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El dirigente rojiblanco considera que su experiencia en el consejo empezó con Manuel Vega-Arango en 2002, pese a su paso fugaz en 1998 y su vuelta en 1999Antonio Veiga Suárez Presidente del Sporting
24 de diciembre de 2013
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«No hay nada peor que no tener un buen clima social»
Antonio Veiga, coincidiendo con el parón navideño, hace balance de la situación del Sporting
MANUEL ROSETY | GIJÓN..-

Antonio Veiga Suárez (Carbayín, 1952), coincidiendo con el parón navideño y medio año después de haber tomado posesión del cargo en sustitución de Manuel Vega-Arango, hace balance de la situación del Sporting con el proyecto de conseguir la unificación del sportinguismo.

-¿Qué análisis hace de sus seis meses en la presidencia?

-No me costó mucho trabajo adaptarme al cargo porque en los últimos once años he estado vinculado. Además, tuve un 'profesor' de la talla de Manuel Vega-Arango, de quien todos aprendimos mucho. Al principio me preocupó el ambiente social porque estaba encrespado. Uno de mis objetivos es reconducirlo. No hay nada peor en una entidad como el Sporting que no tener un buen clima social.

-¿Resulta difícil sustituir a una figura como la de Vega-Arango?

-Complicadísimo porque estamos hablando de una institución en el fútbol español. Para mí, ha sido el mejor presidente del Sporting en toda su historia. Por la gran categoría que tiene y por su forma de ser. Con eso se nace. Sólo lo tiene él.

-¿Cómo valora la confianza que tiene del máximo accionista?

-Es un orgullo y un motivo de agradecimiento. Fue un tema en el que tanto José Fernández como Javier Fernández estaban de acuerdo en que yo siguiera en la presidencia.

-¿Era una vieja aspiración personal?

-Para un sportinguista de siempre, como es mi caso, accionista y abonado desde hace más de 40 años de un club al que siento, ser presidente es una gran ilusión. Pensaba irme con Vega-Arango, pero fue el primero que me pidió que me quedara. Me dijo que se iba más tranquilo si veía que podía dar una continuidad y que luego ya me tocaría decidir.

-En 1992 fue uno de los principales accionistas, pero no entró en el consejo. ¿Cuál fue el motivo?

-El grupo de Manuel Calvo, José Fernández y de empresarios de la construcción aglutinaba una mayoría abrumadora de las acciones. Los que habíamos adquirido un pequeño paquete por encima de lo más habitual éramos dos. Yo no podía competir con un grupo tan fuerte.

-Ahora tiene una dilatada experiencia como consejero.

-Mi participación la considero desde el mes de noviembre de 2002, cuando Manuel Vega-Arango asumió la presidencia. Antes, estuve un mes y medio en la época de Ángel Flórez, cuando entramos Juan Fernández Nespral y yo. Dimitimos poco después de llegar. Volví en julio de 1999, con Juan Arango, pero la participación en la gestión del club comenzó cuando Vega-Arango suplió a Juan Arango. Fue una etapa difícil. Hubo que buscar fórmulas para subsistir. Fue preciso vender los derechos de la recompra de Mareo a Gesai, que luego nos dio un préstamo para pagar a los jugadores, a los que se les adeudaban algunas cantidades, luego logramos un aval de José Fernández... Fueron muchas vivencias complicadas.

-¿Cuáles son sus objetivos?

-Está claro que el deportivo es volver a Primera. En el aspecto económico, estar en Segunda es difícil de llevar. Hay que hacer traspasos para compensar las pérdidas. No es que hagamos los presupuestos de una forma indiscriminada, sino que la estructura del Sporting como club nos impide rebajar más los gastos. Si en el capítulo de ingresos hay un descenso en partidas como abonados, localidades o publicidad, no hay más solución que hacer traspasos para equilibrar las pérdidas.

-¿Cómo valora el momento económico del Sporting?

-Tenemos una deuda que consideramos que está controlada. Estamos cumpliendo los plazos estipulados. Por un lado, los compromisos correspondientes al proceso concursal y también otros que fueron asumidos cuando se concertaron acuerdos por compras o inversiones que hubo que llevar a cabo. En la junta de accionistas se explicó la deuda de unos 32 millones de euros, de los que 10,5 son del proceso concursal. El resto no es que se haya creado, sino que recuperamos patrimonio, como es el caso de las marcas, la opción de recompra de Mareo o una parte de los bajos de El Molinón, para los que tenemos unos plazos de pago.

-¿Tienen esta temporada salvada con los traspasos?

