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El desenlace de la temporada tiene que propiciar una profunda reflexión a todos los niveles para comenzar el nuevo proyecto El Sporting ha pagado con la pérdida de la categoría una serie de errores encadenados
16 de mayo de 2012
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JAVIER BARRIO JAVIER BARRIO | GIJÓN..-

«Antes de que me hablen de descender preferiría más que mi mujer me diga que mi hija está embarazada», reconocía hace unas semanas Pepe Mel, cuando el Betis coqueteaba descaradamente con el descenso, evidenciando con un comentario irónico, de su ámbito más personal y familiar, el daño que llega a producir una hipotética pérdida de categoría. La imagen de Fernando Roig, totalmente abatido, con la mirada perdida, descendiendo con lentitud y desorientado por las escaleras de El Madrigal mientras su Villarreal se despeñaba hacia Segunda, refleja el golpe psicológico, motivado por la pérdida de potencial económico, que supone abandonar la élite del fútbol.

En Gijón, el descenso no ha sido tan sorpresivo porque se ha ido asumiendo con amarga resignación mucho antes de la última jornada. La posibilidad de perder la categoría, con sólo cinco jornadas en la zona de permanencia, ha estado presente durante todo el año.

Un descenso deportivo es el desenlace de un largo proceso que se genera tras la encadenación de varios errores o como consecuencia de una planificación limitada para la categoría. También, en algún caso, es producto de la suma de las dos cosas. En el caso del Sporting, ha habido un cúmulo de circunstancias durante estos meses para que el equipo volviera a precipitarse hacia la Segunda División, lo que tiene que propiciar una profunda reflexión a todos los niveles para comenzar el nuevo proyecto.

1. Planificación limitada y deficiente

Lo resumía perfectamente Mate Bilic. El Sporting ha vivido con la soga al cuello durante cuatro años, aunque, dependiendo de la temporada, ese nudo haya estado más o menos prieto. La planificación deportiva ha sido limitada y deficiente y la salida de jugadores como Diego Castro, José Ángel y Míchel, sin recambios que paliaran sus ausencias con ciertas garantías, han provocado una pérdida de competitividad en los últimos años. Los fichajes de este año, con la excepción de Óscar Trejo, no han dado sus frutos. En ese sentido, Damián Suárez, severamente marcado por sus errores, y Ricardo León no han tenido un aterrizaje afortunado en Gijón. La temporada del centrocampista de Los Realejos ha sido todavía más dura que la del uruguayo. Las lesiones, primero, y la falta de confianza de los técnicos, después, le han dejado casi inédito y como un desconocido para el aficionado. También se esperaba algo más de André Castro, que ha ofrecido un rendimiento muy intermitente en su segunda cesión en el Sporting.

2. Inestabilidad en el club

La marcha de Manuel Preciado, al igual que su continuidad al frente del cuarto proyecto del equipo en Primera, no estuvieron apoyadas por el convencimiento total. Las dudas planearon desde la pretemporada sobre su cabeza y los dubitativos movimientos que realizó el club tras su marcha son la evidencia de que la decisión no estaba demasiado madurada. Iñaki Tejada, un hombre de la casa, fue el elegido para sucederle. Estuvo en el cargo dos partidos, pese a que había sido confirmado para toda la temporada días antes de su destitución, en un periodo que, lejos de la tranquilidad que necesitaba, estuvo marcado por una fuerte marejada. Sirvan como ejemplos de la inestabilidad con la que ha tenido que convivir el primer entrenamiento que dirigió, bajo un ambiente de total crispación, y la gestión de su cuerpo técnico, sin un ayudante definido. Al final, llegó Javier Clemente para hacerse con las riendas del banquillo. Pero, entre medias, Abelardo regresó al Sporting y eso dejó una curiosa imagen: Iñaki Tejada pasó de ser el primer entrenador del equipo a realizar una labor de apoyo.

3. El declive de Emilio de Dios

La pérdida de confianza en Emilio de Dios ha sido evidente en los últimos tiempos, en los que ya no tenía capacidad de gestión. Raúl Lozano había comenzado a asumir su labor. Esto provocaba una extraña situación en las entrañas de la entidad, con referencias de algunos jugadores a la situación del director deportivo en las ruedas de prensa. Sin embargo, el club optó por alargar su estancia hasta mediados del mes de marzo. En su legado, combina luces y sombras, sobre todo en las temporadas más recientes, aunque tampoco le ha tocado vivir una etapa fácil en el aspecto económico.

