Sporting | Nano Mesa: «Soy pequeñito, pero lucho cada balón como si midiera 1,90»

Nano Mesa, antes de la entrevista con EL COMERCIO, posa en el campo número 1.
Nano Mesa, antes de la entrevista con EL COMERCIO, posa en el campo número 1. / ARNALDO GARCÍA

«Llevo poco tiempo aquí, pero me quedan esas ganas de revancha por el derbi»

JAVIER BARRIOGIJÓN.

En un punto central de la frente de 'Nano' Mesa (San Cristóbal de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, 1995) asoma una vieja herida de guerra. Delata actividad. «No fue del fútbol», ataja. «De chiquitito, en el colegio, no paraba quieto y, jugando con otros niños, me di contra el filo de una pared», recuerda con una enorme sonrisa a EL COMERCIO, al que atiende en exclusiva este explosivo delantero que puso patas arriba Tenerife con su irrupción profesional hace dos temporadas. Tan sonora fue su carta de presentación que el Eibar pagó 3,2 millones de euros, convirtiéndole en ese momento en el traspaso más elevado de toda su historia.

-El lunes no era el mejor día para cumplir años, ¿no?

-Cumplí 23, pero estaba bastante fastidiado por el resultado del derbi. Sé que llevo poco aquí, pero era un partido muy importante para el sportinguismo. No tuvo un final feliz, aunque hay que seguir. Esto es muy largo. Estamos convencidos de que vamos a conseguir el objetivo.

-¿Qué trae en la maleta?

-Muchas ganas y mucha confianza en mí. Vengo de dos temporadas que no han sido buenas y tengo muchas ganas de dejar mi huella en el Sporting. El entrenador y los compañeros confían muchísimo en mí y quiero devolverles ese respaldo. Estoy con ganas de hacer algo grande.

-¿Con cuántos goles ve el final?

-Nunca me he fijado una cifra. Sí le digo que cada vez que juego intento marcar todos los que pueda. Espero hacer muchos goles para subir.

-Entre las definiciones que le dedican se repite «jugador diferente».

-Casi todos los entrenadores que he tenido me han definido así. Solo puedo decir que trabajo día a día para aportar cosas importantes al Sporting. Tengo que ganarme rápido la confianza del entrenador para dar todo de mí en cada minuto que tenga.

-¿Su familia es futbolera?

-Nadie ha llegado a ser profesional, pero sí. Mis padres, mis tíos, mi hermano... Algunos han jugado en Segunda B. Viven mucho el fútbol, sobre todo mi abuelo, Santiago. Es la pieza clave de mi vida junto a mis padres. Mi otra mitad. Siempre me ha apoyado. Me llama, me pregunta. Al primero que hago caso es a él. En Tenerife marqué los goles que marqué por él. Siempre iba a verme al estadio y me animaba. Por todos ellos lucho.

-¿Vendrá a El Molinón su abuelo?

-Se intentará. En el Levante fue a verme. Está ahora un poco 'malillo', pero espero que pueda venir pronto a ver este estadio, que es una maravilla.

-¿Su segundo apellido es una presentación?

-(Risas). Travieso es mi apellido por parte de madre. Cada vez que me preguntan el DNI o algo se hacen unas risas conmigo. Estoy muy feliz por llevarlo. Un poco travieso soy. El apellido me pega (sonríe).

-¿Cómo es su barrio en San Cristóbal de la Laguna?

-Mi barrio es espectacular. Se llama El Coromoto. Allí llevo toda mi vida y empecé a jugar. Soy reconocido por el fútbol, pero salí del barrio. No lo cambio por nada. Fue donde crecí, donde di mis primeras patadas al balón. Intentaré llevar su nombre a lo más alto que pueda.

-Sergio Rodríguez, el jugador de baloncesto, y usted, son las dos celebridades en La Laguna.

-Sergio es una persona increíble. Yo todavía tengo 23 años. Tengo que crecer. Aunque me veo maduro para mi edad, debo seguir evolucionando. Gracias a los consejos de la gente que tengo alrededor, incluidos mis abuelos, soy quien soy. Sin ellos no estaría aquí.

