El Comercio
Sporting
Pablo Pérez junto a su entrenador en su etapa de alevín. :: E. C.
Pablo Pérez junto a su entrenador en su etapa de alevín. :: E. C.

El último fruto del Inmaculada

  • Josito de la Cera, uno de los técnicos que lo entrenó, recuerda que llamaba la atención «porque tenía cambio de ritmo, utilizaba las dos piernas y era listo»

  • Pablo Pérez, autor del gol del empate del Sporting en Albacete, se formó en la cantera del colegio gijonés

Sin embargo, con 17 años le surgió nuevamente la opción de recalar en el conjunto rojiblanco. «Era mayor y fue el momento justo de aprovecharlo. Le salió bien, al contrario que otros que pasaron toda la vida en Mareo y no llegaron».

A pesar de estar trabajando en su restaurante durante la hora del partido, Josito vio el encuentro entre el Sporting y el Albacete con ciertos nervios, pero con un final muy feliz. El técnico coincide con Abelardo en que Pablo es «demasiado obediente», ya que cuando era pequeño «era el típico que daba tanto que hasta era un poco contraproducente, siempre arriesgaba más de la cuenta, siempre metía el pie cuando no lo debía meter... Un poco en exceso».

Además del gol, también valoró la ocasión previa que el futbolista estrelló en el poste. «A nivel profesional, ese balón hay que meterlo. Pero no lo hizo mal, paró el balón, tuvo pausa, intentó marcar con el interior, a un lado, pero la resolución no fue buena», indica su exentrenador, para el que Pablo Pérez «ha evolucionado muchísimo, cada día va a más» desde que salió del Inmaculada, e insiste en que todavía «necesita mejorar».

Confianza necesaria

Atrás quedaron los consejos diarios de los entrenadores de la entidad estudiantil Josito de la Cera, Hugo Torrecilla y Diego Menéndez, entre otros, y ahora llegan los de Abelardo y su actual cuerpo técnico. Pero entre medias, fue «Manolo Sánchez Murias quien confió en él, y primero, hubo una persona que ya no está en el Sporting, que fue David Calles, que se ocupó mucho de Pablo cuando llegó a Mareo, que lo cuidó y estaba constantemente encima de él», describe De la Cera.

Muestra de su timidez, hace un par de años, y muerto de vergüenza, Pablo Pérez se echaba las manos a la cara y se preguntaba «¿cómo voy a tener yo una peña sportinguista?» cuando su tío y unos amigos le 'amenazaban' con crearla. Oficialmente, la peña que lleva su nombre se constituyó el pasado verano, con sede en el restaurante Tineo de Gijón, y el día de su inauguración «la cantidad de gente que vino a acompañarle fue tremenda», recuerda Josito. «Amigos, compañeros del Sporting B, entrenadores... No entraba más gente». Un ejemplo de la gran familia que acompaña cada paso de un futbolista que ya se ata las botas con los 'mayores'.

Ya se bajaba del coche de sus padres con las botas de tacos puestas y atadas, preparado para saltar al campo, como Óliver Atom, el protagonista de 'Campeones', la famosa serie de dibujos animados. «Pero esto no es Óliver y Benji», se encargaba de recordarle por aquel entonces su entrenador en el Colegio Inmaculada, Josito de la Cera. Pablo Pérez se reía. Es de sonrisa agradecida. El sportinguista, autor del gol del empate ante el Albacete el pasado sábado, se ha convertido en el último representante de la prolífica cantera del colegio gijonés que llega al primer equipo rojiblanco, tras los nombres ya conocidos de Pedro Santa Cecilia, Isma Piñera, Eloy, Bango, Manjarín y Zurdi, entre otros.

El gijonés, que debutó con el Sporting la pasada temporada de la mano de Abelardo -ante el Barcelona B-, se forjó en las categorías inferiores del Inmaculada hasta la edad de juvenil, momento en el que pasó al conjunto rojiblanco de Liga Nacional. Una de las personas que mejor le conoce es precisamente Josito, quien entrenó al chaval durante tres temporadas: el primer año de alevín y otros dos en categoría infantil. «Llamaba la atención, principalmente, porque tenía una velocidad de conducción, con la pelota, muy rápida, cambio de ritmo, utilizaba las dos piernas y era listo», señala el técnico. «Se veía que en cuanto destacara un poco físicamente, había jugador ahí», añade.

Pero ante todo, el hecho de que Pablo Pérez haya llegado a defender la elástica del primer equipo rojiblanco pasa por el entorno que rodea al futbolista. Desde «esos amigos que siempre están con él, que siempre lo apoyan» hasta su familia, que trata «con naturalidad» la progresión del chaval desde que debutó en el filial, allá por 2012, cuando disputó ocho minutos ante el Conquense. «Triunfa él, pero es el triunfo de todos», resume Josito.

Con 12 años, el Sporting llamó a su puerta y Pablo comenzó a entrenar un día a la semana con el equipo alevín rojiblanco. Sin embargo, el hecho de no estar con sus amigos del Inmaculada «hacía que no estuviera cómodo», motivo por el que regresó al equipo colegial. En ese momento «había gente que decía a sus padres que se había equivocado por haberse quedado en el Inmaculada», señala el técnico.