-En Segunda, el desfase puede estar en torno a tres millones. En este ejercicio tenemos el traspaso de Trejo al Toulouse y una cantidad que nos pagó el Manchester City por el cadete Manu García. No podemos reducir más el coste de la plantilla porque consideramos que el Sporting debe tener un plantel aparentemente competitivo para luchar por el ascenso. Otra cosas es que acertemos conseguirla.

-Ahora tienen que buscar un millón de euros para hacer efectiva la opción de compra de Scepovic.

-Estamos en ello. No lo podemos generar y habrá que negociar una financiación. Es la única fórmula.

-¿Tienen prisa?

-Hay margen hasta junio, pero deberíamos hacerlo cuanto antes. Tenemos decidido hacerla y no hay que buscar más complicaciones.

-El caso de Lekic ya no depende de su gestión.

-Está muy contento en el Sporting, pero su continuidad ya no depende de nosotros. Influirán las condiciones y, sobre todo, si estamos en Primera o en Segunda.

-¿Considera que el ascenso es más una necesidad que una solución?

-Las dos cosas. Es una solución porque liberaría los problemas que hay, pero también es lo que se necesita a todos los niveles. Sería un respiro.

-¿La deuda es una losa, pese a estar controlada?

-Claro porque además de los gastos generales del año, siempre hay que sumar otra cantidad de amortización de deuda. Aunque las cantidades varían debido a los compromisos establecidos en el proceso concursal, siempre hay algo que pagar. Las dos partidas, en Segunda, nos obligan a traspasar.

-¿La recompra de Mareo es difícil en Primera e inviable en Segunda?

-En Segunda no se puede afrontar. Las cosas hay que hacerlas despacio y calculadas. En el momento que tengamos pagadas la recompra de las marcas y de los derechos de recompra de Mareo, podremos sentarnos con el Ayuntamiento a negociar una operación a largo plazo. Son las posibilidades que tiene el club. Creo que ese momento va a llegar.

-En la última junta de accionistas, a los dirigentes les dijeron muchas cosas desagradables.

-El consejo dejó hablar a todos los accionistas que lo pidieron, utilizaron el tiempo que quisieron y dijeron lo que consideraron oportuno. Quizás debimos controlar más las intervenciones. Era nuestra primera junta y quisimos ser flexibles. Algún accionista dijo cosas que no venían a cuento, pero los demás lo hicieron con educación. A veces es positivo porque son accionistas que están involucrados y exponen sus puntos de vista.

-Algunos sectores critican todo lo que pueda estar relacionado con el consejo o con el máximo accionista.

-Es algo que no entiendo. Creo que no hay club en España del que se conozca su mapa accionarial de una forma tan clara como en el Sporting. No sé, ni me interesa, cómo están los repartos en otros clubes, pero cuando hablo con gente de otros sitios no saben cómo están distribuidas las acciones. En el caso del Sporting, todo el mundo sabe que hay una empresa que se llama Por el Futuro y la Estabilidad del Club, S. L., que está José Fernández a título personal o a través de Castellana de Negocios, y el resto en pequeños accionistas. Me pregunto si no es mejor que el accionista mayoritario sea una persona de Gijón. Aquí no sé por qué no admitimos a los de aquí. Da igual un apellido u otro. José Fernández es una sportinguista que puso bastante dinero en momentos en los que el club estaba en una situación crítica. Eso debe valorarse. Parece que siempre se tira en contra del consejo. Ahora es nuevo, menos yo. A lo mejor soy el que tengo que irme, pero tampoco tengo ningún problema en hacerlo. El día que mi trabajo no sirva o no se me admita, no tendré problema en irme.

-¿Se marcó algún plazo?

-No se pueden marcar fechas. Si lo hago, puede que en ese momento el club no esté en una situación en la que deba marcharme. Voy a intentar contribuir a sanear la entidad, que el equipo ascienda a Primera y después deberemos plantearnos que no podemos estar cuatro años, sino más. Si subes y bajas al año siguiente, de poco te sirve. En la ocasión anterior fue en lo que fallamos porque no fuimos capaces de consolidar al equipo en Primera, aunque todos los errores que cometimos fueron condicionados por la situación económica.

-¿Es un presidente conciliador?

-No se trata de eso. La gente evoluciona con los tiempos y no podemos estancarnos. La gente joven pide otra cosa. Es distinta la generación de ahora a la mía. O a la de Vega-Arango. Hay que intentar ponerse a la altura de los demás. Ahora se lleva la apertura y vamos a abrir el camino todo lo que se pueda. Un ejemplo fue en la última junta. Me dijeron que si íbamos a contestar a todo lo que se nos preguntara, pero hay cuestiones que son de régimen interno y hay una ley de privacidad. No todo se puede publicar.

-Dentro de los objetivos tiene la unificación de las peñas.