-¿Existe el síndrome de los futbolistas canarios?

-Todo el mundo dice que los canarios solo pueden jugar en las islas. Llevo tres años fuera de mi casa y creo que me he adaptado. Uno se acostumbra a todo. Lo más importante es que el club en el que uno esté le transmita confianza. Llevo una semana aquí y es como si llevara un año o dos.

-¿Ha madurado mucho desde su salida de Tenerife?

-Creo que sí. Desde que salí creo que he dado un cambio brutal: en madurez, alimentación, dormir mejor, tomar mejores decisiones...

-¿Fue demasiado rebelde?

-No, no. Todo el mundo tiene de pequeño esa picardía, no de ser malo, pero sí un poco travieso (sonríe). De más pequeño era un culo inquieto, más activo. Ahora vivo la vida de otra forma. Estoy más tranquilo y soy más paciente.

-¿Por qué no ha jugado más en el Eibar y el Levante?

-La temporada 2015-2016 en el Terife fue espectacular. Estaba en casa, con mi gente y pude explotar mis habilidades. Fue uno de mis años más bonitos. En el Eibar no tuve la suerte de poder contar. Si uno no tiene minutos, no puede hacer otra cosa. En el Levante fue un poco más de lo mismo. Ahora estoy en el Sporting y es como si llevara más de un año. Estoy con confianza para demostrar lo que hice en el Tenerife.

-Tuvo un estreno pasado por agua...

-Pero a todo el mundo le gusta vivir un partido así. El ambiente fue muy bueno. El clima no acompañaba, pero viví el partido como una final. Me dolió mucho el resultado, pero hay que seguir.

-¿Le picó en el orgullo?

-Llevo poco aquí, pero me jodió bastante, la verdad. Aunque llegué en la semana del derbi, me molestó, sobre todo por lo que me transmitía la gente de fuera, que se moría por la victoria. Me quedan esas ganas de revancha y de decir: queremos jugar contra ustedes otra vez y demostrar que les podemos ganar.

-¿Intimidó salir al campo y que le pitaran los oídos?

-No. Que me dijeran lo que quisieran. Me entraba por un lado y me salía por el otro. Estaba concentrado en mi partido. Tanto mis compañeros como yo estábamos en lo que había que estar. Los derbis son así. Te insultan, te dicen de todo, pero eso queda en el campo.

-¿Ha visto otra vez el partido?

-Un par de veces. Estoy contento por el 'cachito' que hice, pero puedo dar más y voy a dar más.

-Es un '9' de los que han roto los estándares físicos.

-Mido 1,74 metros. Me gusta ir al espacio, soy rápido y dentro del área, juguetón. No hace falta medir 1,80 ó 1,90, aunque estos también pueden ser buenos futbolistas si saben jugar. Soy pequeñito y lucho los balones como si midiera 1,90. Me choco, peleo y salto.

-En este Sporting los balones a los delanteros van a ras de césped.

-(Risas). Estamos Santos, Castro y yo, que somos de los más bajos, y luego Borja (Viguera), que es más alto. Somos pequeñitos, pero saltamos como uno de 1,90. Hemos ganado balones aéreos a gente muy alta y lo vamos a seguir haciendo. No tenemos miedo a nada.

-El perfil 'Kun' Agüero, Rubén Castro, Nino...

-De más pequeño me sacaban el parecido con el 'Kun', pero el jugador en el que me fijaba era Ronaldo. No habrá uno igual. Rubén Castro, que es paisano mío, es un diez.

-¿Listo para debutar?

-Sí. Somos cuatro compañeros que estamos haciendo las cosas bien. Tengo muchísimas ganas de empezar a jugar ya. Si me toca, me voy a matar por cada balón para ganar.

-El Numancia es un hueso...

-Está arriba en la tabla, pero jugamos en El Molinón, ante nuestra gente. Tenemos que llevarnos los tres puntos. Hay que sacar los dientes. Salir a ganar.

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