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André Sousa pone en pie al Sporting

André Sousa pone en pie al Sporting
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Un golazo del portugués, a tres segundos del final, deja seco al Alcorcón en un partido en el que los gijoneses acentúan sus carencias ofensivas | La entrada al campo del centrocampista, suplente, seguido de Neftali y Morilla, revivió al equipo en el tramo final

Javier Barrio
JAVIER BARRIOGijón

Santo Domingo desnudaba por completo a un Sporting en pañales, con una necesidad evidente de chicha de vanguardia, cuando André Sousa clavó un precioso gol desde cuarenta metros en la red del Alcorcón. Quedaban un par de segundos para el final. La grada de Alcorcón quedó ojiplática y malhumorada, digiriendo el pescozón, que fue de aúpa. El silbato precintó el partido en plena celebración del portugués, extraño de suplente, pura adrenalina en competición. Regaló mucho Baraja sin él, pero también se enmendó recuperando terreno cuando le empujó al césped con Neftali y Pelayo Morilla, notable. Con ellos empezó todo.

La descarga del luso maquilló un discreto partido que lanzó un grito de socorro a los despachos. La semana se anuncia movida. Bien es cierto que el Sporting compareció en Alcorcón con muchas bajas, incluido Robin Lod y el sancionado Cristian Salvador, pero tampoco se puede obviar el serio problema que tiene desde el verano para enfocar portería rival, avanzando al ralentí. Ayer esto se manifestó a lo largo y ancho del espectáculo hasta el misil de Sousa, un jugador dinámico y diferente. Llamado a hacer afición.

1 Alcorcón

Dani Jiménez; Laure, Burgos, David Fernández, Bellvís; Sangalli, Toribio, Dorca, Nono (Galán, m. 73); Pereira (Juan Muñoz, m. 67) y Álvaro Peña (Silvestre, m. 83).

1 Sporting

Mariño; Molinero, Álex Pérez, Babin, Canella; Cofie, Hernán (Sousa, m. 67), Nacho Méndez; Carmona, Pablo Pérez (Morilla, m. 79) y Pablo Fernández (Neftali, m. 73).

Goles:
1-0: minuto 67, Álvaro Muñoz. 1-1: minuto 90+3, Sousa.
Árbitro:
Figueroa Vázquez, del Comité Andaluz. Amonestó a Álvaro Peña. Detuvo el partido en la primera mitad para que los jugadores se refrescaran. No prolongó en nada la primera mitad y en tres la segunda
Incidencias:
cerca de trescientos sportinguistas en la grada. 30 grados al inicio del encuentro, con tarde soleada. Toribio y Canella, capitanes. Sacó el Alcorcón.

A su primer once calzó Rubén Baraja una mayúscula sorpresa, de esas que alimentan discusiones, prescindiendo de Sousa, uno de los nuevos más estimados por la crítica durante la puesta a punto del verano. 'El Pipo' pareció reservar la artillería pesada en la despensa hasta entrar en el punto de madurez de la contienda. La maniobra se redondeó con Nacho Méndez por dentro y Pablo Fernández estrenándose en Segunda amarrado a la izquierda. Fue un duelo tosco de inicio, impreciso, calculado en las áreas y con los dos contendientes bien atornillados en el campo. Perdieron gas los rojiblancos con el balón, aunque, también es cierto, los locales inquietaron poco. Tan solo una punzada lejana de Nono, energético, en los diez primeros minutos. Nada más.

El Sporting estuvo impecable en su retaguardia, expresando la obra de Baraja, a pesar de una pérdida de balón de Cofie, muy rígido, que se revolvió con una contra con muy mala uva y amago de tormenta. Pero el bosque de piernas que dibujaron Álex Pérez, primero, y Babin, después, cerró los ojos por completo al Alcorcón. Falsa alarma. Con un buen trabajo táctico y defensivo, el déficit se destapaba arriba de forma inocente. En ataque desteñían y derrapaban demasiado los gijoneses, lanzados casi siempre por el pie de Nacho Méndez, pero anestesiados en la conexión cuando se adentraban en las líneas enemigas. Un dato revelador: Pablo Fernández enfocó a Dani Jiménez por primera vez a la media hora con un manso disparo. Urge el remate final del mercado. Tampoco estaba para muchas florituras el Alcorcón, bien contenido y repitiendo el empapizamiento con sus delanteros. Un pelotazo de Carmona desde la derecha, con Nacho Méndez llegando desde atrás, cortó un poco la respiración de Santo Domingo, que vivió su mayor euforia en un par de lanzamientos de falta.

Más Sporting

Parada de Mariño

Más animada se presentó la contienda a la vuelta de los vestuarios. Hubo zarandeo de uno y otro lado para abrir boca, pero sin colmillo. Tras el careo llegó una detonación. Sin consecuencias. Pero la más clara hasta ese momento. Pudo ponerse la cosa fea tras el saque de un córner 'alfarero'. La defensa del Sporting escupió el balón. Bellvís, que disfrutó de espacio y tiempo, armó la zurda para que Mariño hiciera su primera parada de catálogo del año volando a su escuadra izquierda.

Aplacó la cuadrilla de Baraja, que bajó un par de marchas. Aunque Pablo Fernández firmó un intencionado lanzamiento lejano, el Sporting vivió de agobio en agobio durante varios minutos. Apenas cató el balón. Vio las señales de humo Baraja desde el banquillo y se dispuso a meter en el guiso a André Sousa. En ese trance, Dani Jiménez abortó el gol de Carmona con los pies y, en un parpadeo, el Alcorcón cantó bingo en una maniobra rápida en la frontal. Dejaron espacio los jugadores rojiblancos y Álvaro Peña metió el balón con la puntera en la escuadra.

Comparecieron ipso facto el centrocampista portugués y Neftali. El Sporting se reformó en torno a un 4-4-2, más ofensivo. Minutos después, debutando en la punta de lanza, el jovencísimo Pelayo Morilla completó la ronda. En su primera aparición, el canterano, con muchas ganas, paladeó el gol con un zurdazo que obligó a Dani Jiménez a lanzarse al suelo. Con Sousa, más clarividente, el Sporting fue más directo en su mensaje y peloteó mucho mejor. Sin rodeos. Fue otra historia. Se expresó con menos racanería. Morilla salió a comerse el mundo. Y Neftali, que se revolvió como una centella de espaldas a la portería, estuvo a un tris del empate. Pero el Sporting se estrellaba, el tiempo se consumía y el partido apenas avanzaba. Hasta el descorche genial de Sousa. Un punto para reflexionar.

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