-La división no es buena. No se debería permitir que haya dos federaciones de peñas. Mi criterio es que deben estar unidas. Voy a intentar mediar. Ya hablé con los responsables de las dos asociaciones y cuando pasen las fiestas voy a intentar reunirlos para negociar una unificación. No sé si habrá posibilidades de un entendimiento, pero el club no puede permitir que haya una división. Vamos a escuchar a las dos partes, mediar y explicarles que el club entiende que la división no es buena.

-¿Sigue manteniendo contactos con el principal accionista?

-Igual que antes de que su hijo se incorporara al consejo. La relación es buena. Creo que debe participar porque es el principal accionista. Le animo a que lo haga, lo mismo que le insistí en que nombrase a alguien de su familia para estar en el consejo. Hasta hace un año no se produjo.

-La renovación del consejo fue casi total, con incorporaciones de poca experiencia como dirigentes.

-Los que están en el consejo son personas cualificadas, hombres de empresa, aunque el fútbol no se parece en nada a una empresa. De todas formas, no soy presidencialista. Me gusta llevar los asuntos al consejo y tratarlos entre todos. Se valoran y se votan. En las actas se indica quién votó una cosa y quién lo hizo en otra. Cuando era consejero me molestaba si no contaban conmigo.

-¿Aquella explicación de que en tres años en Primera División se cancelaba la deuda concursal se le sacó de contexto?

-Entiendo que sí. Lo expliqué en varias ocasiones tras la entrevista en EL COMERCIO. No me lo inventé. Era el programa que nos habían marcado los administradores concursales y nuestra asesoría. Había que subir a Primera en cinco años. Si no se lograba, la viabilidad no era posible. Tras conseguirlo, nos recomendaban pagar deuda, sin invertir en fichajes. Los refuerzos había que hacerlos a coste cero. Sin embargo, tuvimos que afrontar las obras de El Molinón y de Mareo. También hubo que fichar para tener un equipo competitivo.

-¿Su mensaje de Navidad?

-Además de felicitarles las fiestas y desearles un feliz 2014 a los abonados, accionistas y simpatizantes del Sporting, pediría un total apoyo al equipo y al club. Hay una campaña de abonados con unos precios que consideramos razonables, sin cuota de entrada. Los necesitamos a todos. Más no podemos pedir, porque sabemos que el sportinguista es un sacrificado. La unión debería ser total. Y cuando me refiero a todos es a los que dirigen el equipo, los que trabajan en el club, los medios informativos y los aficionados, que son los primeros. Es imprescindible estar unidos al máximo, porque es la única forma de que todo salga bien. Ves algunos clubes con luchas internas y enfrentamientos con su afición. Esos casos acaban mal y nosotros intentamos evitarlo.

-¿Ve un 2014 de Primera?

-No soy adivino para asegurarlo, pero creo que se están haciendo bien las cosas para poder lograrlo.

Antonio Veiga Suárez (Carbayín, 1952), coincidiendo con el parón navideño y medio año después de haber tomado posesión del cargo en sustitución de Manuel Vega-Arango, hace balance de la situación del Sporting con el proyecto de conseguir la unificación del sportinguismo.

-¿Qué análisis hace de sus seis meses en la presidencia?

-No me costó mucho trabajo adaptarme al cargo porque en los últimos once años he estado vinculado. Además, tuve un 'profesor' de la talla de Manuel Vega-Arango, de quien todos aprendimos mucho. Al principio me preocupó el ambiente social porque estaba encrespado. Uno de mis objetivos es reconducirlo. No hay nada peor en una entidad como el Sporting que no tener un buen clima social.

-¿Resulta difícil sustituir a una figura como la de Vega-Arango?

-Complicadísimo porque estamos hablando de una institución en el fútbol español. Para mí, ha sido el mejor presidente del Sporting en toda su historia. Por la gran categoría que tiene y por su forma de ser. Con eso se nace. Sólo lo tiene él.

-¿Cómo valora la confianza que tiene del máximo accionista?

-Es un orgullo y un motivo de agradecimiento. Fue un tema en el que tanto José Fernández como Javier Fernández estaban de acuerdo en que yo siguiera en la presidencia.

-¿Era una vieja aspiración personal?

-Para un sportinguista de siempre, como es mi caso, accionista y abonado desde hace más de 40 años de un club al que siento, ser presidente es una gran ilusión. Pensaba irme con Vega-Arango, pero fue el primero que me pidió que me quedara. Me dijo que se iba más tranquilo si veía que podía dar una continuidad y que luego ya me tocaría decidir.

-En 1992 fue uno de los principales accionistas, pero no entró en el consejo. ¿Cuál fue el motivo?

