«Nunca me he puesto unos pantalones vaqueros»

Vega-Arango, durante un momento de la entrevista con EL COMERCIO. /  D. MORA
Vega-Arango, durante un momento de la entrevista con EL COMERCIO. / D. MORA

J. B.

-No pierde su estilo. ¿Nunca se ha puesto unos vaqueros?

-Nunca. No tengo nada en contra de ellos. Mis hijos los usan y están encantados, pero yo, no. No soy nada escogido con la ropa. Cuando me dicen que si soy elegante y estas cosas, siempre digo que quiero serlo por dentro. Soy muy clásico vistiendo.

-¿Le gusta el cine?

-El de antes, que tenía actores fantásticos. Robert Redford y Paul Newman, con 'El Golpe'... Pero ahora hace mucho que no voy al cine. La música también me encanta. De todo tipo. Conozco a Julio Iglesias, que me gusta muchísimo. María Dolores Pradera, Los Panchos, la ópera, la música italiana.

-¿Dónde conoció a Julio Iglesias?

-En Vigo. Hace muchos años yo tenía negocios en Portugal y me lo presentaron. Tiempo después vino a Oviedo a cantar, a Buenavista, y me invitó, pero no podía ir. Hicimos buena relación. Más tarde, una de mis hijas, Elena, que es azafata, entró en Air Europa. Volando en Nochevieja a la República Dominicana iban Pepe Hidalgo, el dueño de la compañía y con el que tengo una buena amistad, y su familia. Le dijo que se fuera con todos ellos a pasar la Nochevieja a casa de Julio Iglesias. Allí fue.

-¿Y Don Juan Carlos?

-Me dijo un día que me veía más que en la sopa (risas). Yo le llamaba señor, no alteza. Conocí a su padre Juan de Borbón en casa de la familia Ussía cenando con Alfonso y un directivo del Madrid. Luego tuve la mala suerte de que venían navegando por aquí y me preguntaron dónde podrían comer en Gijón. Llamé a Pedro (Morán) y lo organicé. Me invitaron, pero teníamos el inicio de la temporada.

-Tuvo su época de fumador...

-Dejarlo fue lo mejor que hice. Fumaba puros, pero luego tuve una temporada de transición difícil al Marlboro. Fumaba paquete y medio. Hacía deporte y ya empezaba a notar en la garganta las consecuencias. Tendría cincuenta y pico años cuando me dije que no fumaba ni un pitillo más. Y lo dejé. Si no, no estaría aquí. Tampoco le digo que no disfrutara. No soy un puritano.

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