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El Sporting se desorienta en los viajes

Baraja y algunos jugadores intercambian impresiones con Sagués Oscoz al término del partido en Riazor./PALOMA UCHA
Baraja y algunos jugadores intercambian impresiones con Sagués Oscoz al término del partido en Riazor. / PALOMA UCHA

Baraja tiene su talón de Aquiles a domicilio desde el pasado curso, con ocho derrotas en quince partidos | La ausencia de juego exterior, con falta de profundidad por las bandas y pérdidas frecuentes de balón, entre los principales problemas en Riazor

JAVIER BARRIOGIJÓN.

El primer mamporro que se llevó el Sporting de Rubén Baraja tenía que llegar lejos de El Molinón. No podía ser de otro modo en un equipo que se desorienta en los viajes con cierta frecuencia desde la pasada temporada, con un desdoblamiento de personalidad claro: el entrenador vallisoletano suma quince partidos dirigiendo al equipo como forastero, con ocho derrotas, tres empates y cuatro victorias, condensados en veinte goles a favor y trece en contra. Nada que ver con la fiabilidad que manifiesta en el calor del hogar. Trece victorias en las quince disputas restantes. Una diferencia estimable.

«No hemos estado bien. No hemos tenido la pelota y nos han sometido, pero ocasiones claras no han tenido», asumió Diego Mariño, una de las voces más críticas con el comportamiento del Sporting en su visita a La Coruña, con el deportivismo voceando el gol a todo trapo y su entorno censurando la propuesta rojiblanca por canija. Porque, como reconocía el portero, la diferencia entre los dos equipos estuvo básicamente en la ambición expresada por uno y otro por encima de otras consideraciones. El Deportivo no se mostró como un rival temible, salvo por ramalazos y sensaciones, envalentonado mayoritariamente por las pérdidas de balón del Sporting y su inexistencia en ataque. La estadística, sin disparos a puerta, lo confirma.

La propuesta del Sporting en Riazor quedó reducida casi en exclusiva a un ejercicio defensivo estimable, marca de la casa y un punto de partida interesante para el curso, salvo por la controvertida secuencia que desembocó en el penalti detenido por Mariño y ese desajuste final, con una falta previa a Molinero. Pero, con independencia del mal arbitraje de Sagués Oscoz, entraba dentro de lo probable el gol de Marí en un equipo demasiado exigido durante toda la noche. Sitiado por las reiteradas pérdidas de balón de los atacantes rojiblancos, que nunca consiguieron empujar a la línea defensiva del Dépor hacia Dani Giménez, el tanto le rondaba.

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Sin mucho más, el Deportivo jugó con el ánimo de pisar al campo del Sporting, que no dejó de recular, estrangulado por las imprecisiones. Los jugadores de banda, Álvaro Jiménez y Carmona, estuvieron especialmente erráticos, acentuando esa ausencia total de colmillo, sin realizar ningún tiro a puerta en los noventa minutos. En la izquierda, el balear lideró la estadística de balones perdidos, con 19, por los 11 de Álvaro Jiménez en la derecha. Sin compinches, Djurdjevic se vio totalmente desahuciado, currando y chocando en solitario, teniendo que bajar a recibir muy lejos del área, hasta donde le empujaban de forma intencionada los centrales del Deportivo -Domingos Duarte y el goleador Marí- con la complicidad del colegiado vasco, que pasó por alto las reiteradas faltas y agarrones al serbio de esta sociedad defensiva.

Esta no es una cuestión menor. Baraja quiere hacer del juego exterior una de las señas de identidad del equipo, pero hasta el momento, salvo las escapadas de Geraldes, apenas ha tenido desborde por banda el Sporting, que tampoco encontró en este mercado un recambio a Jony para la banda izquierda, una de las principales demandas del técnico vallisoletano. La solución ha sido reconvertir a Carmona al perfil zurdo, por su mayor tendencia a la conducción hacia el interior, y situar a Álvaro Jiménez en la derecha para explotar su desborde, velocidad y su centro al área, aunque de momento no se ha visto. Un perfil que también encarna Álvaro Traver y puede que Pelayo Morilla. «Nos ha faltado profundidad para llegar a la portería rival. No hemos tenido posibilidades de salir a la contra y atacar bien con la pelota», constató Baraja. Sin esa vía de escape, el Sporting está teniendo problemas para buscar la portería rival.

El pilar maestro

Al otro lado persiste la solidez defensiva, el pilar maestro sobre el que quiere edificar Baraja. Álex Pérez y Babin se convirtieron en un frontón. Nueve saques de esquina lanzó el Dépor y, salvo el último, sacado en corto y con más elaboración por la banda derecha para desajustar y arrancar la raíz del bosque del Sporting, los futbolistas locales no llegaron a conectar bien ninguno. El saldo de intentos, eso sí, fue aplastante, con seis disparos a portería y once tiros fuera del Deportivo contra ninguna escaramuza del Sporting. Ni mejor, ni peor enfocada. Ninguna.

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