4. Los técnicos

Ni Manuel Preciado, primero, ni Javier Clemente, después, han sido capaces de reconducir el rumbo que tomaba peligrosamente el equipo. Tejada, con sólo dos partidos, queda fuera de todo análisis. El cántabro, que estuvo las siete jornadas del inicio sin celebrar una victoria, no dio con la tecla en los veinte partidos que dirigió al conjunto rojiblanco. Los continuos cambios de planteamiento y de jugadores marcaron su etapa y también la de Clemente. A nivel numérico, el equipo recibió menos goles e hizo más puntos en manos del vizcaíno, pero no fue suficiente. Entre los lunares del preparador de Baracaldo figura que renunció al balón casi por sistema en muchos partidos, tuvo planteamientos cuestionables y el equipo, bajo su mando, no pudo sacar adelante los partidos decisivos.

5. Problemas extradeportivos

No han tenido una influencia directa, pero lo cierto es que han enturbiado aún más el ambiente que había en torno al club. Comenzaron con la archiconocida camiseta. El Sporting cedió a la presión popular, con la controvertida elástica blanquirroja, muy criticada por varios sectores de la afición, y Kappa tuvo que diseñar otra a marchas forzadas, más acorde con la tradición del equipo. Ya en torno a los jugadores, la salida nocturna de tres componentes de la plantilla, horas después de recibir una estrepitosa goleada en Anoeta (5-1), no fue bien digerida por el aficionado, que fue muy crítico. La marcha de Nacho Novo, quien acusó a Iñaki Tejada, por aquel entonces máximo responsable de la plantilla, de dejarle fuera de la plantilla, una postura que el técnico ha negado desde que tuviera conocimiento de las declaraciones del delantero, también generó un enorme ruido. La polémica prosiguió su camino y se agigantó con las reflexiones de Javier Clemente en torno al tema y la explosiva respuesta del ferrolano. El club alimentó el debate posterior con un comunicado. Pero hubo más. Lejos de esa situación, el rumbo que tomaron las ruedas de prensa de Clemente, que trajo en su equipaje sus explosivas declaraciones, añadió todavía más gasolina al fuego.

6. El rendimiento de la plantilla

Lógicamente, la plantilla ha tenido un porcentaje altísimo de responsabilidad en la pérdida de la categoría. Preciado apreció ese bajón en la primera parte de la Liga. Algunos futbolistas han estado muy por debajo de su mejor nivel y el equipo lo ha notado. Alberto Botía y Miguel de las Cuevas, por poner los dos ejemplos más claros, han ofrecido un rendimiento muy discreto y lejano a sus posibilidades. Roberto Canella, muy mermado por los problemas físicos, tampoco ha estado al nivel que acostumbra. El equipo ha acusado este lastre durante toda la temporada.

7. Fragilidad defensiva

El Sporting, como aquel año del regreso a Primera, ha vuelto a desangrarse en su retaguardia, aunque, en esta ocasión, de forma irremediable. Nuevamente, los rojiblancos, como en el primer año, han sido los más goleados de la categoría con 69 goles recibidos. De todos ellos, cinco fueron en propia meta para más inri. «Sopla el viento de un lado y nos hacen gol», llegó a comentar Javier Clemente durante el tramo final de la temporada. El problema defensivo ha sido una de las principales causas que han impedido el crecimiento del Sporting en la clasificación.

8. La pesadilla de los viajes

El bagaje del Sporting a domicilio ha sido desastroso. El equipo rojiblanco sólo ha sido capaz de ganar tres partidos lejos de El Molinón y ha sido, junto al Racing de Santander, el equipo que menos puntos ha hecho fuera de casa. Los peores encuentros los ha firmado lejos de El Molinón, con las goleadas más escandalosas, como reflejan las visitas al Villamarín, a El Madrigal y a Anoeta, entre otros partidos. Doce puntos y 43 goles recibidos refrendan el pobre ejercicio del equipo a domicilio

9. Los rivales más directos

En las últimas jornadas, el Sporting pudo haber dado el zarpazo definitivo hacia la permanencia frente al Granada, el Zaragoza y el Villarreal, todos ellos rivales directos del equipo en la lucha por la permanencia. Falló en todos ellos.

10. Las lesiones

Las lesiones, desde aquel encontronazo que dejó a Ricardo León fuera de combate para la pretemporada, tampoco le han dado tregua a un equipo que desde la llegada de Javier Clemente al banquillo nunca ha tenido a todos sus futbolistas disponibles.

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