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El futbolista total del Sporting

André Sousa, el pasado domingo, encara al defensa del Nástic Fali./DAMIÁN ARIENZA
André Sousa, el pasado domingo, encara al defensa del Nástic Fali. / DAMIÁN ARIENZA

André Sousa abandera la ofensiva del equipo de Rubén Baraja desde el mediocentro | Sin límites en el campo, el centrocampista portugués ya suma un gol y lidera la estadística de disparos de la plantilla

JAVIER BARRIOGIJÓN.

André Sousa (Lisboa, 1990) ha caído de pie en Gijón. En el campo, en el vestuario y en la calle tiene gancho este mediocentro portugués, de 28 años, criado en el Sporting de Portugal. Allí creció con futbolistas de la talla de William Carvalho, fichado por el Betis este verano por quince millones de euros, abandonando su abrigo después para hacer callo por el fútbol luso hasta su explosión en Os Belenenses. Miguel Torrecilla le tenía en su radar desde su primera temporada en el equipo de Belém, participando en Liga Europa en citas de altura frente a Fiorentina, Basilea y Goteborg. Ahí comenzaba a lucir su frenético fútbol, sin límites de espacio. El mismo que ha encandilado al sportinguismo en dos jornadas.

En ese par de partidos iniciáticos ha confirmado esa vertiente expansiva e invasiva que se le intuía en Portugal, tendiente a abarcar y recorrer mucho campo, con caídas a las bandas e irrupciones punzantes desde la segunda línea. «Me gusta chutar», confirmó sonriente tras el partido del domingo. Los datos avalan esa tendencia suya a dejarse ver por el área rival más de lo que acostumbra un mediocentro. Es el futbolista que más lo intenta del Sporting en este inicio de competición, con tres disparos y un espléndido gol en Santo Domingo frente al Alcorcón para coronar.

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«Ha empezado muy bien con el golazo en Alcorcón y el partido del otro día ante el Nástic. Me alegro mucho por él. André es un jugador bastante físico y vistoso. Corre mucho, lo pelea todo en el centro del campo, y es muy generoso con su equipo porque tiene mucho fuelle. A todo eso se suma el buen golpeo que tiene con la zurda. En Portugal ya se notaba mucho. Se incorporaba desde segunda línea para buscar posición de disparo», recuerda Juanto Ortuño, delantero del Lleida y compañero de viaje del portugués en Os Belenenses.

Esa hiperactividad suya le sitúa a la cabeza de otros registros como el de centros al área, con un total de ocho, incluyendo el que desembocó en el primer bingo del Sporting ante el Nástic. Baraja también utiliza su pierna izquierda al servicio de la estrategia. De momento ha ejecutado dos saques de esquina, aumentando su ascendiente en las distintas facetas ofensivas del conjunto rojiblanco.

Experiencia en Portugal

«En Portugal fue uno de los compañeros que más me ayudó. Vivíamos en Lisboa y teníamos muy buena relación, incluso a nivel de su mujer con mi pareja. Antes de que firmara por el Sporting, de hecho, me preguntó y, aunque nunca he jugado en Gijón, lógicamente le dije que se iba a un club grande y que hacía las cosas muy bien. Es una persona muy familiar y alegre fuera del campo», remata Ortuño, hermano del futbolista del Albacete. Hasta Gijón se ha traído Sousa a su mujer, con la que se casó este mismo verano, y a su hijo, Dinis.

Admirador de De Bruyne y del madridista Isco, y que tiene en el '8' su número de la suerte (en el Sporting lleva el '16', el 8 más 8), una de las razones que motivaron a Sousa a aceptar la oferta del Sporting fue la posibilidad de dar el salto hacia la internacionalidad. Esta se acercaría con el ascenso que le roba el sueño este año. «En Portugal sorprendió un poco que se fuera al Sporting, no por el club, claro, que es de Primera, pero sí por el hecho de que se fuera a Segunda», apunta el exrojiblanco Gregory, radicado en Portugal y centrado profesionalmente en temas de representación.

«Le vi mucho cuando estaba en Os Belenenses y es un jugador muy bueno y completo, con técnica y llegada. Es muy regular y fiable, y nunca baja el nivel. Va a ayudar mucho al Sporting porque además tiene mucha movilidad para jugar en distintos sitios. Es un jugador ideal para subir, un futbolista de Primera», concluye el exfutbolista galo, quien se permite un ramalazo rojiblanco: «Me alegré muchísimo de que fichara por el Sporting porque ahí viví unos años inolvidables».

En el vestuario ha calado hondo por su talante optimista y su carácter extrovertido, siempre sonriente. Con Geraldes mantiene una relación más estrecha, pero ha hecho migas con todos. Hasta para eso tiene un largo recorrido.

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