-El grupo de Manuel Calvo, José Fernández y de empresarios de la construcción aglutinaba una mayoría abrumadora de las acciones. Los que habíamos adquirido un pequeño paquete por encima de lo más habitual éramos dos. Yo no podía competir con un grupo tan fuerte.

-Ahora tiene una dilatada experiencia como consejero.

-Mi participación la considero desde el mes de noviembre de 2002, cuando Manuel Vega-Arango asumió la presidencia. Antes, estuve un mes y medio en la época de Ángel Flórez, cuando entramos Juan Fernández Nespral y yo. Dimitimos poco después de llegar. Volví en julio de 1999, con Juan Arango, pero la participación en la gestión del club comenzó cuando Vega-Arango suplió a Juan Arango. Fue una etapa difícil. Hubo que buscar fórmulas para subsistir. Fue preciso vender los derechos de la recompra de Mareo a Gesai, que luego nos dio un préstamo para pagar a los jugadores, a los que se les adeudaban algunas cantidades, luego logramos un aval de José Fernández... Fueron muchas vivencias complicadas.

-¿Cuáles son sus objetivos?

-Está claro que el deportivo es volver a Primera. En el aspecto económico, estar en Segunda es difícil de llevar. Hay que hacer traspasos para compensar las pérdidas. No es que hagamos los presupuestos de una forma indiscriminada, sino que la estructura del Sporting como club nos impide rebajar más los gastos. Si en el capítulo de ingresos hay un descenso en partidas como abonados, localidades o publicidad, no hay más solución que hacer traspasos para equilibrar las pérdidas.

-¿Cómo valora el momento económico del Sporting?

-Tenemos una deuda que consideramos que está controlada. Estamos cumpliendo los plazos estipulados. Por un lado, los compromisos correspondientes al proceso concursal y también otros que fueron asumidos cuando se concertaron acuerdos por compras o inversiones que hubo que llevar a cabo. En la junta de accionistas se explicó la deuda de unos 32 millones de euros, de los que 10,5 son del proceso concursal. El resto no es que se haya creado, sino que recuperamos patrimonio, como es el caso de las marcas, la opción de recompra de Mareo o una parte de los bajos de El Molinón, para los que tenemos unos plazos de pago.

-¿Tienen esta temporada salvada con los traspasos?

-En Segunda, el desfase puede estar en torno a tres millones. En este ejercicio tenemos el traspaso de Trejo al Toulouse y una cantidad que nos pagó el Manchester City por el cadete Manu García. No podemos reducir más el coste de la plantilla porque consideramos que el Sporting debe tener un plantel aparentemente competitivo para luchar por el ascenso. Otra cosas es que acertemos conseguirla.

-Ahora tienen que buscar un millón de euros para hacer efectiva la opción de compra de Scepovic.

-Estamos en ello. No lo podemos generar y habrá que negociar una financiación. Es la única fórmula.

-¿Tienen prisa?

-Hay margen hasta junio, pero deberíamos hacerlo cuanto antes. Tenemos decidido hacerla y no hay que buscar más complicaciones.

-El caso de Lekic ya no depende de su gestión.

-Está muy contento en el Sporting, pero su continuidad ya no depende de nosotros. Influirán las condiciones y, sobre todo, si estamos en Primera o en Segunda.

-¿Considera que el ascenso es más una necesidad que una solución?

-Las dos cosas. Es una solución porque liberaría los problemas que hay, pero también es lo que se necesita a todos los niveles. Sería un respiro.

-¿La deuda es una losa, pese a estar controlada?

-Claro porque además de los gastos generales del año, siempre hay que sumar otra cantidad de amortización de deuda. Aunque las cantidades varían debido a los compromisos establecidos en el proceso concursal, siempre hay algo que pagar. Las dos partidas, en Segunda, nos obligan a traspasar.

-¿La recompra de Mareo es difícil en Primera e inviable en Segunda?

-En Segunda no se puede afrontar. Las cosas hay que hacerlas despacio y calculadas. En el momento que tengamos pagadas la recompra de las marcas y de los derechos de recompra de Mareo, podremos sentarnos con el Ayuntamiento a negociar una operación a largo plazo. Son las posibilidades que tiene el club. Creo que ese momento va a llegar.

-En la última junta de accionistas, a los dirigentes les dijeron muchas cosas desagradables.

-El consejo dejó hablar a todos los accionistas que lo pidieron, utilizaron el tiempo que quisieron y dijeron lo que consideraron oportuno. Quizás debimos controlar más las intervenciones. Era nuestra primera junta y quisimos ser flexibles. Algún accionista dijo cosas que no venían a cuento, pero los demás lo hicieron con educación. A veces es positivo porque son accionistas que están involucrados y exponen sus puntos de vista.

-Algunos sectores critican todo lo que pueda estar relacionado con el consejo o con el máximo accionista.

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