Una alegría para empezar bien el curso

Una alegría para empezar bien el curso
La comunión entre la afición y el equipo se dejó notar a lo largo del choque. / ARIENZA

La afición rojiblanca disfrutó de un partido relativamente plácido en una tarde de novedades

VÍCTOR M. ROBLEDOGIJÓN.

«A ver si esta temporada acaba un poco mejor que la anterior», comentaba con socarronería un aficionado al reencontrarse con sus compañeros de fila en la zona este de El Molinón. Los fichajes, las bajas y todos los temas de actualidad durante el verano en Mareo alimentaron las tertulias en los minutos previos al partido ante el Nástic. El sportinguismo tenía ganas de fútbol y lo demostró en los aledaños del estadio, teñidos con camisetas y bufandas rojiblancas durante toda la jornada.

La incertidumbre que rodeó al proyecto sportinguista tras la conclusión de la pasada temporada se ha transformado en ilusión en las últimas semanas. El Molinón registró ayer una entrada de 21.586 espectadores. La entrada es ligeramente inferior a la del estreno de la pasada temporada ante el Lugo, donde se congregaron 23.905 aficionados, pero demuestra que la afición ha comenzado a pasar página tras la decepción del último curso.

Además de para conocer a los nuevos fichajes, la tarde sirvió para conocer algunas de las novedades que presenta el equipo o su entorno de cara al nuevo curso. Una de las más esperadas era el estado del césped tras su reciente cambio. La nueva alfombra aguantó el desarrollo del partido, aunque en algunas fases evidenció cierta fragilidad, como en un córner lanzado por Carmona en la primera mitad o un saque de puerta del meta del Nástic.

El Molinón también estrenó su nueva grada de animación en el Fondo Sur, con control de acceso con huella. El club entregó una camiseta roja para sus nuevos huéspedes, aunque la mayoría optaron por utilizar sus propias prendas para dar colorido a la zona y animar a los jugadores. A nivel estético, los cambios no resultaron significativos.

Lo que no cambió fue el apoyo al equipo ni el respeto a los símbolos. En el minuto 9, todo el estadio coreó el 'Ahora, Quini, ahora' en recuerdo al legendario delantero rojiblanco. Fue un momento emotivo y una muestra de que el sportinguismo tendrá muy presente a su leyenda de cara a la recién comenzada temporada.

El partido en sí transcurrió con relativa calma gracias al gol inicial de Santana. En la segunda mitad, cuando el Nástic metió una marcha más, El Molinón apretó para liberar a los suyos. El tanto de Robin Lod permitió que en los últimos minutos pudiera disfrutar sin agobios del estreno de los suyos e incluso que se cantara un clásico de hace ya una década: «Porque este año subimos a Primera y pobre del que quiera robarnos la ilusión».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos