con el Zaragoza en La Romareda, otro rival de nivel, para concluir con el Barcelona B en Gijón, el Tenerife en el Heliodoro, con el Granada de paso por Asturias y, en la última jornada, frente al Córdoba de Sandoval en el Arcángel.

En el panorama actual nadie puede escabullirse de las dificultades. Todos los calendarios de los ocho primeros -el Tenerife ya estaría fuera de órbita a 12 puntos de distancia-, además del Sporting, tienen miga y letra pequeña. El Rayo, por ejemplo, tiene que cruzarse con el Granada, quien además tiene al Huesca y al Cádiz por el camino. Mientras tanto, al proyecto de Rubi se le presenta otro desenlace de órdago, con enfrentamientos ante el equipo nazarí y el Oviedo en la última jornada. Todos tienen cruces y enfrentamientos dramáticos. A cuchillo.

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